Relaciones comerciales entre Uruguay y China podrían entrar en un panorama complejo el presente año

Uno de los temas más destacados en el análisis de la coyuntura económica internacional de los últimos tiempos, tiene que ver con el efecto que a nivel global tendrán las transformaciones económicas impulsadas por el gobierno chino.
Más allá del debate sobre los reales impactos esperados por la desaceleración de las tasas de crecimiento del PIB chino, sí es evidente que las tasas promedio de crecimiento del gigante asiático no serán como las de los últimos 20 años, si bien siguen siendo muy importantes en términos comparados.
Además, debe tenerse en cuenta que las mismas no son una sorpresa para el gobierno chino, que ya proyectaba en su último plan quinquenal un crecimiento promedio del 7% del PIB para el período considerado (hasta 2015).
El crecimiento económico de China probablemente será de un 7,6% este año, de acuerdo con informes oficiales citados por la agencia oficial de noticias Xinhua. La meta oficial había sido fijada en 7,5%. El pronóstico de expansión está en línea con las predicciones de los analistas pero todavía pone el crecimiento de China cerca de su ritmo más débil desde la crisis financiera asiática ocurrida entre 1997 y 1998.
Algunos portavoces oficiales como Xu Shaoshi, jefe del máximo órgano de planificación económica de China, explicó en varias oportunidades que esta situación se debió en parte a que aún continúan las incertidumbres sobre la recuperación económica global y que el mercado internacional no ha logrado producir una fuerte demanda.
En términos económicos, de acuerdo a informes recientes de la consultora Mckinsey, China exhibe algunas paradojas que deben ser corregidas por el gobierno chino. El entorno de negocios en China se presenta en la actualidad de esta forma:
Crecimiento de la productividad y cambios tecnológicos.
Los costos laborales de China continúan creciendo más de 10% al año y los costos de la energía y del agua están creciendo tanto que serían racionados en algunas zonas geográficas. El costo del capital es mayor, especialmente para compañías de propiedad estatal. Los costos aumentan y la fuerte competencia hace muy difícil trasladarlos al precio al consumidor. La solución china es lograr una mayor productividad.
Los ejecutivos de TI son disputados ferozmente.
Hay una paradoja en cuanto a la tecnología en China. El país destaca en cuanto a servicios y productos de alta tecnología orientados a los consumidores y tiene el mayor mercado de comercio electrónico del mundo. Pero por otro lado, se ha rezagado en la aplicación de la tecnología de negocios de una manera eficaz. Tratar de encontrar el CIO para muchas empresas chinas de propiedad estatal es similar a buscar una aguja en un pajar. Esta realidad puede entreabrir una puerta de entrada a ejecutivos uruguayos especialistas en esta área y posicionar el expertise del capital humano en Uruguay en el sector TI y software.
El gobierno se enfoca en los empleos, no en el crecimiento.
La paradoja del aumento de los costos de los insumos (incluidos los salarios), el impulso de la productividad y los cambios tecnológicos es que colectivamente socavan el crecimiento del empleo, en momentos en que China necesita más puestos de trabajo. Las empresas de propiedad estatal se sentirán presionadas para mejorar su desempeño, para utilizar el capital de manera más eficiente y para hacer frente a las fuerzas del mercado. Sin embargo, es probable que, al mismo tiempo, también enfrenten las presiones para contratar y retener al personal que en realidad puede no ser necesario.
Hay más fusiones y adquisiciones en logística.
Como todo empuja a una mayor productividad, la logística es una rica fuente de ganancias potenciales y un sector maduro para inyecciones cuantiosas de capital, mejores prácticas operacionales y de consolidación. Las empresas estatales dominan en la logística de gasto intensivo de capital, tales como el transporte marítimo, puertos, autopistas, ferrocarriles y aeropuertos.
Esta situación ha de ser tenida en cuenta por el gobierno uruguayo que ha mantenido ya varias rondas de negociación y exploración de inversiones chinas en infraestructura ferroviaria y de puertos.

Uno de los temas más destacados en el análisis de la coyuntura económica internacional de los últimos tiempos, tiene que ver con el efecto que a nivel global tendrán las transformaciones económicas impulsadas por el gobierno chino.

Más allá del debate sobre los reales impactos esperados por la desaceleración de las tasas de crecimiento del PIB chino, sí es evidente que las tasas promedio de crecimiento del gigante asiático no serán como las de los últimos 20 años, si bien siguen siendo muy importantes en términos comparados.

Además, debe tenerse en cuenta que las mismas no son una sorpresa para el gobierno chino, que ya proyectaba en su último plan quinquenal un crecimiento promedio del 7% del PIB para el período considerado (hasta 2015).

El crecimiento económico de China probablemente será de un 7,6% este año, de acuerdo con informes oficiales citados por la agencia oficial de noticias Xinhua. La meta oficial había sido fijada en 7,5%. El pronóstico de expansión está en línea con las predicciones de los analistas pero todavía pone el crecimiento de China cerca de su ritmo más débil desde la crisis financiera asiática ocurrida entre 1997 y 1998.

Algunos portavoces oficiales como Xu Shaoshi, jefe del máximo órgano de planificación económica de China, explicó en varias oportunidades que esta situación se debió en parte a que aún continúan las incertidumbres sobre la recuperación económica global y que el mercado internacional no ha logrado producir una fuerte demanda.

En términos económicos, de acuerdo a informes recientes de la consultora Mckinsey, China exhibe algunas paradojas que deben ser corregidas por el gobierno chino. El entorno de negocios en China se presenta en la actualidad de esta forma:

Crecimiento de la productividad y cambios tecnológicos.

Los costos laborales de China continúan creciendo más de 10% al año y los costos de la energía y del agua están creciendo tanto que serían racionados en algunas zonas geográficas. El costo del capital es mayor, especialmente para compañías de propiedad estatal. Los costos aumentan y la fuerte competencia hace muy difícil trasladarlos al precio al consumidor. La solución china es lograr una mayor productividad.

Los ejecutivos de TI son disputados ferozmente.

Hay una paradoja en cuanto a la tecnología en China. El país destaca en cuanto a servicios y productos de alta tecnología orientados a los consumidores y tiene el mayor mercado de comercio electrónico del mundo. Pero por otro lado, se ha rezagado en la aplicación de la tecnología de negocios de una manera eficaz. Tratar de encontrar el CIO para muchas empresas chinas de propiedad estatal es similar a buscar una aguja en un pajar. Esta realidad puede entreabrir una puerta de entrada a ejecutivos uruguayos especialistas en esta área y posicionar el expertise del capital humano en Uruguay en el sector TI y software.

El gobierno se enfoca en los empleos, no en el crecimiento.

La paradoja del aumento de los costos de los insumos (incluidos los salarios), el impulso de la productividad y los cambios tecnológicos es que colectivamente socavan el crecimiento del empleo, en momentos en que China necesita más puestos de trabajo. Las empresas de propiedad estatal se sentirán presionadas para mejorar su desempeño, para utilizar el capital de manera más eficiente y para hacer frente a las fuerzas del mercado. Sin embargo, es probable que, al mismo tiempo, también enfrenten las presiones para contratar y retener al personal que en realidad puede no ser necesario.

Hay más fusiones y adquisiciones en logística.

Como todo empuja a una mayor productividad, la logística es una rica fuente de ganancias potenciales y un sector maduro para inyecciones cuantiosas de capital, mejores prácticas operacionales y de consolidación. Las empresas estatales dominan en la logística de gasto intensivo de capital, tales como el transporte marítimo, puertos, autopistas, ferrocarriles y aeropuertos.

Esta situación ha de ser tenida en cuenta por el gobierno uruguayo que ha mantenido ya varias rondas de negociación y exploración de inversiones chinas en infraestructura ferroviaria y de puertos.