Guardia Republicana apoyará operativos en cierre de bocas de droga

El ministro del Interior tomó la medida por el riesgo que corren los efectivos en estas tareas

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El Ministerio del Interior está preocupado por la violencia a la que se enfrenta la Policía cada vez que realiza allanamientos. Los patrulleros son apedreados y baleados.

Cuando un equipo de policías de Orden Público llegó al barrio para realizar un allanamiento en una boca de venta de pasta base se encontró con que los vecinos habían montado barricadas armadas con piedras, mojones y hasta con un árbol. Uno de los policías optó por dejar el auto -fácilmente identificable-y tomó su propia moto. Le sacó la matrícula para evitar ser identificado y entró en el barrio. El procedimiento salió bien y dos personas resultaron procesadas.

Pero no siempre ocurre así. También han aumentado los ajustes de cuentas entre vecinos y familias que se disputan el mercado de la venta de pasta base en los barrios, informó este domingo El Observador. Esta semana hubo un nuevo caso de violencia en Villa Española. La Justicia no logró probar que el motivo del homicidio fuese la disputa del mercado de la droga, pero esa posibilidad quedó instalada y el juez Eduardo Pereyra seguirá indagando los hechos.

Para contrarrestar esta situación, el Ministerio del Interior contará con el apoyo de la Guardia Nacional Republicana.  Este cuerpo policial, que por decreto acaba de asumir competencia en todo el país y pasó a reunir a la Guardia Metropolitana y la Guardia de Coraceros, apoyará a la Jefatura de Policía de Montevideo en los allanamientos de las bocas de venta de pasta base. También prestará colaboración en asonadas y enfrentamientos, para controlar los operativos que cada vez resultan más violentos para la Policía.

Una fuente del Ministerio del Interior dijo a El Observador que un fenómeno relativamente nuevo es que el barrio entero se levanta cuando llega la Policía y tiran piedras o balean a los patrulleros.

La fuente señaló que se trata de un “adversario que siempre tiene iniciativa” y por eso hay que pensar en “nuevas formas de contrarrestar su accionar”.

Jueces penales que han tenido que investigar casos de ajustes de cuentas y procedimientos violentos con pasta base coincidieron en señalar en que determinadas zonas de Montevideo se parecen cada vez más a las favelas brasileñas.

El juez penal Ricardo Míguez dijo que pese a que la Policía ha planteado una estrategia de patrullajes más intensos, el tema de las bocas de pasta base y los enfrentamientos por el mercado de la droga, “no parece tener una solución”.

A juicio del magistrado la principal dificultad es que no se puede identificar a los distribuidores. Míguez señaló que los vendedores “nunca dan nombres”. Siempre declaran que se la compraron a un hombre alto, morocho, rubio, en la calle o en una plaza y no saben el nombre.

La jueza Gabriela Merialdo señaló que es difícil incautarse de grandes cantidades de droga porque la “descartan”, se deshacen de la pasta base. Aun así, en el último turno, hace dos semanas, desbarató siete bocas de venta.  El problema es que al día siguiente que se cierra una boca, un familiar o un vecino abre otra. El mercado sigue creciendo.







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