Capo narco colombiano detenido en Argentina afirma temer por su vida

A la espera de un juicio de extradición el colombiano Henry de Jesús López Londoño, alias “Mi sangre” asegura que teme por su vida
«Tengo miedo que me maten, mis enemigos son capaces de todo», dijo desde la cárcel Henry de Jesús López Londoño, alias «Mi Sangre» , acusado por la policía colombiana como uno de los narcotraficantes más temibles de su país, en lo que es su primera entrevista a un medio argentino.
»Nunca he movido un solo gramo de cocaína en mi vida, ni dentro de mi patrimonio tengo un solo peso que tenga que ver con el narcotráfico», dijo «Mi Sangre», según publicó el domingo el diarioTiempo Argentino desde la cárcel de Ezeiza
Fue detenido el 30 de octubre a la salida de un restaurante en Pilar.  Afirmó que no había iniciado ninguna actividad comercial en Argentina y que vivía en el país de lo que le giraban por sus negocios en Colombia, entre los que detalló la ganadería, la venta de vehículos y los inmobiliarios.
“(El apodo «Mi Sangre») Viene del primer proceso judicial en mi contra montado por la Policía Nacional de Colombia en 2005. «Mi Sangre» forma parte del amarillismo y la perversidad que buscó darle un tinte hollywoodesco a mi historia y así llamar la atención de los medios. De fondo, en mi país forma parte de nuestra jerga decirles a los familiares «vos sos mi sangre», o «este es mi sangre». Es lo único que se me ocurre para justificar que me hayan apodado así”, respondió el acusado de narcotráfico.
Henry de Jesús López Londoño, alias «Mi Sangre», el narcotraficante detenido en Argentina, proviene de un humilde barrio de Medellín, desde donde, tras ganarse la confianza de los grandes capos y paramilitares, escaló posiciones hasta ser un jefe indiscutible de la mafia del narcotráfico.
»Mi Sangre» o «Carlos Mario», el otro apodo con el que se le conoce, fue detenido el martes en un restaurante de las afueras de Buenos Aires, donde se afincó hace unos dos años junto a su esposa y dos hijos.
Desde allí manejaba una red mafiosa que abastecía de droga a los grandes carteles internacionales, como el mexicano Los Zetas, del que era el principal proveedor de cocaína, reveló hoy el director de la Policía Nacional de Colombia, el general José Roberto León.
Este colombiano nació en el barrio Boston de Medellín, la ciudad que fue cuna del cártel que estuvo liderado por el temido Pablo Escobar hasta inicios de los años noventa del siglo pasado.
A sus 41 años «Mi Sangre» controlaba hasta su detención la temida Oficina del Envigado y la banda Los Urabeños, dos de las más grandes organizaciones criminales de Colombia dedicadas al narcotráfico y la extorsión.
Su carrera fue meteórica desde los bajos fondos de Medellín: comenzó en una banda del barrio Los Colores y a los 20 años era «soldado raso» o «lavaperros» de la Oficina del Envigado, creada por Escobar para cobrar cupos a los exportadores de drogas ilícitas, gestionar dinero para acciones armadas y lavar dinero.
Tras la muerte del gran capo, en 1993, esta organización quedó en manos del paramilitar Diego Fernando Murillo, alias «Don Berna», quien fue extraditado a EE.UU. en 2008, fecha en la que se hizo cargo Maximiliano Bonilla, alias «El Valenciano», detenido en Venezuela en diciembre de 2011.

A la espera de un juicio de extradición el colombiano Henry de Jesús López Londoño, alias “Mi sangre” asegura que teme por su vida

«Tengo miedo que me maten, mis enemigos son capaces de todo», dijo desde la cárcel Henry de Jesús López Londoño, alias «Mi Sangre» , acusado por la policía colombiana como uno de los narcotraficantes más temibles de su país, en lo que es su primera entrevista a un medio argentino.

»Nunca he movido un solo gramo de cocaína en mi vida, ni dentro de mi patrimonio tengo un solo peso que tenga que ver con el narcotráfico», dijo «Mi Sangre», según publicó el domingo el diarioTiempo Argentino desde la cárcel de Ezeiza

Fue detenido el 30 de octubre a la salida de un restaurante en Pilar.  Afirmó que no había iniciado ninguna actividad comercial en Argentina y que vivía en el país de lo que le giraban por sus negocios en Colombia, entre los que detalló la ganadería, la venta de vehículos y los inmobiliarios.

“(El apodo «Mi Sangre») Viene del primer proceso judicial en mi contra montado por la Policía Nacional de Colombia en 2005. «Mi Sangre» forma parte del amarillismo y la perversidad que buscó darle un tinte hollywoodesco a mi historia y así llamar la atención de los medios. De fondo, en mi país forma parte de nuestra jerga decirles a los familiares «vos sos mi sangre», o «este es mi sangre». Es lo único que se me ocurre para justificar que me hayan apodado así”, respondió el acusado de narcotráfico.

Henry de Jesús López Londoño, alias «Mi Sangre», el narcotraficante detenido en Argentina, proviene de un humilde barrio de Medellín, desde donde, tras ganarse la confianza de los grandes capos y paramilitares, escaló posiciones hasta ser un jefe indiscutible de la mafia del narcotráfico.

»Mi Sangre» o «Carlos Mario», el otro apodo con el que se le conoce, fue detenido el martes en un restaurante de las afueras de Buenos Aires, donde se afincó hace unos dos años junto a su esposa y dos hijos.

Desde allí manejaba una red mafiosa que abastecía de droga a los grandes carteles internacionales, como el mexicano Los Zetas, del que era el principal proveedor de cocaína, reveló hoy el director de la Policía Nacional de Colombia, el general José Roberto León.

Este colombiano nació en el barrio Boston de Medellín, la ciudad que fue cuna del cártel que estuvo liderado por el temido Pablo Escobar hasta inicios de los años noventa del siglo pasado.

A sus 41 años «Mi Sangre» controlaba hasta su detención la temida Oficina del Envigado y la banda Los Urabeños, dos de las más grandes organizaciones criminales de Colombia dedicadas al narcotráfico y la extorsión.

Su carrera fue meteórica desde los bajos fondos de Medellín: comenzó en una banda del barrio Los Colores y a los 20 años era «soldado raso» o «lavaperros» de la Oficina del Envigado, creada por Escobar para cobrar cupos a los exportadores de drogas ilícitas, gestionar dinero para acciones armadas y lavar dinero.

Tras la muerte del gran capo, en 1993, esta organización quedó en manos del paramilitar Diego Fernando Murillo, alias «Don Berna», quien fue extraditado a EE.UU. en 2008, fecha en la que se hizo cargo Maximiliano Bonilla, alias «El Valenciano», detenido en Venezuela en diciembre de 2011.