Realidad de la urbe cañera

La ciudad de Bella Unión vive en estos primeros tres meses de 2015 momentos de preocupación e incertidumbre. Aquel apogeo que comenzó en el 2006, se extendió hasta  hace casi dos años atrás. Fue en el 2013 que comenzó un lento retroceso en la zona y región de esta jurisdicción de 500 kilómetros cuadrados, hasta llegar a este presente  de futuro incierto, con un horizonte de negros nubarrones. Si  a nivel productivo la zona decae, golpea y fuerte lo social. Y es lo que viene sucediendo. Primero surgen los pequeños productores azucareros alertando de la falta de rentabilidad y dando a  conocer que zafra a zafra cada vez van quedando más endeudados.
Se suma posteriormente el cierre de la empresa del vino, Calvinor, uno de los «buques insignia» de la zona.
Transcurre el tiempo, tambalea y tambalea y llega lo peor y que nadie deseaba, el cierre de otro buque insignia de esta Bella, la empresa de congelado Greenfrozen y su empresa colateral Frutos del Norte. Decenas y decenas de familias, residentes en los más diversos barrios de la ciudad, viven hoy una situación de angustia y desesperación. Más allá del seguro de paro al que van, son sabedores los trabajadores de que seis meses pasan volando y que en una ciudad chica  como Bella Unión el trabajo no abunda a la vuelta de cualquier esquina. Y parece que todo se junta.
Ante estas contusiones planteadas, se suma la poca y nada presencia de turistas brasileños y argentinos llegando a las tiendas Free Shop del medio. Bien se sabe que cada tienda emplea a muchas  personas de nuestras sociedad. Fácil es imaginarse que si las ventas decaen, el fin cuál es, reducir personal enviando al seguro de paro a algunos funcionarios. No hay empresa que soporte la carga de sueldos y demás beneficios si las ventas no son las esperadas. Tenemos el aumento de un año y medio a esta parte de numerosos asentamientos en la periferia del centro  de la ciudad. Zonas cercanas a la exestacion de AFE y otras albergando día a día nuevas familias en ranchos precarios.
Aquel  recuerdo del asentamiento Las Láminas que hacía honor a su nombre ya que eran ranchos de láminas de madera y cartón, hoy barrio Las Láminas  es un decoroso y admirable barrio con muy lindas viviendas de material de primera calidad y saneamiento, pero tenemos no uno ni dos «Las Láminas» otra vez, sino que hay varios asentamientos más. Recorrer el centro de la ciudad es observar como están proliferando locales comerciales vacíos, los cuales hasta hace un tiempo albergaron algún rubro comercial. Es observar también como en plena Avenida Artigas y calles paralelas hay propiedades  para la venta y viviendas para alquilar, algo que era impensado en Bella Unión en el pasado. Había que gastar la suela del zapato buscando algo para alquilar. Hoy se encuentran propiedades sin necesidad de gastar zapato y con alquileres para todos los bolsillos. En el pasado nuestra zona fue noticia a nivel nacional e internacional por la hambruna que afectaba a un porcentaje de su población. Hasta se manejó que habían niños que recurrían al pasto como forma de alimentarse.
Hoy, año 2015, se observan familias hurgando en contenedores, buscando algo para comer. Por todo esto es que el pueblo cañero está movilizado y no puede esperar más. Su sociedad no puede esperar a que se sigan cerrando fuentes de trabajo.

La ciudad de Bella Unión vive en estos primeros tres meses de 2015 momentos de preocupación e incertidumbre. Aquel apogeo que comenzó en el 2006, se extendió hasta  hace casi dos años atrás. Fue en el 2013 que comenzó un lento retroceso en la zona y región de esta jurisdicción de 500 kilómetros cuadrados, hasta llegar a este presente  de futuro incierto, con un horizonte de negros nubarrones. Si  a nivel productivo la zona decae, golpea y fuerte lo social. Y es lo que viene sucediendo. Primero surgen los pequeños productores azucareros alertando de la falta de rentabilidad y dando a  conocer que zafra a zafra cada vez van quedando más endeudados.

Se suma posteriormente el cierre de la empresa del vino, Calvinor, uno de los «buques insignia» de la zona.

Transcurre el tiempo, tambalea y tambalea y llega lo peor y que nadie deseaba, el cierre de otro buque insignia de esta Bella, la empresa de congelado Greenfrozen y su empresa colateral Frutos del Norte. Decenas y decenas de familias, residentes en los más diversos barrios de la ciudad, viven hoy una situación de angustia y desesperación. Más allá del seguro de paro al que van, son sabedores los trabajadores de que seis meses pasan volando y que en una ciudad chica  como Bella Unión el trabajo no abunda a la vuelta de cualquier esquina. Y parece que todo se junta.

Ante estas contusiones planteadas, se suma la poca y nada presencia de turistas brasileños y argentinos llegando a las tiendas Free Shop del medio. Bien se sabe que cada tienda emplea a muchas  personas de nuestras sociedad. Fácil es imaginarse que si las ventas decaen, el fin cuál es, reducir personal enviando al seguro de paro a algunos funcionarios. No hay empresa que soporte la carga de sueldos y demás beneficios si las ventas no son las esperadas. Tenemos el aumento de un año y medio a esta parte de numerosos asentamientos en la periferia del centro  de la ciudad. Zonas cercanas a la exestacion de AFE y otras albergando día a día nuevas familias en ranchos precarios.

Aquel  recuerdo del asentamiento Las Láminas que hacía honor a su nombre ya que eran ranchos de láminas de madera y cartón, hoy barrio Las Láminas  es un decoroso y admirable barrio con muy lindas viviendas de material de primera calidad y saneamiento, pero tenemos no uno ni dos «Las Láminas» otra vez, sino que hay varios asentamientos más. Recorrer el centro de la ciudad es observar como están proliferando locales comerciales vacíos, los cuales hasta hace un tiempo albergaron algún rubro comercial. Es observar también como en plena Avenida Artigas y calles paralelas hay propiedades  para la venta y viviendas para alquilar, algo que era impensado en Bella Unión en el pasado. Había que gastar la suela del zapato buscando algo para alquilar. Hoy se encuentran propiedades sin necesidad de gastar zapato y con alquileres para todos los bolsillos. En el pasado nuestra zona fue noticia a nivel nacional e internacional por la hambruna que afectaba a un porcentaje de su población. Hasta se manejó que habían niños que recurrían al pasto como forma de alimentarse.

Hoy, año 2015, se observan familias hurgando en contenedores, buscando algo para comer. Por todo esto es que el pueblo cañero está movilizado y no puede esperar más. Su sociedad no puede esperar a que se sigan cerrando fuentes de trabajo.