La arriesgada tarea de ser remesero en nuestra ciudad

La arriesgada tarea de ser remesero en nuestra ciudad

EL ATRACO AL REMESERO

La ilustración muestra las secuencias del atraco a mano armada del que fue objeto un joven remesero de una empresa local el lunes.  Varios hechos de esta naturaleza se han suscitado en los últimos tiempos. Los remeseros cumplen su tarea con escasa seguridad. Muchos utilizan técnicas que les permitan disimular los valores que transportan, aunque el riesgo sigue latente. Hasta el momento la Policía sigue trabajando para aclarar el último atraco ocurrido el pasado lunes de tarde en pleno centro.

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Trabajadores llegan a transportar miles de dólares casi sin protección

En marzo del año pasado, dos remeseros de Ajupensal, que transportaban valores diariamente, realizaron un auto robo por 200 mil pesos. Primero, denunciaron que habían sido víctimas de una rapiña, momentos antes de llegar al banco a depositar el dinero y de la que habían podido salir ilesos. Tras ser encerrados por los propios investigadores en su propio círculo, debieron entregarse y confesar haber inventado el hecho, quedándose con el dinero para gastarlo en su provecho. Ambos, funcionarios del lugar con algún tiempo de antigüedad, fueron encarcelados por la Justicia.

El domingo 16 de enero de este año, dos empleados del Parque Acuático de Salto Grande, cerraron la caja de la portería, el kiosco y el restorán del lugar, juntaron en una bolsa todo el dinero de los tres lugares y se trasladaron en una moto que les daba la empresa para hacerlo, según uno de ellos el vehículo ni siquiera tenía luz, hasta el Hotel Horacio Quiroga donde debían depositar el monto. Se trataba de unos 106 mil pesos uruguayos en efectivo aproximadamente.

El tramo entre el parque acuático y el Hotel es de unas tres o cuatro cuadras, relató a EL PUEBLO una de las víctimas, Mauricio de 21 años de edad, quien dijo que el lugar era oscuro y en el que nunca andaba nadie. “De repente salieron dos tipos de la nada, yo iba con una compañera que hacía más tiempo que yo que trabaja ahí. Al principio pensé que eran compañeros de trabajo, pero ellos se pararon adelante, nos hicieron caer de la moto, cuando estaban frente a nosotros nos mostraron un arma y nos dijeron que les diéramos la plata con la moto, y se lo dimos”, cuenta Mauricio al ser consultado sobre el episodio que le tocó vivir.

Dijo que salieron corriendo del lugar, despavoridos y que no atinaron a nada.

“El parque está cerca del Hotel, pero parecía que no llegábamos nunca. Cuando lo hicimos encontramos a dos compañeros de trabajo que al principio no nos creían, pero después, notaron que estábamos a pie y nos acompañaron a hablar con el gerente del lugar a quien le explicamos lo que nos había pasado. Vino la Policía, hizo un recorrido, pero según ellos, no vieron a nadie”, recuerda la víctima a este diario.

Pese a haber estado frente a frente con sus atracadores, Mauricio no recuerda la cara de los mismos. “Estaban vestidos de short y buzos de manga corta, pero no les vi bien la cara, estaba oscuro y además cuando nos mostraron el arma y nos pidieron la plata, nos fuimos corriendo. No quienes son, no me acuerdo de ellos. Puede ser cualquier tipo que ande por ahí, no se”, contó.

Al otro día, Mauricio le puso fin a ese trabajo de cajero y remeseros de la empresa y renunció al lugar. 

EL ULTIMO DEJA MUCHAS DUDAS

En este caso, la víctima fue un hombre de 19 años. Cuando la Policía lo interrogó por ese tema, expresó que trabaja para la estación de servicio, Parada 19, ubicada en la zona Este de la ciudad.

Como lo hace habitualmente, este joven se dirigió en la moto marca Yumbo modelo Max, con matrícula HKF 031, propiedad de la empresa, sobre las cinco y diez de la tarde salió desde su trabajo, en la calle 19 de Abril y Juan Manuel Blanes con la intención de depositar una abultada suma de dinero, la que llevaba debajo del asiento de la moto.

Cuando se desplazaba por la calle 19 de Abril, entre Luis Alberto de Herrera e Invernizzi, fue interceptado por dos hombres que circulaban en una moto, Baccio X3M, sin matrícula. Lo interceptan y se baja uno de éstos, de casco protector colocado, exigiéndole que le entregara la moto. El denunciante sacó la llave, y el desconocido le pegó en la mano y le apuntó en la cabeza con un arma de fuego. En el baúl de la moto llevaba cheques y dinero en efectivo por un valor de $U 371.750 (trescientos setenta y un mil, setecientos cincuenta pesos uruguayos).

En el momento que le hacen el asalto pasó una persona conocida suya, que al ver la situación detuvo la marcha y salieron ambos en la moto de éste, en persecución de los delincuntes por calle 19 de Abril hasta calle Soca donde los perdió de vista. Llamando ahí a sus empleadores y a la Policía, los que llegaron de inmediato.

Tras esto, la Policía realizó recorridas por la zona del Barrio La Estrella, donde en Francisco Acuña de Figueroa y Florencio Sánchez divisaron a la moto que se encontraba estacionada sobre la calzada, orientada de Este a Oeste, con la llave colocada debajo del asiento trasero, faltándole los valores que transportaba debajo del asiento.

El joven resultó ileso, pero el riesgo de haber sido amenazado con un arma de fuego, lo vivió en carne propia. Sobre este hecho, surgieron varias hipótesis, hasta ahora, ninguna está confirmada.