“Hagan lío en las diócesis”, les pidió Francisco a los jóvenes argentinos en Río

Francisco se reunió con ellos este mediodía en la catedral metropolitana, en la que sólo entran 5.000 de los más de 40 mil peregrinos que viajaron a Brasil.
Hagan lío en las diócesis”, les pidió Francisco a los miles de jóvenes argentinos que lo escucharon entre aplausos y ovaciones en la catedral de Río de Janeiro. Además, los llamó a “hacerse valer” y no dejarse excluir.
Al imponente templo sólo se permitió el ingreso de sólo 5.000 chicos argentinos que formaron largas colas soportando el frío y la llovizna persistente. La cifra representa poco más del 10% de los que viajaron a Brasil para participar de la Jornada Mundial de la Juventud. “Les agradezco esta cercanía, me da pena que estén enjaulados”, les dijo a los afortunados que pudieron entrar para verlo y les confesó: “Yo por momentos siento lo feo que es estar enjaulado”.
En un mensaje breve, pero potente, Francisco les pidió a los jóvenes que «hagan lío en las diócesis», que «salgan afuera» y que «no se dejen excluir» porque «si la Iglesia no sale, se convierte en una ONG y la Iglesia no puede ser una ONG». Les dijo, además, “que no licuen la fe en Jesucristo”.
También les dedicó un párrafo a los ancianos argentinos, a quienes exhortó a que “no claudiquen en ser la reserva cultural de nuestro país”.
Ante cada mensaje, los jóvenes argentinos respondieron con ovaciones, aplausos y agitando banderas celestes y blancas. Sobre el final, Francisco bendijo una imagen de la Virgen de Luján que, prometió, recorrerá el país.
Como en torno a todos los eventos del Papa en Brasil, hubo en la zona un fuerte operativo de seguridad.

Francisco se reunió con ellos este mediodía en la catedral metropolitana, en la que sólo entran 5.000 de los más de 40 mil peregrinos que viajaron a Brasil.

Hagan lío en las diócesis”, les pidió Francisco a los miles de jóvenes argentinos que lo escucharon entre aplausos y ovaciones en la catedral de Río de Janeiro. Además, los llamó a “hacerse valer” y no dejarse excluir.

Al imponente templo sólo se permitió el ingreso de sólo 5.000 chicos argentinos que formaron largas colas soportando el frío y la llovizna persistente. La cifra representa poco más del 10% de los que viajaron a Brasil para participar de la Jornada Mundial de la Juventud. “Les agradezco esta cercanía, me da pena que estén enjaulados”, les dijo a los afortunados que pudieron entrar para verlo y les confesó: “Yo por momentos siento lo feo que es estar enjaulado”.

En un mensaje breve, pero potente, Francisco les pidió a los jóvenes que «hagan lío en las diócesis», que «salgan afuera» y que «no se dejen excluir» porque «si la Iglesia no sale, se convierte en una ONG y la Iglesia no puede ser una ONG». Les dijo, además, “que no licuen la fe en Jesucristo”.

También les dedicó un párrafo a los ancianos argentinos, a quienes exhortó a que “no claudiquen en ser la reserva cultural de nuestro país”.

Ante cada mensaje, los jóvenes argentinos respondieron con ovaciones, aplausos y agitando banderas celestes y blancas. Sobre el final, Francisco bendijo una imagen de la Virgen de Luján que, prometió, recorrerá el país.

Como en torno a todos los eventos del Papa en Brasil, hubo en la zona un fuerte operativo de seguridad.