Cuba le negó la visa a Luis Almagro que iba en calidad de secretario general de la OEA a recibir un premio

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, debía recibir ayer un premio otorgado por una organización de la disidencia cubana, pero su solicitud de visa para el pasaporte oficial le fue denegada.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, afirmó este miércoles que las autoridades de Cuba le negaron visado para una visita en la que debía recibir un premio otorgado por una organización de la disidencia.
“Mi solicitud de visa para el pasaporte oficial de la OEA fue denegada por el Consulado de Cuba en Washington”, sostuvo Almagro en una carta a la organizadora de la premiación, Rosa María Payá, hija del disidente Oswaldo Payá, muerto en 2012.
En la carta, Almagro le explica a Payá la “imposibilidad de ir dado que mi solicitud de visa para el pasaporte oficial de la OEA fue denegada por el Consulado de Cuba en Washington, al tiempo que me fue negada la posibilidad de ingreso con documento uruguayo, que no requiere
visado”.
El jerarca detalla que “el jueves pasado el funcionario de la OEA Chris Hernández-Roy fue convocado a una reunión por el Cónsul de Cuba en Washington y el Primer Secretario del Consulado en el curso de la cual se le transmitió la sorpresa de las autoridades cubanas por el motivo de la visita” y el asombro por el involucramiento del Secretario General de la OEA, en actividades anti-cubanas”. Le dijeron además que “el motivo por el cual solicitamos las visa es considerado ´una provocación inaceptable´”.
Una de las cosas que Almagro sostiene en la carta es que desde la OEA han brindado respuestas “a estas argumentaciones señalando que el único interés de nuestra parte, ha sido, es y será facilitar el acercamiento de Cuba a los valores y principios del sistema interamericano, tanto en lo que refiere a la defensa de la democracia como a la promoción y respeto de los derechos humanos, al tiempo de expandir los logros de Cuba en la ciencia, salud y educación a nuestra región”.
También expresaron que “sería bastante ridículo que luego de 67 años de revolución, tanto el bienestar del pueblo cubano, como las relaciones bilaterales con Estados Unidos, dependieran de esta ceremonia”.