Qué difícil es la convivencia

Vivimos hoy alterados y ante la más mínima cosa, explotamos. La violencia, las palabrotas están a la orden del día. Peleas en el básquetbol y en el fútbol. Enojos en la calle por tener que frenar bruscamente ante algún peatón o conductor que parece «viene durmiendo». Es el cotidiano vivir de nuestros días.  Rezamos y somos creyentes, pero somos rencorosos y no perdonamos. Hacemos propio el Padre Nuestro pero que lo cumpla otro hermano». Perdona nuestras ofensas como también  nosotros perdonamos a los que nos ofenden».
El grueso de la sociedad «no perdona». Esa es la verdad.
Pues bien, voy a lo que quiero arribar. Sucede que en dos sepelios, uno en Bella Unión y el otro en Tomás Gomensoro, terminaron con incidentes. No se respeta ni al difunto.  En una de las empresas fúnebres de Bella Unión, no faltando el conato de violencia entre asistentes al sepelio. Pero aún fue lo sucedido en un sepelio en el pueblo Tomás Gomensoro.
Las desavenencias planteadas y sin respetar al difunto momentos antes de su traslado a su eterna morada.
Dos hombres comenzaron a pelear utilizando rebenques como arma de defensa.
En determinado momento uno de los contrincantes extrajo de entre sus ropas un afilado cuchillo, por lo que la cosa se estaba poniendo fea.
Uno de los funcionarios de la empresa fúnebre ante el cariz que tomaba ia situación decidió actuar poniendo en riesgo su humanidad, tomando por detrás a quien portaba el cuchillo en una de sus manos, logrando desarmarlo tras un breve forcejeo.
Los motivos de estas peleas en ambos sepelios no lo sabemos ni nos interesa, pero si nos llama a la reflexión.
No solo hay violencia en el fútbol, en el básquetbol, en la calle, sino que también en los sepelios los incidentes están a flor de piel.

Vivimos hoy alterados y ante la más mínima cosa, explotamos. La violencia, las palabrotas están a la orden del día. Peleas en el básquetbol y en el fútbol. Enojos en la calle por tener que frenar bruscamente ante algún peatón o conductor que parece «viene durmiendo». Es el cotidiano vivir de nuestros días.  Rezamos y somos creyentes, pero somos rencorosos y no perdonamos. Hacemos propio el Padre Nuestro pero que lo cumpla otro hermano». Perdona nuestras ofensas como también  nosotros perdonamos a los que nos ofenden».

El grueso de la sociedad «no perdona». Esa es la verdad.

Pues bien, voy a lo que quiero arribar. Sucede que en dos sepelios, uno en Bella Unión y el otro en Tomás Gomensoro, terminaron con incidentes. No se respeta ni al difunto.  En una de las empresas fúnebres de Bella Unión, no faltando el conato de violencia entre asistentes al sepelio. Pero aún fue lo sucedido en un sepelio en el pueblo Tomás Gomensoro.

Las desavenencias planteadas y sin respetar al difunto momentos antes de su traslado a su eterna morada.

Dos hombres comenzaron a pelear utilizando rebenques como arma de defensa.

En determinado momento uno de los contrincantes extrajo de entre sus ropas un afilado cuchillo, por lo que la cosa se estaba poniendo fea.

Uno de los funcionarios de la empresa fúnebre ante el cariz que tomaba ia situación decidió actuar poniendo en riesgo su humanidad, tomando por detrás a quien portaba el cuchillo en una de sus manos, logrando desarmarlo tras un breve forcejeo.

Los motivos de estas peleas en ambos sepelios no lo sabemos ni nos interesa, pero si nos llama a la reflexión.

No solo hay violencia en el fútbol, en el básquetbol, en la calle, sino que también en los sepelios los incidentes están a flor de piel.