Para cobrar sus salarios completos los médicos deberán llenar y actualizar las historias clínicas de los pacientes

El gobierno, las gremiales y las instituciones médicas ajustan los últimos aspectos de una reforma que cambiará sustancialmente el trabajo médico. El acuerdo, según anunció el Sindicato Médico del Uruguay (SMU), se firmará en la última semana de octubre.
Además de crear cargos de alta dedicación y establecer un laudo único para la hora trabajada  ($ 700), como estaba anunciado, la reforma incluye otros cambios. A partir de 2013 el salario médico será “mixto”: el 25% será un pago variable que se cobrará en función del cumplimiento de metas, y una de ellas será el registro completo de las consultas.
“La historia clínica será elaborada por el Ministerio de Salud Pública (MSP). La misma deberá contar con campos cerrados y espacios abiertos. El correcto registro implica que la historia clínica en su conjunto esté completa, es decir, el llenado del 100% de los campos. En cualquier otro caso no se pagará el valor de la consulta”, se afirma en un borrador del acuerdo al que accedió El Observador. Sobre este punto falta aún la opinión de las instituciones médicas.
El gobierno pretende que a futuro cada usuario tenga su médico de referencia.
Por ello, el 25% del pago variable también estará determinado por la cantidad de pacientes que el profesional logre referenciar y fidelizar a su consulta. Esto ya estaba definido como una meta prestacional del Sistema Nacional Integrado de Salud, en línea con la priorización del primer nivel de atención y la prevención de la salud. En la negociación el MSP reconoció que la meta no se cumple cabalmente.
En el documento se plantean distintas etapas: durante el primer año el médico deberá procurar la mayor cantidad posible de pacientes referenciales, y solo cobrará esas consultas (siempre que complete las historias clínicas). Luego se pagarán todas las consultas (también las espontáneas, de otros pacientes) pero se controlará que el profesional alcance un número determinado de actos médicos con su población referenciada. Solo si lo logra, cobrará el 100% de su salario. Está planteado que el MSP elabore un único software para que las instituciones ingresen los datos de las historias clínicas y de la atención a la población referenciada, de modo de calcular los pagos variables de la misma forma en todo el país.
Los primeros que trabajarán en esta modalidad son los médicos familiares, los ginecólogos, los pediatras, los geriatras y los médicos generales que acepten un cargo de alta dedicación. Quienes ya están trabajando podrán elegir si adhieren al sistema o si continúan con el régimen anterior. Está previsto elaborar un cronograma para incorporar al resto de las especialidades.
Reforzar
policlínicas
En esencia, el objetivo del pago variable es estimular la atención en las policlínicas y centros de salud que conforman el primer nivel de atención. La reforma de la salud incluía una fuerte inversión en ese sector para descomprimir los hospitales y trasladar parte de la demanda a las policlínicas, pero no se logró ese cambio.
Ahora el MSP apuesta a reforzar el primer nivel a través de la reforma del trabajo médico. Según el documento mencionado, con el pago variable se busca “aumentar la capacidad de atención de la policlínica a través del médico de referencia, para que pueda funcionar realmente como puerta de entrada al sistema y se pueda realizar un uso más eficiente de las restantes áreas, como la puerta de emergencia”.
Desestimular
el multiempleo
Cuando en 2008 se instaló el Sistema Nacional Integrado de Salud, lo primero que empezó a funcionar fue el cambio de financiamiento: el Fonasa. Pero eso debía ir acompañado de un nuevo modelo asistencial y de trabajo médico. Las autoridades han reconocido que el cambio en la atención quedó a medio camino, y que el componente de los recursos humanos fue postergado.
Basta ver el funcionamiento de ASSE, que todos los inviernos enfrenta los mismos problemas en las puertas de emergencia de los hospitales. Y, en buena medida, el conflicto de los cirujanos, el de los neonatólogos en 2011, o el de los anestesistas en 2010, se deben a que el sistema no previó que los médicos optarían por los salarios del subsistema privado.
Según la última encuesta nacional sobre el trabajo médico, los profesionales tienen entre tres y cuatro empleos promedialmente cada uno. El 35% confesó trabajar más horas de las que desearía.
Para evitar el multiempleo, el SMU promovió la creación de cargos de alta dedicación, de 40 o 48 horas semanales. Actualmente los cargos son de aproximadamente 20 horas.

El gobierno, las gremiales y las instituciones médicas ajustan los últimos aspectos de una reforma que cambiará sustancialmente el trabajo médico. El acuerdo, según anunció el Sindicato Médico del Uruguay (SMU), se firmará en la última semana de octubre.

Además de crear cargos de alta dedicación y establecer un laudo único para la hora trabajada  ($ 700), como estaba anunciado, la reforma incluye otros cambios. A partir de 2013 el salario médico será “mixto”: el 25% será un pago variable que se cobrará en función del cumplimiento de metas, y una de ellas será el registro completo de las consultas.

“La historia clínica será elaborada por el Ministerio de Salud Pública (MSP). La misma deberá contar con campos cerrados y espacios abiertos. El correcto registro implica que la historia clínica en su conjunto esté completa, es decir, el llenado del 100% de los campos. En cualquier otro caso no se pagará el valor de la consulta”, se afirma en un borrador del acuerdo al que accedió El Observador. Sobre este punto falta aún la opinión de las instituciones médicas.

El gobierno pretende que a futuro cada usuario tenga su médico de referencia.

Por ello, el 25% del pago variable también estará determinado por la cantidad de pacientes que el profesional logre referenciar y fidelizar a su consulta. Esto ya estaba definido como una meta prestacional del Sistema Nacional Integrado de Salud, en línea con la priorización del primer nivel de atención y la prevención de la salud. En la negociación el MSP reconoció que la meta no se cumple cabalmente.

En el documento se plantean distintas etapas: durante el primer año el médico deberá procurar la mayor cantidad posible de pacientes referenciales, y solo cobrará esas consultas (siempre que complete las historias clínicas). Luego se pagarán todas las consultas (también las espontáneas, de otros pacientes) pero se controlará que el profesional alcance un número determinado de actos médicos con su población referenciada. Solo si lo logra, cobrará el 100% de su salario. Está planteado que el MSP elabore un único software para que las instituciones ingresen los datos de las historias clínicas y de la atención a la población referenciada, de modo de calcular los pagos variables de la misma forma en todo el país.

Los primeros que trabajarán en esta modalidad son los médicos familiares, los ginecólogos, los pediatras, los geriatras y los médicos generales que acepten un cargo de alta dedicación. Quienes ya están trabajando podrán elegir si adhieren al sistema o si continúan con el régimen anterior. Está previsto elaborar un cronograma para incorporar al resto de las especialidades.

Reforzar

policlínicas

En esencia, el objetivo del pago variable es estimular la atención en las policlínicas y centros de salud que conforman el primer nivel de atención. La reforma de la salud incluía una fuerte inversión en ese sector para descomprimir los hospitales y trasladar parte de la demanda a las policlínicas, pero no se logró ese cambio.

Ahora el MSP apuesta a reforzar el primer nivel a través de la reforma del trabajo médico. Según el documento mencionado, con el pago variable se busca “aumentar la capacidad de atención de la policlínica a través del médico de referencia, para que pueda funcionar realmente como puerta de entrada al sistema y se pueda realizar un uso más eficiente de las restantes áreas, como la puerta de emergencia”.

Desestimular

el multiempleo

Cuando en 2008 se instaló el Sistema Nacional Integrado de Salud, lo primero que empezó a funcionar fue el cambio de financiamiento: el Fonasa. Pero eso debía ir acompañado de un nuevo modelo asistencial y de trabajo médico. Las autoridades han reconocido que el cambio en la atención quedó a medio camino, y que el componente de los recursos humanos fue postergado.

Basta ver el funcionamiento de ASSE, que todos los inviernos enfrenta los mismos problemas en las puertas de emergencia de los hospitales. Y, en buena medida, el conflicto de los cirujanos, el de los neonatólogos en 2011, o el de los anestesistas en 2010, se deben a que el sistema no previó que los médicos optarían por los salarios del subsistema privado.

Según la última encuesta nacional sobre el trabajo médico, los profesionales tienen entre tres y cuatro empleos promedialmente cada uno. El 35% confesó trabajar más horas de las que desearía.

Para evitar el multiempleo, el SMU promovió la creación de cargos de alta dedicación, de 40 o 48 horas semanales. Actualmente los cargos son de aproximadamente 20 horas.







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