Arquitecto que diseñó la bóveda de los Kirchner en Calafate aportó detalles de la obra

Lo dijo en TV el arquitecto que diseñó y construyó la mansión del matrimonio presidencial. Mostró los planos.
La planta baja de la casa de los Kirchner en El Calafate tiene pocos ambientes. Uno está ocupado por las cintas de correr que suele usar la Presidenta mientras mira cinco plasmas sintonizados en los canales de noticias. Otro espacio está destinado a una sala de máquinas. Y hay uno más, algo escondido. Se trata de una habitación de dos metros de ancho por uno de profundidad y dos con cincuenta de altura: es un recinto seguro en el que la familia presidencial guarda el dinero y documentos de valor, confirmó anoche el programa “Periodismo Para Todos” (PPT), de Jorge Lanata.
Tras el escándalo político y judicial por la ruta del dinero K, y con una causa judicial en marcha por esta cuestión, corrieron las versiones que indicaban que los Kirchner tenían en su casa una “bóveda” en la que guardan plata en efectivo.
El programa PPT mostró en televisión que efectivamente la casa presidencial de El Calafate tiene un ambiente destinado a ese fin. Lo construyó el arquitecto que planeó la residencia presidencial, Antonio Cañas, por orden de Néstor Kirchner.
En los planos originales de la obra no existía la “bóveda”. Fue por eso que el santacruceño les hizo una sola corrección. Le avisó a Cañas, mediante uno de sus secretarios, Ricardo Barreiro, que iba a necesitar “un lugar para guardar documentos”.
El arquitecto debió modificar una escalera para construir en ese espacio una habitación en la que el ex presidente entraba parado. Corría el 2002. Kirchner ya era candidato a Presidente.
Según contó Cañas a PPT, Barreiro le dijo que en el lugar destinado a guardar objetos de valor se iba a instalar una puerta blindada de 13 mil dólares. Cañas nunca vio esa puerta, pero le quedó claro que en ese ambiente la familia presidencial iba a guardar cosas sensibles y costosas.
El programa PPT accedió a los planos modificados de la casa de los Kirchner en los que pueden verse las medidas y el lugar en el que está ubicada la “bóveda”.
La información coincide con la versión que dio sobre esta cuestión uno de los políticos que conoció la intimidad presidencial, el ex vicegobernador de Santa Cruz, Eduardo Arnold, quien había asegurado que había visto ese ambiente: “Cada bóveda debe ser como media habitación grande”, especificó.
La ex secretaria de Kirchner, Miriam Quiroga, también contó que escuchó al ex presidente pidiendo por teléfono que se apure la llegada de una puerta blindada como las que se usan en los tesoros de los bancos. “Hay puertas grandes, puertas blindadas”, agregó ella sobre la “bóveda”.
El abogado Alejandro Fargosi, integrante del Consejo de la Magistratura, se basó en esos dichos para pedirle a la Justicia que allane la casa de los Kirchner en El Calafate: “Si existe la bóveda, habrá que ver que hay en su interior. Si hay bienes habidos ilegalmente, la ley tendrá que proceder como corresponde”, dijo.
El arquitecto Cañas dejó de trabajar para los Kirchner en 2005. Su lugar fue ocupado por el cordobés Pablo Grippo, quien construyó para la familia presidencial el hotel “Los Sauces”, ubicado en el terreno de al lado de la casa.
Cañas aseguró a PPT que escuchó versiones en el mercado de la construcción de El Calafate que indicaban que la casa de los Kirchner había sido modificada por Grippo: los rumores dicen que hay una nueva bóveda, contó Cañas.
Cañas fue secretario de obras públicas de El Calafate durante la gestión del intendente Salvador Lara. A mediados de los 90 firmó el decreto de adjudicación del terreno en el que los Kirchner levantaron después su casa: “Me dijeron que la doctora (por Cristina), quería un terreno arbolado. Lo pagaron 56 mil dólares. Nadie pagaba eso en ese momento”, dijo Cañas.
Los Kirchner primero le pidieron que construya en el lugar solamente un quincho, pero después, a meses de estallar el crack de 2001, lo contrataron para hacer una casa. “No quiero que esto sea como Anillaco”, le pidió Cristina cuando debatieron sobre como sería la residencia.
La casa tiene alrededor de 350 metros cuadrados y fue construida sobre una modificación del terreno, que se elevó para evitar las inundaciones por lluvia o deshielo de un arroyo cercano. Fue por esa razón que se construyó sobre pilares de hormigón. Ese espacio fue aprovechado después por Cañas para hacer los ambientes de la planta baja. El lugar donde la Presidenta se ejercita en las cintas. La sala de máquinas. Y después, por orden de Kirchner, la “bóveda”.
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Lo dijo en TV el arquitecto que diseñó y construyó la mansión del matrimonio presidencial. Mostró los planos.

La planta baja de la casa de los Kirchner en El Calafate tiene pocos ambientes. Uno está ocupado por las cintas de correr que suele usar la Presidenta mientras mira cinco plasmas sintonizados en los canales de noticias. Otro espacio está destinado a una sala de máquinas. Y hay uno más, algo escondido. Se trata de una habitación de dos metros de ancho por uno de profundidad y dos con cincuenta de altura: es un recinto seguro en el que la familia presidencial guarda el dinero y documentos de valor, confirmó anoche el programa “Periodismo Para Todos” (PPT), de Jorge Lanata.

Tras el escándalo político y judicial por la ruta del dinero K, y con una causa judicial en marcha por esta cuestión, corrieron las versiones que indicaban que los Kirchner tenían en su casa una “bóveda” en la que guardan plata en efectivo.

El programa PPT mostró en televisión que efectivamente la casa presidencial de El Calafate tiene un ambiente destinado a ese fin. Lo construyó el arquitecto que planeó la residencia presidencial, Antonio Cañas, por orden de Néstor Kirchner.

En los planos originales de la obra no existía la “bóveda”. Fue por eso que el santacruceño les hizo una sola corrección. Le avisó a Cañas, mediante uno de sus secretarios, Ricardo Barreiro, que iba a necesitar “un lugar para guardar documentos”.

El arquitecto debió modificar una escalera para construir en ese espacio una habitación en la que el ex presidente entraba parado. Corría el 2002. Kirchner ya era candidato a Presidente.

Según contó Cañas a PPT, Barreiro le dijo que en el lugar destinado a guardar objetos de valor se iba a instalar una puerta blindada de 13 mil dólares. Cañas nunca vio esa puerta, pero le quedó claro que en ese ambiente la familia presidencial iba a guardar cosas sensibles y costosas.

El programa PPT accedió a los planos modificados de la casa de los Kirchner en los que pueden verse las medidas y el lugar en el que está ubicada la “bóveda”.

La información coincide con la versión que dio sobre esta cuestión uno de los políticos que conoció la intimidad presidencial, el ex vicegobernador de Santa Cruz, Eduardo Arnold, quien había asegurado que había visto ese ambiente: “Cada bóveda debe ser como media habitación grande”, especificó.

La ex secretaria de Kirchner, Miriam Quiroga, también contó que escuchó al ex presidente pidiendo por teléfono que se apure la llegada de una puerta blindada como las que se usan en los tesoros de los bancos. “Hay puertas grandes, puertas blindadas”, agregó ella sobre la “bóveda”.

El abogado Alejandro Fargosi, integrante del Consejo de la Magistratura, se basó en esos dichos para pedirle a la Justicia que allane la casa de los Kirchner en El Calafate: “Si existe la bóveda, habrá que ver que hay en su interior. Si hay bienes habidos ilegalmente, la ley tendrá que proceder como corresponde”, dijo.

El arquitecto Cañas dejó de trabajar para los Kirchner en 2005. Su lugar fue ocupado por el cordobés Pablo Grippo, quien construyó para la familia presidencial el hotel “Los Sauces”, ubicado en el terreno de al lado de la casa.

Cañas aseguró a PPT que escuchó versiones en el mercado de la construcción de El Calafate que indicaban que la casa de los Kirchner había sido modificada por Grippo: los rumores dicen que hay una nueva bóveda, contó Cañas.

Cañas fue secretario de obras públicas de El Calafate durante la gestión del intendente Salvador Lara. A mediados de los 90 firmó el decreto de adjudicación del terreno en el que los Kirchner levantaron después su casa: “Me dijeron que la doctora (por Cristina), quería un terreno arbolado. Lo pagaron 56 mil dólares. Nadie pagaba eso en ese momento”, dijo Cañas.

Los Kirchner primero le pidieron que construya en el lugar solamente un quincho, pero después, a meses de estallar el crack de 2001, lo contrataron para hacer una casa. “No quiero que esto sea como Anillaco”, le pidió Cristina cuando debatieron sobre como sería la residencia.

La casa tiene alrededor de 350 metros cuadrados y fue construida sobre una modificación del terreno, que se elevó para evitar las inundaciones por lluvia o deshielo de un arroyo cercano. Fue por esa razón que se construyó sobre pilares de hormigón. Ese espacio fue aprovechado después por Cañas para hacer los ambientes de la planta baja. El lugar donde la Presidenta se ejercita en las cintas. La sala de máquinas. Y después, por orden de Kirchner, la “bóveda”.