NORBERTO SUÁREZ: AQUEL GALÁN DE LOS ’70s

TV, CINE, y TEATRO

Nadie duda que Norberto Suárez fue el galán de los años setenta. Estaba estudiando abogacía en cuarto año y abandonó la facultad porque deseaba ser actor. Se trataba de un muchacho con pinta de galán, de mirada profunda, pero con cierta timidez a la vez, que se acercaba golpeando puertas en la televisión como extra en “Obras maestras del terror de Narciso Ibáñez Menta”, obteniendo fama en “El amor tiene cara de mujer”, “Cuatro hombres para Eva”, “Nuestra galleguita” y en la tira que más se le reconoce por su especial desempeño: “Papa corazón” -donde llegó inclusive a grabar un disco RCA- al lado de una precoz Andrea Del Boca. Con esa imagen de muchacho bueno, su carrera continuó en cine con “La terraza” de Leopoldo Torre Nilsson y “Extraña ternura” de Daniel Tinayre, “Operación San Antonio”, “Los evadidos”, “Los muchachos de antes no usaban gomina”, y en películas más juveniles y livianitas: “Fiebre de primavera”, “Mi primera novia”, y “Un muchacho como yo”, con Palito Ortega y más elenco nuevaolero de ese tiempo. En el teatro sus actuaciones fueron más profundas y exigentes, mostrando su parte actoral de mayor personalidad en “Fiebre de heno”, “Pigmaleón”en 1959, “Noches de reyes”, de Shakespeare, “Coqueluche”, “Un tranvía llamado deseo”, “La pata del mono” de William Jacobs, “El príncipe idiota” de Dostoievski, “Amores equivocados”, y hasta “Enrique IV”. Su papel en “Calígula” no pudo llevarse adelante por tener compromisos en otras obras, quedando con mucha pena porque ese era realmente su gran anhelo. Sin embargo, se mantuvo activo y contemplativo en su actividad artística, llevando todo adelante a la perfección. Norberto Suárez. 1

TUVO GRANDES MAESTROS

Norberto Pedro Suárez había nacido en el Gran Buenos Aires, el 19 de noviembre de 1943. Fue un niño tranquilo pero vivaz, inteligente. Sus estudios escolares y secundarios fueron excelentes, y en facultad estaba obteniendo notables logros, hasta que echó todo por la borda llamado por su deseo de convertirse en actor de la pantalla y de los escenarios. Cuando fue llamado para realizar su primera prueba -hoy casting- en tv, se quedó en la cafetería que estaba a la vuelta de Canal 9 Libertad durante una hora pensándolo muy bien antes de entrar al set, estando muy nervioso al punto tal de casi irse a su casa; era muy reservado y sumamente vergonzoso, algo que pudo superar recién con el paso de los años. Sus maestros Carlos Gandolfo, Paulina Osona, Hedy Crilla y Roberto Durán le ayudaron muchísimo a desempeñarse ante las cámaras y el público. Convertido en protagonista y estrella, fue un referente de esos tiempos televisivos, totalmente reconocido por los espectadores que lo recuerdan hasta el día de hoy, muy elogiado por sus muchas encarnaciones que realmente llegaron a trascender.

“PAPÁ CORAZÓN SE QUIERE CASAR”

En 1969, Suárez representó a Raúl, el hijo de la familia pudiente que enamoraba a la inocente inmigrante, y que luego se casaría con ella, pese a la oposición de la familia, en “Nuestra galleguita”, junto a Laura Bové, por Canal 9. Bajo la autoría de Abel Santa Cruz y con Pablo Alarcón, Betiana Blum, Andrea Del Boca, y María de los Ángeles Medrano, en el elenco. La tira duró una temporada, con 19 capítulos, de enorme teleaudiencia en el Río de la Plata. Cuatro años más tarde, en 1973, llegaría con Maximiliano, el viudo a cargo de una dulce niña que tenía diálogos con su mamá fallecida, en “Papá corazón”, con Andrea del Boca, también de la inspiración de Abel Santa Cruz. De realización argentina-peruana en la telenovela también figuraban Laura Bové, Elcira Olivera Garcés, Jorge Barreiro, Raúl Aubel, Erika Wallner, Virginia Romay, y Elena Sedova. La tira en blanco y negro se registró durante una temporada que se mantuvo en grilla en los Estudios de Argentina Sono Films, haciendo llorar por su argumento a chicos y grandes, pero de un rating sensacional, que llevó a los productores a rodar una película que llevaría el nombre de “Papá corazón se quiere casar”, en 1974, en colores.

SE FUE HACE SEIS AÑOS

En 1967 Norberto Suárez sufre de un lamentable accidente automovilístico, que le deja el rostro prácticamente destrozado. Fue todo un drama, sumado a todo un problema psicológico detrás. Tras quince intervenciones quirúrgicas, pudo superar de a poco y con paciencia este duro trance, manteníéndose durante años fuera de sus trabajos. En 2001, luego de su larga inactividad retornó a la actuación, integrando el elenco de la obra teatral “Paladar”, conformando el personaje de Saturnino. Transformado en un continuo fumador, dejó de existir en Buenos Aires, a raíz de una gravísima afección pulmonar, el 4 de junio de 2012. Tenía 69 años. No fue un actor más, fue un verdadero ícono de los artistas profesionales del espectáculo. Más allá de la nostalgia.







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