La policía española confundió un remedio homeopático con heroína y los apresó por contrabando y narcotráfico

La uruguaya Gabriela González fue arrestada junto a su marido español por la policía de Granada, en España, tras confundir un remedio homeopático enviado desde Uruguay con heroína. Hasta el día de hoy continúan con los antecedentes pese a haber sido un error. El País de Madrid recoge la historia que ocurrió en julio de 2010 y que continúa atormentando a la pareja.
Todo comenzó cuando González fue al correo a buscar un envío postal que su hermano Luis le había enviado desde Uruguay. El paquete no contenía otra cosa que un recipiente con una sustancia blanca recetada por un facultativo uruguayo para su tratamiento homeopático contra su mielitis idiopática, que le causa problemas para caminar.Gabriela González, de 45 años, lleva 14 años viviendo en España y está casada con Fernando Amador, de 49 años, con quien tiene un taller mecánico, Autosport, en la pequeña ciudad de Torrenueva, municipio de Motril.
Esa mañana, cuando la mujer llegó a la oficina a retirar su medicamento le pidieron el documento de identidad y al comprobar que era la dueña del envío el jefe de la oficina llamó a dos policías. La detuvieron por “tráfico de drogas y contrabando” y también llevaron preso a su marido, que la esperaba afuera.
Según relata El País de Madrid hacía diez días que la policía de Vigilancia Aduanera de Motril estaba tras sus pasos, y ese paquete fue la prueba definitiva. Los llevaron a su casa para hacer un registro y vieron que la uruguaya también guardaba allí un frasco con la misma sustancia, llamada Glucalch.
De nada sirvieron las explicaciones que González brindó a la policía sobre su enfermedad y la homeopatía. Los agentes hicieron el “narcotest” con una tira blanca que al entrar en contacto con la sustancia quedó de color azul, al igual que queda la heroína. Con la cocaína, por ejemplo, el narcotest queda de color rojo.La pareja no podía creer lo que estaba sucediendo y hasta llegaron a pensar que alguien había puesto droga en el paquete durante el viaje de Uruguay a España. Gabriela tomaba una cucharada del producto homeopático por día e intentaron explicárselo a la policía. Todo resultó en vano y ambos acabaron tras las rejas. La jueza encargada del caso dedujo que era heroína porque la sustancia que ellos decían que era -el remedio- se podía conseguir en España.
Ese fue el argumento de la justicia. La prensa pronto recogió la noticia y se expandió por todos lados que se había encontrado “un paquete con 220 gramos de heroína camuflada en medicamentos homeopáticos”.
Eso les costó, además del calvario, el vació de la familia de Fernando que al leer la prensa creyó en la información sin siquiera hablar con ellos.Se confirmó por fin que era un error y cuando pidieron aunque sea una “disculpa” les contestaron: “eso pasa por traer medicación de Uruguay”. Les costó mucho también hacer que el juzgado devolviera sus medicamentos.
Los dejaron en “libertad con cargos”, les retiraron los pasaportes y perdieron los billetes que tenían para viajar a Uruguay. Gabriela, según relata el periódico español, está en tratamiento psicológico desde entonces. Durante un tiempo no cesaron de aportar información y pruebas, y exigir que se hiciera un análisis de los polvos por un laboratorio, al que al final fueron enviados.Hasta hoy continúan en la comisaría las fichas policiales con sus huellas digitales y sus fotos de “semipresidiarios”, y según cuentan al periódico se los “torea” cada vez que van a pedir que se los retiren.
Ya denunciaron los hechos ante el Consejo del Poder Judicial pero la semana pasada recibieron la noticia de que se desestimó la solicitud de reparación de daños que habían hecho.
Para las autoridades aduaneras españolas fue un “mero error”, irrelevante, y el asunto ya está archivado.

La uruguaya Gabriela González fue arrestada junto a su marido español por la policía de Granada, en España, tras confundir un remedio homeopático enviado desde Uruguay con heroína. Hasta el día de hoy continúan con los antecedentes pese a haber sido un error. El País de Madrid recoge la historia que ocurrió en julio de 2010 y que continúa atormentando a la pareja.

Todo comenzó cuando González fue al correo a buscar un envío postal que su hermano Luis le había enviado desde Uruguay. El paquete no contenía otra cosa que un recipiente con una sustancia blanca recetada por un facultativo uruguayo para su tratamiento homeopático contra su mielitis idiopática, que le causa problemas para caminar.Gabriela González, de 45 años, lleva 14 años viviendo en España y está casada con Fernando Amador, de 49 años, con quien tiene un taller mecánico, Autosport, en la pequeña ciudad de Torrenueva, municipio de Motril.

Esa mañana, cuando la mujer llegó a la oficina a retirar su medicamento le pidieron el documento de identidad y al comprobar que era la dueña del envío el jefe de la oficina llamó a dos policías. La detuvieron por “tráfico de drogas y contrabando” y también llevaron preso a su marido, que la esperaba afuera.

Según relata El País de Madrid hacía diez días que la policía de Vigilancia Aduanera de Motril estaba tras sus pasos, y ese paquete fue la prueba definitiva. Los llevaron a su casa para hacer un registro y vieron que la uruguaya también guardaba allí un frasco con la misma sustancia, llamada Glucalch.

De nada sirvieron las explicaciones que González brindó a la policía sobre su enfermedad y la homeopatía. Los agentes hicieron el “narcotest” con una tira blanca que al entrar en contacto con la sustancia quedó de color azul, al igual que queda la heroína. Con la cocaína, por ejemplo, el narcotest queda de color rojo.La pareja no podía creer lo que estaba sucediendo y hasta llegaron a pensar que alguien había puesto droga en el paquete durante el viaje de Uruguay a España. Gabriela tomaba una cucharada del producto homeopático por día e intentaron explicárselo a la policía. Todo resultó en vano y ambos acabaron tras las rejas. La jueza encargada del caso dedujo que era heroína porque la sustancia que ellos decían que era -el remedio- se podía conseguir en España.

Ese fue el argumento de la justicia. La prensa pronto recogió la noticia y se expandió por todos lados que se había encontrado “un paquete con 220 gramos de heroína camuflada en medicamentos homeopáticos”.

Eso les costó, además del calvario, el vació de la familia de Fernando que al leer la prensa creyó en la información sin siquiera hablar con ellos.Se confirmó por fin que era un error y cuando pidieron aunque sea una “disculpa” les contestaron: “eso pasa por traer medicación de Uruguay”. Les costó mucho también hacer que el juzgado devolviera sus medicamentos.

Los dejaron en “libertad con cargos”, les retiraron los pasaportes y perdieron los billetes que tenían para viajar a Uruguay. Gabriela, según relata el periódico español, está en tratamiento psicológico desde entonces. Durante un tiempo no cesaron de aportar información y pruebas, y exigir que se hiciera un análisis de los polvos por un laboratorio, al que al final fueron enviados.Hasta hoy continúan en la comisaría las fichas policiales con sus huellas digitales y sus fotos de “semipresidiarios”, y según cuentan al periódico se los “torea” cada vez que van a pedir que se los retiren.

Ya denunciaron los hechos ante el Consejo del Poder Judicial pero la semana pasada recibieron la noticia de que se desestimó la solicitud de reparación de daños que habían hecho.

Para las autoridades aduaneras españolas fue un “mero error”, irrelevante, y el asunto ya está archivado.