Venezuela: Capriles afirmó que las protestas seguirán

Caracas. La plana mayor de la oposición estuvo allí ayer, encaramada a la tarima principal tras la masiva manifestación que convocó en la avenida Francisco de Miranda para exigir al gobierno que libere a los detenidos, termine con la represión y desarme a los grupos paramilitares oficiales, conocidos como los “colectivos del 23 de Enero”, a los que responsabiliza por la violencia de los últimos días en Venezuela. Su principal orador, el ex candidato presidencial Henrique Capriles, fue enfático en su mensaje: “Las protestas seguirán en las calles mientras el gobierno no escuche a los venezolanos”.
La marcha, en el barrio Sucre del este de la capital, contrastó con otra movilización de mujeres partidarias del gobierno, que exhortó a la paz, en medio de una ola de protestas que –desde el 12 de febrero pasado– ha dejado 10 muertos y más de 100 heridos.
Las dos manifestaciones se realizaron en paz, en escenarios distintos de Caracas, pero ambas coincidieron en los llamados a que terminen las protestas violentas. El principal acto fue, sin embargo, el de la oposición, por su dimensión –se calculan unas 50.000 asistentes– y su proyección nacional.
Con su convocatoria a esta marcha, Capriles vuelve a colocarse como cabeza visible de la oposición, luego de que en los últimos días el protagonismo estuviera dominado por el sector radical de la Mesa de Unidad Democrática, cuyos dirigentes promueven la estrategia de ocupar las calles para conseguir, bajo la consigna de “La salida”, un cambio del gobierno de Nicolás Maduro. “Este gobierno es un error en la historia, pero nosotros no podemos salir de este error para incurrir en otro error. Tenemos que construir una fuerza tan grande que sea capaz de convocar a los que se ponen la franela roja (identificados en el chavismo)”, aseguró Capriles.
Una de las cabezas visibles del ala radical es Leopoldo López, quien se encuentra en una prisión militar desde hace cinco días acusado de varios cargos de incitación a la violencia. Pero su mujer Lilian Tintori, con la que tiene dos pequeños hijos, habló en su nombre: “A mí que no me digan que esto no es una dictadura. Mi esposo está preso y a toda Voluntad Popular la persiguen”, dijo aludiendo a su agrupación.
Como respuesta, hacia el fin de la jornada, Maduro convocó a una “conferencia nacional de paz” con los sectores políticos y sociales para neutralizar a grupos señalados responsables de hechos violentos ligados a manifestaciones opositoras estudiantiles que sacuden a Venezuela desde hace tres semanas. “Convoco al pueblo venezolano a que instalemos el próximo miércoles”, dijo el mandatario ante una multitud de simpatizantes reunidos en las afueras del palacio presidencial.
Entretanto, las marchas de protesta contra la violencia y a favor del desarme de los grupos paramilitares, no solo se realizaron ayer en Caracas sino en las principales ciudades del país. En San Cristóbal, capital del estado Táchira, donde se inició la ola de protesta por un intento de violación de una estudiante a comienzo de febrero, la manifestación también fue muy nutrida.
Ayer, Capriles aludió a esos hechos de torturas de los que se acusa a las fuerzas policiales. “Sí, hay tortura hoy en Venezuela. Que lo sepan y lo digan los medios internacionales.
Son 18 los torturados que denunciaron violación de sus derechos humanos, consta en cada uno de sus expedientes” con sus declaraciones ante los jueces, expresó el líder opositor. Y precisó su denuncia: “Traje cuatro casos de torturas: Juan Manuel Carrasco, víctima de violación en el estado Carabobo (centro del país); Jorge León, fisura de cráneo, le partieron un casco en la cabeza; Marcos Coello, detenido por Cicpc Caracas (la policía científica), fisura de costillas como producto de las torturas. Y Luis Boada, René Bordan, Néstor Gil, golpeados y rociados con gasolina detenidos por el Cicpc”.
En este sentido, Capriles pidió a los jóvenes no salir a manifestar de noche: “A Nicolás no le importa la vida de ustedes”, concluyó. “Venezuela va hacia una debacle económica y el Gobierno pretende tapar esa realidad, reprimiendo las protestas”, añadió.
En la vereda oficialista, ondeando banderas blancas, las mujeres chavistas –encabezadas por varias ministras de Maduro– fueron recibidas por la primera dama, Cilia Flores, ante el Palacio de Miraflores. En una pausa del discurso del presidente, Cilia afirmó: “Venezuela no es Ucrania”, aludiendo a la rebelión popular que volteó al gobierno de Kiev.

Caracas. La plana mayor de la oposición estuvo allí ayer, encaramada a la tarima principal tras la masiva manifestación que convocó en la avenida Francisco de Miranda para exigir al gobierno que libere a los detenidos, termine con la represión y desarme a los grupos paramilitares oficiales, conocidos como los “colectivos del 23 de Enero”, a los que responsabiliza por la violencia de los últimos días en Venezuela. Su principal orador, el ex candidato presidencial Henrique Capriles, fue enfático en su mensaje: “Las protestas seguirán en las calles mientras el gobierno no escuche a los venezolanos”.

La marcha, en el barrio Sucre del este de la capital, contrastó con otra movilización de mujeres partidarias del gobierno, que exhortó a la paz, en medio de una ola de protestas que –desde el 12 de febrero pasado– ha dejado 10 muertos y más de 100 heridos.

Las dos manifestaciones se realizaron en paz, en escenarios distintos de Caracas, pero ambas coincidieron en los llamados a que terminen las protestas violentas. El principal acto fue, sin embargo, el de la oposición, por su dimensión –se calculan unas 50.000 asistentes– y su proyección nacional.

Con su convocatoria a esta marcha, Capriles vuelve a colocarse como cabeza visible de la oposición, luego de que en los últimos días el protagonismo estuviera dominado por el sector radical de la Mesa de Unidad Democrática, cuyos dirigentes promueven la estrategia de ocupar las calles para conseguir, bajo la consigna de “La salida”, un cambio del gobierno de Nicolás Maduro. “Este gobierno es un error en la historia, pero nosotros no podemos salir de este error para incurrir en otro error. Tenemos que construir una fuerza tan grande que sea capaz de convocar a los que se ponen la franela roja (identificados en el chavismo)”, aseguró Capriles.

Una de las cabezas visibles del ala radical es Leopoldo López, quien se encuentra en una prisión militar desde hace cinco días acusado de varios cargos de incitación a la violencia. Pero su mujer Lilian Tintori, con la que tiene dos pequeños hijos, habló en su nombre: “A mí que no me digan que esto no es una dictadura. Mi esposo está preso y a toda Voluntad Popular la persiguen”, dijo aludiendo a su agrupación.

Como respuesta, hacia el fin de la jornada, Maduro convocó a una “conferencia nacional de paz” con los sectores políticos y sociales para neutralizar a grupos señalados responsables de hechos violentos ligados a manifestaciones opositoras estudiantiles que sacuden a Venezuela desde hace tres semanas. “Convoco al pueblo venezolano a que instalemos el próximo miércoles”, dijo el mandatario ante una multitud de simpatizantes reunidos en las afueras del palacio presidencial.

Entretanto, las marchas de protesta contra la violencia y a favor del desarme de los grupos paramilitares, no solo se realizaron ayer en Caracas sino en las principales ciudades del país. En San Cristóbal, capital del estado Táchira, donde se inició la ola de protesta por un intento de violación de una estudiante a comienzo de febrero, la manifestación también fue muy nutrida.

Ayer, Capriles aludió a esos hechos de torturas de los que se acusa a las fuerzas policiales. “Sí, hay tortura hoy en Venezuela. Que lo sepan y lo digan los medios internacionales.

Son 18 los torturados que denunciaron violación de sus derechos humanos, consta en cada uno de sus expedientes” con sus declaraciones ante los jueces, expresó el líder opositor. Y precisó su denuncia: “Traje cuatro casos de torturas: Juan Manuel Carrasco, víctima de violación en el estado Carabobo (centro del país); Jorge León, fisura de cráneo, le partieron un casco en la cabeza; Marcos Coello, detenido por Cicpc Caracas (la policía científica), fisura de costillas como producto de las torturas. Y Luis Boada, René Bordan, Néstor Gil, golpeados y rociados con gasolina detenidos por el Cicpc”.

En este sentido, Capriles pidió a los jóvenes no salir a manifestar de noche: “A Nicolás no le importa la vida de ustedes”, concluyó. “Venezuela va hacia una debacle económica y el Gobierno pretende tapar esa realidad, reprimiendo las protestas”, añadió.

En la vereda oficialista, ondeando banderas blancas, las mujeres chavistas –encabezadas por varias ministras de Maduro– fueron recibidas por la primera dama, Cilia Flores, ante el Palacio de Miraflores. En una pausa del discurso del presidente, Cilia afirmó: “Venezuela no es Ucrania”, aludiendo a la rebelión popular que volteó al gobierno de Kiev.







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