Violencia Doméstica

Todos los días en las Unidades Especializadas de Violencia Doméstica (U.E.V.D.) y en los tribunales de la República se presentan denuncias por Violencia Doméstica. Constituye un flagelo de la sociedad uruguaya que siempre existió en todas las capas sociales, no se da solamente entre la gente carenciada y con poca cultura. Hay situaciones que se denuncian, otras no. Esos casos que no se denuncian forman parte de las cifras negras de la criminalidad, o sea los delitos que se cometen y no aparecen a la luz porque no se denuncian.
No significa que las únicas víctimas de violencia sean las mujeres, pero sí son las más castigadas por este flagelo. Siempre lo fueron. Con el paso del tiempo nuestros legisladores se han ido importando por este tema; en 1995 aparece en el Código Penal (Art. 321 bis) el delito de Violencia Doméstica en virtud del art. 18 de la ley de Seguridad Ciudadana (Nº 16.707).
En julio de 2002 durante la presidencia de Jorge BatIle se aprueba la ley 17.514 que apareció en un momento oportuno, cuando la crisis económica generó tensiones de toda índole en los hogares uruguayos. Durante la preparación de esa norma tuvo un papel protagónico la entonces Diputada Beatriz Argimón del Partido Nacional, una legisladora de gran prestigio que siempre abrazó la causa de la Mujer en el Uruguay.
El Art. 1º de la mencionada ley establece que se declara de interés general las actividades orientadas a la prevención, detección temprana, atención y erradicación de la violencia doméstica. Luego dice que las disposiciones de la presente ley son de orden público.
El Art. 2º dice que constituye violencia doméstica toda acción u omisión, directa o indirecta, que por cualquier medio menoscabe, limitando ilegítimamente el libre ejercicio o goce de los derechos humanos de una persona, causada por otra con la cual tenga o haya tenido una relación de noviazgo o con la cual tenga o haya tenido una relación afectiva basada en la cohabitación y originada por parentesco, por matrimonio o por unión de hecho.
El Art. 3º consagra las situaciones que constituyen violencia doméstica en cuatro literales diferentes, dice que son manifestaciones de ese flagelo, constituyan o no delito: la violencia física, la violencia psicológica o emocional, la violencia sexual y la patrimonial.
Una de las grandes novedades que trajo esa ley fue la creación de una competencia especializada en materia de violencia doméstica, es decir estableció una sección dentro de los tribunales en materia de familia para atender exclusivamente este problema. Está consagrado en ei capítulo II, Art. 4º, donde dice que los Juzgados con competencia en materia de familia, entenderán también en cuestiones no penales de violencia doméstica y en las cuestiones personales o patrimoniales que se deriven de ella.
Luego, el Art. 5º establece que los Juzgados y Fiscalías con competencia en materia de familia serán competentes, asimismo, para atender situaciones de urgencia en violencia doméstica. A tal efecto, la Suprema Corte de Justicia y el Ministerio de Educación y Cultura, a propuesta de la Fiscalía de Corte, determinarán, en su caso, el régimen de turnos para atender, en horas y días hábiles e inhábiles, todos los asuntos que requieran su intervención conforme a esta ley.
Por esto y mucho más, esta ley consagra un gran avance en la legislación sobre este flagelo. Otro avance significativo fue la creación de la Comisaria de la Mujer y el Menor, los programas de prevención que a la larga fueron surgiendo y un número telefónico 0800 para las denuncias. Esto se ha dado en el marco del Art. 22 de la mencionada ley que dice: «El Estado deberá adoptar todas las medidas necesarias para prevenir, sancionar y erradicar la violencia doméstica y fomentar el apoyo integral a la víctima».
El fenómeno de la violencia doméstica no es nuevo ni producto de la vida moderna, pero en la medida que se han ido haciendo públicos hechos que formaban parte de la vida privada, han comenzado a considerarse un problema social pasible de intervención.
Hoy la mayoría de los países del mundo consideran la violencia doméstica como un tema de derechos humanos, incluso existen convenciones y acuerdos internacionales al respecto, entre ellos, la Declaración de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra la Mujer, la Convención sobre los Derechos del Niño y sus Protocolos Facultativos, las Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos, la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer – Beijing, etc. Sin dudas que los avances en la legislación de este tema han sido muy importantes, pero aún queda mucho por hacer para eliminar este flagelo.

Todos los días en las Unidades Especializadas de Violencia Doméstica (U.E.V.D.) y en los tribunales de la República se presentan denuncias por Violencia Doméstica. Constituye un flagelo de la sociedad uruguaya que siempre existió en todas las capas sociales, no se da solamente entre la gente carenciada y con poca cultura. Hay situaciones que se denuncian, otras no. Esos casos que no se denuncian forman parte de las cifras negras de la criminalidad, o sea los delitos que se cometen y no aparecen a la luz porque no se denuncian.

No significa que las únicas víctimas de violencia sean las mujeres, pero sí son las más castigadas por este flagelo. Siempre lo fueron. Con el paso del tiempo nuestros legisladores se han ido importando por este tema; en 1995 aparece en el Código Penal (Art. 321 bis) el delito de Violencia Doméstica en virtud del art. 18 de la ley de Seguridad Ciudadana (Nº 16.707).

En julio de 2002 durante la presidencia de Jorge BatIle se aprueba la ley 17.514 que apareció en un momento oportuno, cuando la crisis económica generó tensiones de toda índole en los hogares uruguayos. Durante la preparación de esa norma tuvo un papel protagónico la entonces Diputada Beatriz Argimón del Partido Nacional, una legisladora de gran prestigio que siempre abrazó la causa de la Mujer en el Uruguay.

El Art. 1º de la mencionada ley establece que se declara de interés general las actividades orientadas a la prevención, detección temprana, atención y erradicación de la violencia doméstica. Luego dice que las disposiciones de la presente ley son de orden público.

El Art. 2º dice que constituye violencia doméstica toda acción u omisión, directa o indirecta, que por cualquier medio menoscabe, limitando ilegítimamente el libre ejercicio o goce de los derechos humanos de una persona, causada por otra con la cual tenga o haya tenido una relación de noviazgo o con la cual tenga o haya tenido una relación afectiva basada en la cohabitación y originada por parentesco, por matrimonio o por unión de hecho.

El Art. 3º consagra las situaciones que constituyen violencia doméstica en cuatro literales diferentes, dice que son manifestaciones de ese flagelo, constituyan o no delito: la violencia física, la violencia psicológica o emocional, la violencia sexual y la patrimonial.

Una de las grandes novedades que trajo esa ley fue la creación de una competencia especializada en materia de violencia doméstica, es decir estableció una sección dentro de los tribunales en materia de familia para atender exclusivamente este problema. Está consagrado en ei capítulo II, Art. 4º, donde dice que los Juzgados con competencia en materia de familia, entenderán también en cuestiones no penales de violencia doméstica y en las cuestiones personales o patrimoniales que se deriven de ella.

Luego, el Art. 5º establece que los Juzgados y Fiscalías con competencia en materia de familia serán competentes, asimismo, para atender situaciones de urgencia en violencia doméstica. A tal efecto, la Suprema Corte de Justicia y el Ministerio de Educación y Cultura, a propuesta de la Fiscalía de Corte, determinarán, en su caso, el régimen de turnos para atender, en horas y días hábiles e inhábiles, todos los asuntos que requieran su intervención conforme a esta ley.

Por esto y mucho más, esta ley consagra un gran avance en la legislación sobre este flagelo. Otro avance significativo fue la creación de la Comisaria de la Mujer y el Menor, los programas de prevención que a la larga fueron surgiendo y un número telefónico 0800 para las denuncias. Esto se ha dado en el marco del Art. 22 de la mencionada ley que dice: «El Estado deberá adoptar todas las medidas necesarias para prevenir, sancionar y erradicar la violencia doméstica y fomentar el apoyo integral a la víctima».

El fenómeno de la violencia doméstica no es nuevo ni producto de la vida moderna, pero en la medida que se han ido haciendo públicos hechos que formaban parte de la vida privada, han comenzado a considerarse un problema social pasible de intervención.

Hoy la mayoría de los países del mundo consideran la violencia doméstica como un tema de derechos humanos, incluso existen convenciones y acuerdos internacionales al respecto, entre ellos, la Declaración de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra la Mujer, la Convención sobre los Derechos del Niño y sus Protocolos Facultativos, las Conferencias Mundiales de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos, la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer – Beijing, etc. Sin dudas que los avances en la legislación de este tema han sido muy importantes, pero aún queda mucho por hacer para eliminar este flagelo.