El magistrado neoyorquino interpreta que cualquier pago a los acreedores viola su decisión previa de bloqueo

Sumó un nuevo eslabón al caso judicial que le enfrenta con Argentina, al declarar al país en desacato. El magistrado neoyorquino interpreta que cualquier pago a los acreedores viola su decisión previa de bloqueo mientras no se llegue a un pacto aceptado por los fondos buitre.NML Capital y Aurelius Capital Management se negaron en rotundo a aceptar la quita y luchan porque se les paguen el 100% del valor original de la deuda más los intereses y las multas.
La decisión del magistrado, que eleva aún más la tensión diplomática con EE UU, se conoció tras una audiencia con los abogados del Gobierno argentino, en la víspera de que expire el segundo plazo para pagar a los tenedores de bonos por una suma estimada en 200 millones de dólares. Argentina ya incumplió el 30 junio el pago de los intereses. Un enfrentamiento puede hacer descarrilar el plan de reestructuración de la deuda de la crisis de 2001.
Buenos Aires logró que el 92% de los inversores aceptaran perder el 70% del valor de los bonos en propiedad. Los dos fondos especulativos, sin embargo, se desmarcaron y piden además que se sancione a Argentina con 50.000 dólares por cada día que pase sin que les abone lo que reclaman. Griesa les ya dio la razón el 30 de julio, al ordenar que se les pague todo lo que reclaman antes que al resto de bonistas.
El caso al que se enfrenta argentina con los fondos buitres pone en evidencia las dificultades para tratar este tipo de cuestiones a nivel internacional. El bloqueo de Thomas Griesa se aplica a la deuda emitida bajo la legislación de EE UU y Reino Unido. Buscando una alternativa, los legisladores argentinos aprobaron el 11 de setiembre recurrir a una nueva vía para realizar el pago a los acreedores cambiando de sede de pago.
Griesa consideró durante la audiencia que la nueva legislación “violará claramente” su decisión, porque trata de esquivar las ordenes judiciales cautelares que dictó en este asunto. Por este motivo procedió a declarar a Argentina en desacato, al considerar que se están tomando medidas para “evadir partes decisivas” de su orden, aunque se reservó pronunciarse sobre la sanción que piden los fondos buitre para más adelante en el proceso.
Una semana después, un Tribunal Federal de Apelaciones se desentendió de la agria batalla legal de Buenos Aires con los fondos buitre, al considerar que no tenía jurisdicción para pronunciarse en el caso planteado por Citibank. El grupo financiero, que actúa como agente, se encontraba entre la espada y la pared, porque o violaba la orden judicial de EE UU o arriesgaba con perder la licencia para operar en el país y gestionar sus activos.
Argentina envió horas antes de la audiencia una carta al secretario de Estado de EE UU, John Kerry, en la que advierte de que es víctima del “acoso” de los ‘fondos buitre’ y de “una orden judicial de cumplimiento imposible”. De ese modo se refirió al hecho de que si Argentina paga a los ‘buitres’, corre el riesgo de demandas de la mayoría de acreedores que aceptaron la reestructuración de 2005 y 2010.
La embajadora argentina en EE UU, Cecilia Nahón, advierte en la misiva que si el juez Griesa declaraba a su país en desacato de su fallo estaría violándose el “derecho internacional”. “Este nuevo intento de agresión judicial contra Argentina es una acción de los fondos buitre”, dijo el ministro argentino de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, al exponer el contenido de la carta y los argumentos que usaría en la audiencia.

Sumó un nuevo eslabón al caso judicial que le enfrenta con Argentina, al declarar al país en desacato. El magistrado neoyorquino interpreta que cualquier pago a los acreedores viola su decisión previa de bloqueo mientras no se llegue a un pacto aceptado por los fondos buitre.NML Capital y Aurelius Capital Management se negaron en rotundo a aceptar la quita y luchan porque se les paguen el 100% del valor original de la deuda más los intereses y las multas.

La decisión del magistrado, que eleva aún más la tensión diplomática con EE UU, se conoció tras una audiencia con los abogados del Gobierno argentino, en la víspera de que expire el segundo plazo para pagar a los tenedores de bonos por una suma estimada en 200 millones de dólares. Argentina ya incumplió el 30 junio el pago de los intereses. Un enfrentamiento puede hacer descarrilar el plan de reestructuración de la deuda de la crisis de 2001.

Buenos Aires logró que el 92% de los inversores aceptaran perder el 70% del valor de los bonos en propiedad. Los dos fondos especulativos, sin embargo, se desmarcaron y piden además que se sancione a Argentina con 50.000 dólares por cada día que pase sin que les abone lo que reclaman. Griesa les ya dio la razón el 30 de julio, al ordenar que se les pague todo lo que reclaman antes que al resto de bonistas.

El caso al que se enfrenta argentina con los fondos buitres pone en evidencia las dificultades para tratar este tipo de cuestiones a nivel internacional. El bloqueo de Thomas Griesa se aplica a la deuda emitida bajo la legislación de EE UU y Reino Unido. Buscando una alternativa, los legisladores argentinos aprobaron el 11 de setiembre recurrir a una nueva vía para realizar el pago a los acreedores cambiando de sede de pago.

Griesa consideró durante la audiencia que la nueva legislación “violará claramente” su decisión, porque trata de esquivar las ordenes judiciales cautelares que dictó en este asunto. Por este motivo procedió a declarar a Argentina en desacato, al considerar que se están tomando medidas para “evadir partes decisivas” de su orden, aunque se reservó pronunciarse sobre la sanción que piden los fondos buitre para más adelante en el proceso.

Una semana después, un Tribunal Federal de Apelaciones se desentendió de la agria batalla legal de Buenos Aires con los fondos buitre, al considerar que no tenía jurisdicción para pronunciarse en el caso planteado por Citibank. El grupo financiero, que actúa como agente, se encontraba entre la espada y la pared, porque o violaba la orden judicial de EE UU o arriesgaba con perder la licencia para operar en el país y gestionar sus activos.

Argentina envió horas antes de la audiencia una carta al secretario de Estado de EE UU, John Kerry, en la que advierte de que es víctima del “acoso” de los ‘fondos buitre’ y de “una orden judicial de cumplimiento imposible”. De ese modo se refirió al hecho de que si Argentina paga a los ‘buitres’, corre el riesgo de demandas de la mayoría de acreedores que aceptaron la reestructuración de 2005 y 2010.

La embajadora argentina en EE UU, Cecilia Nahón, advierte en la misiva que si el juez Griesa declaraba a su país en desacato de su fallo estaría violándose el “derecho internacional”. “Este nuevo intento de agresión judicial contra Argentina es una acción de los fondos buitre”, dijo el ministro argentino de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, al exponer el contenido de la carta y los argumentos que usaría en la audiencia.







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