Debaten necesidad de pruebas psicofísicas en la educación para cargos jerárquicos

El incidente violento protagonizado por la directora del liceo Nº 16 del Prado dejó en evidencia la importancia de que los docentes y en especial quienes concursen a cargos jerárquicos sean sometidos a pruebas psicofísicas.
También quedó en tela de juicio el tiempo que la Justicia y el órgano educativo se toman para laudar casos en los que funcionarios están sometidos a investigación.
Es importante tener en cuenta que los profesores del liceo Nº 16 no darán clases el martes ni este miércoles, a raíz del episodio ocurrido el lunes en ese centro de enseñanza cuando la directora gatilló un revólver descargado apuntando a cuatro docentes que se encontraban en la adscripción.
“¿Quién de ustedes no me quiere?” fue la frase que la directora, en tono de broma, dirigió a los docentes antes de apuntarles y gatillar el arma. El revolver pertenecía a un policía que hacía el servicio 222 en el liceo, quien le había entregado el arma a la directora cuando ésta le dijo que no podía portarla dentro del local. El policía, entonces, se la dio, aunque primero le sacó las balas que contenía. Cabe precisar que los policías no pueden entrar armados a los centros de enseñanza.
Así relataba los hechos a Espectador.com el dirigente de la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria de Montevideo, Emiliano Mandacen, quien recordó que el gremio de docentes ya había efectuado denuncias ante el Consejo de Secundaria por problemas de convivencia con la directora: “La directora accedió al arma de reglamento del servicio 222, ella a modo de mímica la descarga sobre los profesores, una situación que generó mucha confusión, que se venía arrastrando, hace tiempo porque desde hace mucho veníamos denunciando que ya había habido violencia psicológica a los docentes”. Este lunes, ni bien tomó conocimiento de los hechos, el Consejo de Educación Secundaria suspendió a la directora y se comprometió con los docentes a prohibirle el ingreso al liceo.
La directora adujo inicialmente que se trató de una broma, pero cuando vio la dimensión de los hechos y el estado público que tomó el caso lloró y manifestó arrepentimiento.

El incidente violento protagonizado por la directora del liceo Nº 16 del Prado dejó en evidencia la importancia de que los docentes y en especial quienes concursen a cargos jerárquicos sean sometidos a pruebas psicofísicas.

También quedó en tela de juicio el tiempo que la Justicia y el órgano educativo se toman para laudar casos en los que funcionarios están sometidos a investigación.

Es importante tener en cuenta que los profesores del liceo Nº 16 no darán clases el martes ni este miércoles, a raíz del episodio ocurrido el lunes en ese centro de enseñanza cuando la directora gatilló un revólver descargado apuntando a cuatro docentes que se encontraban en la adscripción.

“¿Quién de ustedes no me quiere?” fue la frase que la directora, en tono de broma, dirigió a los docentes antes de apuntarles y gatillar el arma. El revolver pertenecía a un policía que hacía el servicio 222 en el liceo, quien le había entregado el arma a la directora cuando ésta le dijo que no podía portarla dentro del local. El policía, entonces, se la dio, aunque primero le sacó las balas que contenía. Cabe precisar que los policías no pueden entrar armados a los centros de enseñanza.

Así relataba los hechos a Espectador.com el dirigente de la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria de Montevideo, Emiliano Mandacen, quien recordó que el gremio de docentes ya había efectuado denuncias ante el Consejo de Secundaria por problemas de convivencia con la directora: “La directora accedió al arma de reglamento del servicio 222, ella a modo de mímica la descarga sobre los profesores, una situación que generó mucha confusión, que se venía arrastrando, hace tiempo porque desde hace mucho veníamos denunciando que ya había habido violencia psicológica a los docentes”. Este lunes, ni bien tomó conocimiento de los hechos, el Consejo de Educación Secundaria suspendió a la directora y se comprometió con los docentes a prohibirle el ingreso al liceo.

La directora adujo inicialmente que se trató de una broma, pero cuando vio la dimensión de los hechos y el estado público que tomó el caso lloró y manifestó arrepentimiento.







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