El día después de la tragedia de Santa María: así quedó la discoteca después del incendio

OOlor a humo, vasos de cerveza con la espuma blanca utilizada por bomberos, pedazos de techo desprendidos, bolsas de basura y flores que dejaron los familiares de las víctimas son parte del panorama caótico
La discoteca Kiss de la ciudad brasileña de Santa María todavía expele un penetrante olor a humo y exhibe un panorama caótico, que evocaba las escenas de terror de la madrugada del domingo cuando 231 personas murieron en un incendio.
La Policía Civil del estado de Río Grande do Sul, el más meridional del país, abrió este lunes el cordón de aislamiento y permitió a la prensa acercarse hasta la puerta de la discoteca y escudriñar brevemente hacia la oscuridad de sus adentros.
En la misma puerta, de color rosa con círculos plateados, todavía se pueden ver rastros de la fiesta universitaria celebrada en la noche del sábado, como vasos de cerveza, envueltos en la espuma blanca que usaron los bomberos al llegar al local.
También permanecían en el lugar un par de banquetas altas, de cuerpo de metal y asiento revestido rojo, tal vez usadas por los agentes de seguridad, a los que algunos testigos acusan de tratar de cerrar las puertas para evitar que nadie se fuera sin pagar.
Detrás de la barra se divisaban varios frigoríficos de color rojo, que en Brasil siempre se suelen programar bajo cero para servir la cerveza casi al punto de congelación.
Del techo de la discoteca se desprendían pedazos de la cobertura que, según los primeros indicios, se incendió debido a las chispas de unas bengalas usadas durante un concierto por un integrante de una banda de música, según el relato de testigos.
En el suelo del único acceso a la discoteca también se veía el rastro de la investigación: guantes de plástico blancos dejados enmarañados por cada esquina y enormes bolsas de basura en un rincón.
Parte de la fachada de ladrillo fue arrancada a martillazos en la noche del incendio en medio de las labores de rescate y ahora dejaba a la vista la estructura metálica del revestimiento.
Afuera de Kiss se agrupaban decenas de ramos y macetas de flores depositadas por amigos, familiares, conocidos de las víctimas y personas que se solidarizan con esta tragedia que ha abrumado a todo Brasil.
Junto a las flores, que continuaban llegando a cada rato de la mano de diferentes habitantes de Santa María, también se podía ver una bandera de Brasil cruzada en diagonal por una banda negra en señal de luto.
En el incendio murieron al menos 231 personas y resultaron heridas por el fuego o intoxicadas por el humo un centenar, que en su mayoría continúan ingresadas en hospitales de la región.
Portavoces de la Policía dijeron este lunes que mantendrán la discoteca acordonada y de la forma que ahora está por tiempo indeterminado, mientras dure la investigación.

Olor a humo, vasos de cerveza con la espuma blanca utilizada por bomberos, pedazos de techo desprendidos, bolsas de basura y flores que dejaron los familiares de las víctimas son parte del panorama caótico

La discoteca Kiss de la ciudad brasileña de Santa María todavía expele un penetrante olor a humo y exhibe un panorama caótico, que evocaba las escenas de terror de la madrugada del domingo cuando 231 personas murieron en un incendio.

La Policía Civil del estado de Río Grande do Sul, el más meridional del país, abrió este lunes el cordón de aislamiento y permitió a la prensa acercarse hasta la puerta de la discoteca y escudriñar brevemente hacia la oscuridad de sus adentros.

En la misma puerta, de color rosa con círculos plateados, todavía se pueden ver rastros de la fiesta universitaria celebrada en la noche del sábado, como vasos de cerveza, envueltos en la espuma blanca que usaron los bomberos al llegar al local.

También permanecían en el lugar un par de banquetas altas, de cuerpo de metal y asiento revestido rojo, tal vez usadas por los agentes de seguridad, a los que algunos testigos acusan de tratar de cerrar las puertas para evitar que nadie se fuera sin pagar.

Detrás de la barra se divisaban varios frigoríficos de color rojo, que en Brasil siempre se suelen programar bajo cero para servir la cerveza casi al punto de congelación.

Del techo de la discoteca se desprendían pedazos de la cobertura que, según los primeros indicios, se incendió debido a las chispas de unas bengalas usadas durante un concierto por un integrante de una banda de música, según el relato de testigos.

En el suelo del único acceso a la discoteca también se veía el rastro de la investigación: guantes de plástico blancos dejados enmarañados por cada esquina y enormes bolsas de basura en un rincón.

Parte de la fachada de ladrillo fue arrancada a martillazos en la noche del incendio en medio de las labores de rescate y ahora dejaba a la vista la estructura metálica del revestimiento.

Afuera de Kiss se agrupaban decenas de ramos y macetas de flores depositadas por amigos, familiares, conocidos de las víctimas y personas que se solidarizan con esta tragedia que ha abrumado a todo Brasil.

Junto a las flores, que continuaban llegando a cada rato de la mano de diferentes habitantes de Santa María, también se podía ver una bandera de Brasil cruzada en diagonal por una banda negra en señal de luto.

En el incendio murieron al menos 231 personas y resultaron heridas por el fuego o intoxicadas por el humo un centenar, que en su mayoría continúan ingresadas en hospitales de la región.

Portavoces de la Policía dijeron este lunes que mantendrán la discoteca acordonada y de la forma que ahora está por tiempo indeterminado, mientras dure la investigación.







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