Isaac deja siete muertos y un millón de personas sin luz en Luisiana y Misisipi

El huracán Isaac golpea Nueva Orleans. Barack Obama sobre Isaac: “No tienten a la suerte”.
Las autoridades han dado 90 minutos para abandonar sus hogares a los residentes de las cercanías del río Tangipahoa -entre 50.000 y 60.000 personas-, al este de Baton Rouge, capital de Luisiana, ante el temor de que se rompa uno de los diques de sujeción de un lago cercano. “Debido a las inundaciones provocadas por Isaac, el dique del lago Tangipahoa está en peligro extremo” de ser desbordado, han asegurado las autoridades, que urgen a los habitantes de las cercanías a dirigirse a Hammond, la localidad más próxima y segura. La última vez que ese dique se rompió fue en la década de los ochenta y se llevó por delante un puente que comunicaba dos ciudades.
Isaac, que hasta el momento ha causado la muerte a siete personas (cinco en el Estado de Luisiana y dos en Misisipi), solo ha coincidido con Katrina en la fecha en la que ha golpeado Nueva Orleans y, aunque sus daños están muy lejos de los que causó aquel huracán de categoría 3 hace siete años, ha dejado a la mitad del Estado de Luisiana sin corriente eléctrica. En total, casi un millón de hogares se quedaron sin luz en los Estados de Luisiana, Arkansas, Misisipi y Alabama. Convertido la madrugada del viernes en depresión tropical (vientos inferiores a 63 kilómetros por hora), Isaac prosigue su avance hacia el norte y durante los próximos días sus copiosas lluvias seguirán anegando amplias zonas, según confirma el Servicio Nacional de Meteorología.
En Misisipi, una persona ha muerto al caer un árbol sobre el vehículo en el que viajaba, según indicó en una rueda de prensa el alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu, quien puso este caso como ejemplo de lo que puede ocurrir si no se mantiene “la máxima precaución”. Horas antes, en Vermilion (Luisiana) un hombre de 36 años murió al caer desde un árbol al que se había subido para ayudar a otra gente a mover un vehículo, según confirmó el alguacil de ese distrito, Mike Couvillon, en un comunicado. En Nueva Orleans, que el viernes levantó el toque de queda, se acumularon hasta 25 centímetros de agua de lluvia y ya se han iniciado las tareas de limpieza y arreglo de desperfectos en sus calles, donde al menos 149.000 viviendas permanecen sin electricidad. “Afortunadamente parece que ha pasado lo peor, pero algunos de nuestros vecinos están siendo golpeados muy, muy fuerte. Nuestras esperanzas y rezos están con ellos”, ha dicho el alcalde.
En la ciudad, una barrera ha sido desbordada por el agua en el distrito de Plaquemines, al sur de Nueva Orleans, donde unas 3.000 personas han tenido que ser evacuadas. El muro no forma parte de la ingente obra de ingeniería llevada a cabo por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE UU para defender Nueva Orleans, la misma institución que había construido el sistema de contención de agua que falló estrepitosamente en 2005 con el Katrina, dejando más de 1.800 muertos y cerca de 3.000 desaparecidos. Otros 3.000 residentes han tenido que abandonar sus casas por culpa de las inundaciones en la Parroquia de San Juan Bautista, al norte de Nueva Orleans.
Según el NHC, Isaac seguirá perdiendo fuerza mientras se desplaza lentamente hacia el norte, aunque el organismo ha advertido de que podrían producirse nuevas inundaciones. El movimiento lento pero poderoso del huracán Isaac se ha hecho sentir a lo largo de la costa estadounidense del golfo de México, amenazando con inundar también ciudades en Misisipi y Alabama además de Luisiana, con marejadas de hasta 3,7 metros.
Las fuertes ráfagas de viento han roto numerosas líneas eléctricas, dejando a más de 900.000 personas sin electricidad en la zona afectada por Isaac, según el departamento estadounidense de Energía. La producción de petróleo en el Golfo está prácticamente paralizada y las operaciones en refinerías costeras y puertos se encuentran restringidas.
Un importante dispositivo de policías y guardias nacionales han patrullado las calles desiertas de Nueva Orleans. “Es una ciudad fantasma”, ha dicho un miembro de la Guardia Nacional. “Todo el mundo vio los saqueos durante el Katrina y nadie quiere que esto vuelva a ocurrir”, ha añadido.

El huracán Isaac golpea Nueva Orleans. Barack Obama sobre Isaac: “No tienten a la suerte”.

Las autoridades han dado 90 minutos para abandonar sus hogares a los residentes de las cercanías del río Tangipahoa -entreIsaac 50.000 y 60.000 personas-, al este de Baton Rouge, capital de Luisiana, ante el temor de que se rompa uno de los diques de sujeción de un lago cercano. “Debido a las inundaciones provocadas por Isaac, el dique del lago Tangipahoa está en peligro extremo” de ser desbordado, han asegurado las autoridades, que urgen a los habitantes de las cercanías a dirigirse a Hammond, la localidad más próxima y segura. La última vez que ese dique se rompió fue en la década de los ochenta y se llevó por delante un puente que comunicaba dos ciudades.

Isaac, que hasta el momento ha causado la muerte a siete personas (cinco en el Estado de Luisiana y dos en Misisipi), solo ha coincidido con Katrina en la fecha en la que ha golpeado Nueva Orleans y, aunque sus daños están muy lejos de los que causó aquel huracán de categoría 3 hace siete años, ha dejado a la mitad del Estado de Luisiana sin corriente eléctrica. En total, casi un millón de hogares se quedaron sin luz en los Estados de Luisiana, Arkansas, Misisipi y Alabama. Convertido la madrugada del viernes en depresión tropical (vientos inferiores a 63 kilómetros por hora), Isaac prosigue su avance hacia el norte y durante los próximos días sus copiosas lluvias seguirán anegando amplias zonas, según confirma el Servicio Nacional de Meteorología.

En Misisipi, una persona ha muerto al caer un árbol sobre el vehículo en el que viajaba, según indicó en una rueda de prensa el alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu, quien puso este caso como ejemplo de lo que puede ocurrir si no se mantiene “la máxima precaución”. Horas antes, en Vermilion (Luisiana) un hombre de 36 años murió al caer desde un árbol al que se había subido para ayudar a otra gente a mover un vehículo, según confirmó el alguacil de ese distrito, Mike Couvillon, en un comunicado. En Nueva Orleans, que el viernes levantó el toque de queda, se acumularon hasta 25 centímetros de agua de lluvia y ya se han iniciado las tareas de limpieza y arreglo de desperfectos en sus calles, donde al menos 149.000 viviendas permanecen sin electricidad. “Afortunadamente parece que ha pasado lo peor, pero algunos de nuestros vecinos están siendo golpeados muy, muy fuerte. Nuestras esperanzas y rezos están con ellos”, ha dicho el alcalde.

En la ciudad, una barrera ha sido desbordada por el agua en el distrito de Plaquemines, al sur de Nueva Orleans, donde unas 3.000 personas han tenido que ser evacuadas. El muro no forma parte de la ingente obra de ingeniería llevada a cabo por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE UU para defender Nueva Orleans, la misma institución que había construido el sistema de contención de agua que falló estrepitosamente en 2005 con el Katrina, dejando más de 1.800 muertos y cerca de 3.000 desaparecidos. Otros 3.000 residentes han tenido que abandonar sus casas por culpa de las inundaciones en la Parroquia de San Juan Bautista, al norte de Nueva Orleans.

Según el NHC, Isaac seguirá perdiendo fuerza mientras se desplaza lentamente hacia el norte, aunque el organismo ha advertido de que podrían producirse nuevas inundaciones. El movimiento lento pero poderoso del huracán Isaac se ha hecho sentir a lo largo de la costa estadounidense del golfo de México, amenazando con inundar también ciudades en Misisipi y Alabama además de Luisiana, con marejadas de hasta 3,7 metros.

Las fuertes ráfagas de viento han roto numerosas líneas eléctricas, dejando a más de 900.000 personas sin electricidad en la zona afectada por Isaac, según el departamento estadounidense de Energía. La producción de petróleo en el Golfo está prácticamente paralizada y las operaciones en refinerías costeras y puertos se encuentran restringidas.

Un importante dispositivo de policías y guardias nacionales han patrullado las calles desiertas de Nueva Orleans. “Es una ciudad fantasma”, ha dicho un miembro de la Guardia Nacional. “Todo el mundo vio los saqueos durante el Katrina y nadie quiere que esto vuelva a ocurrir”, ha añadido.