El asesino de Newtown entró por la fuerza en la escuela y tras la matanza se suicidó

El joven que ayer perpetró una de las peores matanzas escolares en EE UU iba armado con varias pistolas y un rifle semiautomático y disparó a quemarropa a las víctimas, 20 niños y siete adultos
Adam Lanza, de 20 años, entró por la fuerza el viernes por la mañana en la escuela primaria Sandy Hook, donde trabajaba como profesora su madre Nancy, y mató, disparando a quemarropa, a 26 personas, entre ellas 20 niños de entre 5 y 10 años. La policía asegura que ha encontrado “pruebas sólidas” que explican qué condujo al joven a perpetrar la matanza, la más sangrienta acaecida en Estados Unidos después de la de Virginia Tech.
El asesinato de los niños ha conmocionado al país y a la pequeña y próspera ciudad de Newtown, de unos 27.000 habitantes, donde estaba la escuela. La policía ha terminado de identificar hoy a todas las víctimas y los cadáveres ya se han retirado del centro escolar. “Hemos estado investigando durante la noche para poder identificar a todas las víctimas para poder informar a las familias”, indicó a la cadena CBS el portavoz de la policía de Connecticut, Paul Vance.
Tras una noche de vigilia y de duelo, comenzaron este sábado a emerger nuevos detalles de esta matanza masiva, que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la segunda enmienda de la Constitución, que permite la tenencia de armas. Lanza, descrito como inteligente pero tímido, iba protegido por un chaleco antibalas y armado con varias pistolas y un rifle semiautomático. La policía ha confirmado que el cadáver de una mujer hallado en otro lugar está relacionado con el asesino. Varios medios de comunicación estadounidenses apuntan a que es el de su madre, Nancy Lanza, maestra en la escuela donde se produjo la matanza.
Ella era coleccionista de armas y  poseía legalmente un par de pistolas modelo Sig Sauer y Glock -habitualmente empleadas por la policía-, además de un rifle militar. Dan Holmes, un vecino de Newtown, ha explicado a Reuters que Nancy Lanza le enseñó una vez un “bonito y gran rifle” que ella había adquirido, y que le comentó que a veces “iba con sus hijos a hacer blancos con las armas”. El rifle era un 223 M4, un arma de guerra que las tropas estadounidenses utilizan en lugares como Afganistán e Irak.
Connecticut, donde está Newtown, tiene una de las leyes más duras de posesión de armas de EE UU, con reglas muy estrictas. Se requiere una licencia y para tener una de las utilizadas en el crimen hay que pasar un curso. Con 20 años de edad, a Adam Lanza le resultaba imposible obtener una legalmente.
Los padres de los alumnos supervivientes aún están presos de la angustia. Brenda Lebinski, madre de uno de los niños matriculados en Sandy Hook, dice que fue un momento horrible  y que ahora les toca arropar a su niños, para responder a sus preocupaciones. Stephen Delgiadice también tenía una hija en el colegio. “Pensaba que Newtown era uno de los lugares más seguros del país”.
La policía ha descrito en una nota de prensa lo que encontró tras recibir a las nueve y media de la mañana -las tres y media de la tarde en la Península- una llamada alertando del suceso: “Los equipos hallaron a numerosos alumnos y empleados [de la escuela] con heridas de bala (…) el tirador fue encontrado muerto”. También detalla que 18 niños fueron declarados muertos en el acto, mientras que dos fueron trasladados al Hospital Danbury, donde fallecieron más tarde. Los seis adultos restantes también estaban muertos cuando llegaron los agentes.
Varios testigos destacaban la brutal eficacia del tirador, que eligió a sus víctimas en dos de las aulas del centro. Mientras disparaba, otros estudiantes se refugiaban bajo los pupitres o dentro de las taquillas. La directora  murió al acudir a una de las clases tras escuchar el ruido de los disparos, igual que la psicóloga del centro.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que apenas pudo contener las lágrimas durante su comparecencia del viernes en televisión tras la tragedia, hizo un llamamiento a “tomar medidas” para que no puedan repetirse matanzas como esta, aunque en su alocución de hoy no ha hecho ninguna mención a cambiar las leyes que permiten la compra de armas.
“Necesitamos una actuación inmediata”, dijo en cambio el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. “Es casi imposible creer que haya ocurrido una matanza en una escuela elemental. Lo que no encuentro es un liderazgo para hacerlo, ni en la Casa Blanca ni el Congreso. Eso tiene que cambiar ya”. Igualmente categórico se mostró el director de la revista The New Yorker, David Remnick, en un artículo muy crítico ayer   sábado. En él afirma que “se necesita controlar las armas, poner por encima valores como la seguridad pública y la seguridad antes que la caza de ciervos o la Segunda Enmienda”.
La del viernes es la segunda peor matanza en un centro educativo ocurrida en la historia de Estados Unidos, solo superada por la que cometió en 2007 el estudiante Cho Seung en el centro universitario Virginia Tech. Cho mató a 32 personas antes de suicidarse.
Una vez conocida la noticia, cientos de asustados padres acudieron a las inmediaciones del colegio en busca de información y a abrazar a los supervivientes. Cuando comenzaron a llegar, la matanza ya se había consumado y Lanza se había matado. Agentes de las fuerzas de seguridad citados por The New York Times aseguran que Lanza había crecido en Newtown, donde se le recordaba como un chico tímido y nervioso, temeroso de atraer la atención. Se interrogó ayer al hermano, Ryan, a quien en un principio se tomó como autor de los hechos, y al padre, divorciado de la madre.

El joven que ayer perpetró una de las peores matanzas escolares en EE UU iba armado con varias pistolas y un rifle semiautomático y disparó a quemarropa a las víctimas, 20 niños y siete adultos

Adam Lanza, de 20 años, entró por la fuerza el viernes por la mañana en la escuela primaria Sandy Hook, donde trabajaba como profesora su madre Nancy, y mató, disparando a quemarropa, a 26 personas, entre ellas 20 niños de entre 5 y 10 años. La policía asegura que ha encontrado “pruebas sólidas” que explican qué condujo al joven a perpetrar la matanza, la más sangrienta acaecida en Estados Unidos después de la de Virginia Tech.

El asesinato de los niños ha conmocionado al país y a la pequeña y próspera ciudad de Newtown, de unos 27.000 habitantes, donde estaba la escuela. La policía ha terminado de identificar hoy a todas las víctimas y los cadáveres ya se han retirado del centro escolar. “Hemos estado investigando durante la noche para poder identificar a todas las víctimas para poder informar a las familias”, indicó a la cadena CBS el portavoz de la policía de Connecticut, Paul Vance.

Tras una noche de vigilia y de duelo, comenzaron este sábado a emerger nuevos detalles de esta matanza masiva, que vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la segunda enmienda de la Constitución, que permite la tenencia de armas. Lanza, descrito como inteligente pero tímido, iba protegido por un chaleco antibalas y armado con varias pistolas y un rifle semiautomático. La policía ha confirmado que el cadáver de una mujer hallado en otro lugar está relacionado con el asesino. Varios medios de comunicación estadounidenses apuntan a que es el de su madre, Nancy Lanza, maestra en la escuela donde se produjo la matanza.

Ella era coleccionista de armas y  poseía legalmente un par de pistolas modelo Sig Sauer y Glock -habitualmente empleadas por la policía-, además de un rifle militar. Dan Holmes, un vecino de Newtown, ha explicado a Reuters que Nancy Lanza le enseñó una vez un “bonito y gran rifle” que ella había adquirido, y que le comentó que a veces “iba con sus hijos a hacer blancos con las armas”. El rifle era un 223 M4, un arma de guerra que las tropas estadounidenses utilizan en lugares como Afganistán e Irak.

Connecticut, donde está Newtown, tiene una de las leyes más duras de posesión de armas de EE UU, con reglas muy estrictas. Se requiere una licencia y para tener una de las utilizadas en el crimen hay que pasar un curso. Con 20 años de edad, a Adam Lanza le resultaba imposible obtener una legalmente.

Los padres de los alumnos supervivientes aún están presos de la angustia. Brenda Lebinski, madre de uno de los niños matriculados en Sandy Hook, dice que fue un momento horrible  y que ahora les toca arropar a su niños, para responder a sus preocupaciones. Stephen Delgiadice también tenía una hija en el colegio. “Pensaba que Newtown era uno de los lugares más seguros del país”.

La policía ha descrito en una nota de prensa lo que encontró tras recibir a las nueve y media de la mañana -las tres y media de la tarde en la Península- una llamada alertando del suceso: “Los equipos hallaron a numerosos alumnos y empleados [de la escuela] con heridas de bala (…) el tirador fue encontrado muerto”. También detalla que 18 niños fueron declarados muertos en el acto, mientras que dos fueron trasladados al Hospital Danbury, donde fallecieron más tarde. Los seis adultos restantes también estaban muertos cuando llegaron los agentes.

Varios testigos destacaban la brutal eficacia del tirador, que eligió a sus víctimas en dos de las aulas del centro. Mientras disparaba, otros estudiantes se refugiaban bajo los pupitres o dentro de las taquillas. La directora  murió al acudir a una de las clases tras escuchar el ruido de los disparos, igual que la psicóloga del centro.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que apenas pudo contener las lágrimas durante su comparecencia del viernes en televisión tras la tragedia, hizo un llamamiento a “tomar medidas” para que no puedan repetirse matanzas como esta, aunque en su alocución de hoy no ha hecho ninguna mención a cambiar las leyes que permiten la compra de armas.

“Necesitamos una actuación inmediata”, dijo en cambio el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg. “Es casi imposible creer que haya ocurrido una matanza en una escuela elemental. Lo que no encuentro es un liderazgo para hacerlo, ni en la Casa Blanca ni el Congreso. Eso tiene que cambiar ya”. Igualmente categórico se mostró el director de la revista The New Yorker, David Remnick, en un artículo muy crítico ayer   sábado. En él afirma que “se necesita controlar las armas, poner por encima valores como la seguridad pública y la seguridad antes que la caza de ciervos o la Segunda Enmienda”.

La del viernes es la segunda peor matanza en un centro educativo ocurrida en la historia de Estados Unidos, solo superada por la que cometió en 2007 el estudiante Cho Seung en el centro universitario Virginia Tech. Cho mató a 32 personas antes de suicidarse.

Una vez conocida la noticia, cientos de asustados padres acudieron a las inmediaciones del colegio en busca de información y a abrazar a los supervivientes. Cuando comenzaron a llegar, la matanza ya se había consumado y Lanza se había matado. Agentes de las fuerzas de seguridad citados por The New York Times aseguran que Lanza había crecido en Newtown, donde se le recordaba como un chico tímido y nervioso, temeroso de atraer la atención. Se interrogó ayer al hermano, Ryan, a quien en un principio se tomó como autor de los hechos, y al padre, divorciado de la madre.