Tres detenidos por matar a un anciano por su herencia en España

Una era su cuidadora y fue nombrada heredera universal una semana antes
Los detenidos son dos mujeres por presunto asesinato y un hombre como colaborador
Fingieron que el fallecido había sufrido un robo y ellas lo habían presenciado
La Guardia Civil de Pontevedra ha detenido a tres personas por supuestamente haber asesinado a golpes a un hombre de 84 en su vivienda para quedarse con la herencia. Una de las mujeres era heredera universal del fallecido desde hace tan solo una semana antes del crimen y habría sido, junto con una amiga, autora material de la muerte mientras que el tercer arrestado está considerado colaborador.
El crimen se produjo entre la noche del domingo día 2 y la madrugada del lunes 3 de febrero en una vivienda de Chancelas, en el ayuntamiento pontevedrés de Poio, pero las detenciones se registraron en la tarde de este lunes en los municipios de Pontevedra y Sanxenxo. La autopista había develado que el hombre, Secundino Presa Amil, murió de los golpes que recibió en la cabeza con una piedra y con su propio bastón.
El subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Antonio Coello, indicó que las detenciones se precipitaron porque una de las sospechosas había comprado un billete de avión para viajar al extranjero este mismo lunes. Al tener que arrestarla a ella ya se produjeron los tres registros y detenciones previstos.
Las dos detenidas intentaron fingir que el octogenario había sido víctima de un robo. En noviembre pasado el hombre fue asaltado en su casa y sufrió una paliza, de modo que el día del crimen supuestamente recrearon una situación similar a la de entonces para desviar la atención de los investigadores.
Según la Guardia Civil, las dos mujeres, A.T.F. y B.G.P., de 30 y 50 años, estaban en la vivienda el día del crimen porque una de ellas trabajaba como limpiadora y cuidadora del fallecido desde unos meses atrás y recientemente se había mudado a vivir allí. Esa noche, su amiga se quedó a pernoctar con ella mientras el dueño de la casa salió a la discoteca La Luna a la que acudía cada domingo.
Las dos llamaron al 112 poco antes de medianoche para decir que habían sentido ruidos, un golpe y que dos jóvenes encapuchados huían. La Guardia Civil acudió a la casa por un supuesto robo y en cuanto llegaron los agentes encontraron al dueño de la vivienda tirado en el suelo del acceso al inmueble, ya muerto.
Las dos mujeres se hicieron las sorprendidas y la investigación se enfocó en un supuesto robo como móvil del crimen, pero posteriormente se decantó por la herencia y porque las dos mujeres le mataron con la colaboración del tercer detenido, R.G.G, un varón de poco más de 50 años del barrio pontevedrés de Monte Porreiro que tenía una supuesta relación sentimental con una de las sospechosas.
El robo del que fue víctima el fallecido en noviembre derivó en la detención de tres personas, una mujer que quedó en libertad y dos hombres que ingresaron en prisión. Días antes de la muerte de Secundino Presa, uno de ellos había quedado libre tras pagar la fianza y a él fue al primero al que investigó la Policía Judicial de la Comandancia de Pontevedra.

Una era su cuidadora y fue nombrada heredera universal una semana antes

Los detenidos son dos mujeres por presunto asesinato y un hombre como colaborador

Fingieron que el fallecido había sufrido un robo y ellas lo habían presenciado

La Guardia Civil de Pontevedra ha detenido a tres personas por supuestamente haber asesinado a golpes a un hombre de 84 en su vivienda para quedarse con la herencia. Una de las mujeres era heredera universal del fallecido desde hace tan solo una semana antes del crimen y habría sido, junto con una amiga, autora material de la muerte mientras que el tercer arrestado está considerado colaborador.

El crimen se produjo entre la noche del domingo día 2 y la madrugada del lunes 3 de febrero en una vivienda de Chancelas, en el ayuntamiento pontevedrés de Poio, pero las detenciones se registraron en la tarde de este lunes en los municipios de Pontevedra y Sanxenxo. La autopista había develado que el hombre, Secundino Presa Amil, murió de los golpes que recibió en la cabeza con una piedra y con su propio bastón.

El subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Antonio Coello, indicó que las detenciones se precipitaron porque una de las sospechosas había comprado un billete de avión para viajar al extranjero este mismo lunes. Al tener que arrestarla a ella ya se produjeron los tres registros y detenciones previstos.

Las dos detenidas intentaron fingir que el octogenario había sido víctima de un robo. En noviembre pasado el hombre fue asaltado en su casa y sufrió una paliza, de modo que el día del crimen supuestamente recrearon una situación similar a la de entonces para desviar la atención de los investigadores.

Según la Guardia Civil, las dos mujeres, A.T.F. y B.G.P., de 30 y 50 años, estaban en la vivienda el día del crimen porque una de ellas trabajaba como limpiadora y cuidadora del fallecido desde unos meses atrás y recientemente se había mudado a vivir allí. Esa noche, su amiga se quedó a pernoctar con ella mientras el dueño de la casa salió a la discoteca La Luna a la que acudía cada domingo.

Las dos llamaron al 112 poco antes de medianoche para decir que habían sentido ruidos, un golpe y que dos jóvenes encapuchados huían. La Guardia Civil acudió a la casa por un supuesto robo y en cuanto llegaron los agentes encontraron al dueño de la vivienda tirado en el suelo del acceso al inmueble, ya muerto.

Las dos mujeres se hicieron las sorprendidas y la investigación se enfocó en un supuesto robo como móvil del crimen, pero posteriormente se decantó por la herencia y porque las dos mujeres le mataron con la colaboración del tercer detenido, R.G.G, un varón de poco más de 50 años del barrio pontevedrés de Monte Porreiro que tenía una supuesta relación sentimental con una de las sospechosas.

El robo del que fue víctima el fallecido en noviembre derivó en la detención de tres personas, una mujer que quedó en libertad y dos hombres que ingresaron en prisión. Días antes de la muerte de Secundino Presa, uno de ellos había quedado libre tras pagar la fianza y a él fue al primero al que investigó la Policía Judicial de la Comandancia de Pontevedra.







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