“Motochorros” causantes del mayor temor de los salteños en nuestros días

“Motochorros” causantes del mayor temor de los salteños en nuestros días

Es el tema del momento. La acción de los motochorros tiene en jaque a la población, sobre todo la compuesta por adultos mayores y en especial las mujeres, aunque no escapan a la delincuencia los varones e incluso los jóvenes, que también han sido blanco de esos rapiñeros. Varias personas han sido víctimas y algunas incluso han resultado lesionadas. Hoy en Salto es difícil que una persona de edad o incluso alguna joven que deba enfrentarse o camine cerca de  otra persona, no muestre algún recelo o desconfianza que se trasluce, ya sea en una actitud de tratar de poner a salvo su cartera o por lo menos de mirar con desconfianza al otro. Es bueno decir que  la Policía ha capturado algunos de los autores de estos delitos, pero son tantos que resulta difícil controlar el tema. En las notas siguientes procuramos dar a conocer un pantallazo de la situación que vive el departamento. No pretendemos alarmar, ni tampoco esconder, simplemente informar de hechos concretos para que cada quien conozca la realidad de nuestros días.

El 22 de febrero se denunciaron tres rapiñas

El pasado mes de febrero fue sin lugar a dudas uno de los períodos en el que se perpetraron la mayor cantidad de rapiñas, tan sólo en la semana del 20 al 25, se registraron cuatro rapiñas (una el 21 y tres el 22) y dos tentativas de rapiña (21 y 23), todas ellas con una modalidad más violenta que de costumbre, lo cual tuvo en vilo a las autoridades por la continuidad y agresividad, que parece haber disminuido considerablemente su impronta en lo que va del mes de marzo, dando por lo menos un momentáneo respiro a toda la sociedad.
El modus operandi fue siempre el mismo, una o dos personas que transitan en motocicleta, que llegan al lugar elegido o se encuentran en la vía pública con la víctima seleccionada, arremetiendo sin miramientos a amenazarlos, por lo general con un arma de fuego, o también con arma blanca; afortunadamente de dichos hechos, no resultaron lesionados de gravedad ni pérdidas de vidas, aunque sí queda en evidencia, el trauma emocional que una vivencia de esa índole deja en las víctimas.
Tanto las rapiñas ocurridas en días corridos contra varias estaciones de servicio, como la más conocida por haberse subido a las redes sociales la filmación del momento cuando el delincuente irrumpe en la Rotisería “Mucho Gusto”, disparando un tiro al aire, ante el inocultable y lógico temor de una niña que se esconde detrás del mostrador, fueron firmemente investigados, obteniéndose resultados casi inmediatos, que permitieron dar con algunos de los autores y coautores, procesándolos la Justicia con prisión.
De todas maneras, si bien las rapiñas no constituyen un índice tan elevado como el de los hurtos, el accionar de los motochorros, principalmente en la vía pública cometiendo los clásicos “arrebatos”, y la cada vez más en aumento utilización de armas, avizora el aumento de los cuidados preventivos que tanto los comerciantes, los dueños de casa y los transeúntes deberán de tener, ante una ola delictual sin precedentes y que ha desbordado a las autoridades.

“Las sociedades van cambiando y existen
leyes que no están acordes”, opinan algunos

Tras la creciente ola de inseguridad, robos y rapiñas, EL PUEBLO sale al rescate de algunos testimonios para conocer qué piensan los ciudadanos ante este fenómeno que nos genera una gran incertidumbre. Hay quienes sostienen que el crecimiento del índice de inseguridad tiene varias puntas; la sociedad ha cambiado drásticamente y tal vez las leyes vigentes no acompañan dicho cambio. Por otra parte se han perdido valores, el respeto por el otro y un papel fundamental en ello lo juegan las adicciones que lastimosamente han ido en aumento y no falta quien “añora” el regreso de los militares.

“Una ciudad entre rejas”
Gianina Gracés Errandonéa, estudiante – “Me parece que no están bien las cosas en cuanto a la seguridad porque ya no se respeta al otro. Hay que salir con más cuidado. Hoy en día vemos que las casas parecen una cárcel (metafóricamente hablando) porque vemos que la gran mayoría de las casas salteñas tienen rejas.
Y otras, rejas y alarmas. Además, hay personas que tienen rejas en las aberturas como ventanas y puertas. Y son muchas las respuestas… Tal vez porque las sociedades van cambiando y existen leyes que no están acordes”.
“Todos desde nuestro lugar somos responsables de lo que está sucediendo”
Karina Suárez – docente - desde su lugar de docente considera que la inseguridad forma parte de un tema muy complejo de difícil solución. “Creo que lo único que queda es cuidarnos a nosotros mismos, hemos llegado a la situación de no poder sentirnos libres.
Si salimos, hay lugares que debemos evitar pasar. Como nadie hace nada tenemos que generar nuestro propios mecanismos de defensa, como por ejemplo evitar las zonas de mayor inseguridad y no andar con objetos que llamen la atención”.
A menudo la gente cuestiona la tarea del ministro del interior a que se lo señala como total responsable y no es así. Es fácil culpar a otro cuando en realidad la delincuencia es una consecuencia de muchas causas como por ejemplo la falta de contención en el hogar. Los niños deben ser formados en la idea de estudiar y trabajar.
Los jóvenes que quedan sin referentes se inician en un camino para obtener dinero fácil y muchos caen en la delincuencia. La droga es un flagelo muy difícil de combatir. “Los padres a veces dicen que no pueden cn sus hijos pero… ¿Cuándo estuvieron pendientes de quiénes eran las amistades de su hijo, a dónde este iba o si pedía plata para qué era?”.
De esa forma los jóvenes van entrando en un mundo que luego es muy difícil de salir.

“Tendrían que salir los militares a la calle”
Robert Couto – empresario
Robert Couto – empresario del rubro espectáculos es categórico en su análisis de situación en cuanto a la inseguridad sosteniendo que se ha llegado a un nivel que la solución tiene que ser radical y que los militares deberían apostarse en las calles.
“También es inminente que se cambien las leyes… hoy en día los delincuentes tienen más derechos que cualquier otro ciudadano. Ante la falta de trabajo, muchos salen a robar y en la mayoría de los casos, como son menores la ley los protege.
Más allá de todo cargo político hay que cambiar las leyes… las actuales solamente sirven para mantener vagos con el sueldo ajeno. Con los militares en la calle se termina todo esto”.

Delincuentes que robaron en Miel y Canela habían estado media hora antes en el lugar preguntando por «confites»

“Fue un momento muy feo, a mi me apuntaron con un arma en el pecho y a mi esposo con un arma en la cabeza. Vinieron y entraron nomás, sorpresivamente, con casco. Mi esposo no creía que le iban a robar porque él es muy bromista y les decía -¿es en serio?- Yo no podía creer lo que pasaba y pensaba que lo iban a matar», comenzó relatando a EL PUEBLO, Teresa, la propietaria de Miel y Canela que fue víctima de un hurto a mano armada el sábado 18 de febrero a las siete de la tarde.
Era un día feo, de lluvia, aunque a esa hora no llovía, pero con el tiempo así no andaba nadie en la calle y los delincuentes aprovecharon eso.
Eran dos muchachos, entraron e irrumpieron de golpe en el local y sacaron el arma en el momento, así, de golpe. Dijeron
– ¡Es un robo, dame la plata, dame la plata, dame todo, dame todo!- dijeron los malvivientes.
– Es en serio que me vas a robar?- dijo el propietario de Miel y Canela, sorprendido.
– Sí, dame la plata, dame la plata!, repitieron los delincuentes – ¡a vos te mato!, dijo uno de los jóvenes que puso un revólver en el pecho de Teresa mientras el otro apuntaba a su esposo en la cabeza.
«Y sacaron todo, no teníamos ni mil pesos en la caja, pero sacaron todo, hasta las monedas, fue espantoso. Hubo amenazas de muerte, muchas amenazas de muerte, el muchacho que me apuntaba a mi me miró y me dijo – a vos te mato- con una mirada de loco, que no me la voy a olvidar nunca. Yo le dije a la Policía que si lo veo lo reconozco porque le miré bien los ojos y de eso no me voy a olvidar nunca», comentó Teresa.
HABÍAN ESTADO ANTES EN EL LUGAR
Los mismos sujetos habían estado media hora antes en el lugar, pararon la moto y estuvieron los dos en la vereda, uno quedó mirando a través del vidrio y el otro se paró en la puerta y preguntó ¿tienen confites? Algo que sonó muy raro a la muchacha que en ese momento estaba atendiendo. Después se fueron y a la media hora volvieron para robar. La empleada del lugar reconoció que esa moto estuvo antes, pero no les vio la cara porque andaban siempre de casco. «Eran dos muchachos muy jóvenes, delgados. Uno andaba con una campera finita hasta la cintura de color azul grisáceo, no era ropa mal, estaban bien vestidos. Los cascos eran casi nuevos, no tenían ni un rayón. El que me apuntó a mi lo miré bien y me acuerdo de cada detalle. El arma la recuerdo bien porque la que me apuntaba a mi era de un color verde medio oscuro como marrón y la otra que apuntaba a mi esposo era como plateada, eran de caños largos y el calibre era chiquito. Con eso nos apuntaron, salieron como locos, subieron a la moto y siguieron de largo», agregó la víctima del robo.
«SENTÍ RABIA, MUCHA RABIA»
«Tal vez fue una inconsciencia, pero yo no tuve miedo, sentí rabia, mucha rabia. Nosotros con esto quedamos mal, vivimos angustiados, cerramos más temprano porque la Policía dijo que cerremos temprano. Pero esto no puede seguir así, estamos en Salto, en pleno verano, donde los comercios tienen que abrir después de las cinco de la tarde por el gran calor y tenemos que irnos a más tarde todavía porque tenemos temperaturas de 40 grados. Encima la Policía nos dice que cerremos más temprano ¿cómo vamos a trabajar? Nos robaron a las 7 y 10 de la tarde ¿cómo va a ser tarde a esa hora?, ¿quieren que cerremos más temprano todavía?», recriminó la propietaria que informó que todavía no tienen ninguna novedad policial sobre su caso descreyendo que pueda aclararse el hecho.
CON POCA PLATA EN LA CAJA Y «ENCIMA TE ROBAN»
«Nosotros estamos en una situación económica muy difícil, hay una crisis económica, no hay plata en la calle y encima nos roban. Vivimos con miedo, rodeados de rejas, así no se puede más. Ahora estamos buscando otro lugar para irnos que sea más seguro porque en esta zona pasan muchos ladrones, ya hubo dos arrebatos más a vecinos. Lo que uno siente es impotencia y rabia, porque encima que estás trabajando poco, que en la caja no hay mucha plata, vienen estos sinvergüenzas, malvivientes, lacra humana, unos atrevidos, que sacan lo poco que uno tiene y vienen a meter miedo a la gente. Yo estoy muy enojada, enojada con los gobiernos, con la Policía y con todos. Estamos viviendo en Salto y no puede ser que no encuentren a los tipos. No te podés defender porque te meten preso y la Policía no hace nada, ¿qué posibilidades nos quedan a nosotros entonces?», concluyó angustiada por la ola de inseguridad.

La tiraron al piso y le robaron la cartera con diez mil pesos,
dos pasajes a Montevideo y todos los documentos personales

Teresa Miños, de 69 años, volvía de misa en la Parroquia Santa Cruz y “frente a la casa de un comisario” la tiraron al suelo y le robaron la cartera, comentó a EL PUEBLO.
“Venía por 8 de Octubre y a la vuelta de mi casa me agarran de atrás y me tiran al suelo, me arrastran por el piso y me quitan la cartera. En el momento, por la desesperación y el golpe no podía enderezarme para pararme porque el tipo estaba encima cinchándome la cartera. Estaba de casco pero yo no sentí ninguna moto ni coche ni nada. Grité, grité y grité, hasta que salieron unas chiquilinas y empezaron a gritar también ¡la señora, la señora! Y el tipo se sube a una moto que lo estaba esperando y dispararon, los dos de casco.
Fue después de las siete de la tarde, hace quince días en calle 8 de Octubre al 1800. A Teresa le robaron la cartera con todos los documentos personales y de su auto, tarjetas del BROU, dos pares de lentes prescritos, dos pasajes ida y vuelta a la capital del país y más o menos diez mil pesos que había retirado esa tarde del cajero para su viaje a Montevideo.
Miños está realizando un tratamiento por la vista y debió tramitar nuevamente la solicitud de los pasajes en salud pública para poder continuar con su atención médica en la capital del país.
MUY DOLORIDA
POR LOS GOLPES
Sobre las heridas que sufrió, comentó “no sabés cómo me quedó el cuerpo, cómo me quedó la espalda. El brazo no lo puedo mover para atrás, me duele hasta para peinarme, fue el brazo que me hicieron fuerza para sacarme la cartera. En la cadera tengo todavía un dolor espantoso, llegué a tener como un huevo, algo inflamado, tan grande que me dolía muchísimo. El codo sangraba horrible, las chiquilinas que vinieron a auxiliarme cuando pasó esto, trajeron papel de cocina y me auxiliaron. Me subieron al auto y me llevaron a la Seccional Segunda. Yo lo que quería era seguirlos (a los ladrones)”.
SIN NOVEDADES
La víctima de los delincuentes se quejó de la atención en la seccional policial a la que se derivó su caso. “En la Segunda había tres o cuatro personas con problemas de robo y cuando me tocó a mi me atendieron, pero hasta el día de hoy no se sabe nada. El otro día me llamaron y me dijeron que me va a ver el médico forense (del Juzgado Penal) recién el 19 de mayo. Enseguida le dije a mi nieta que me saque fotos de todas las heridas porque para esa fecha ya está todo cicatrizado. Además en la Segunda nunca te contestan cuando llamás por teléfono para pedir información”, concluyó Teresa, desanimada con la posibilidad de aclarar los hechos y dar con los delincuentes.

La ayudaron los comerciantes del barrio que los vieron venir pero no sospecharon lo que pasaría
Pasaron contraflecha para disimular y la arrastraron para sacarle la cartera, fue a plena tarde en un día de semana

El verdulero de la esquina estaba trabajando como cada día, charlando con los vecinos, comentando cotidianeidades y viendo pasar la vida, cuando de repente siente que un vehículo venía contraflecha. Eran las tres de la tarde de un día de semana y notó con la rapidez que bajaban calle 18 de Julio dos sujetos que venían infringiendo las normas de tránsito.
“Pero mirá estos pelotudos, van a chocar a alguien así. Y después la gente se queja”, espetó el verdulero de la esquina en el barrio Almagro. Si bien la calle 18 de Julio a esa altura es muy transitada porque sobre todas las cosas es la vía rápida preparada para llegar hasta el centro de la ciudad y primordialmente hasta el Hospital, a esa hora no había casi nadie, porque para ello conspiraba el tórrido sol del verano, que pese a ser febrero, de tibio no tenía nada.
El hombre se da vuelta para seguir en lo suyo y de repente siente el grito de la mujer. Una vecina de la zona que caminaba por 18 de Julio al sur, cuando ya entrando a la cuadra donde está ubicada la sede social del club que le da nombre a esa zona, fue víctima de los delincuentes.
Resulta que los dos sujetos que conducían su motocicleta contraflecha, no lo hacían como una picardía para cortar camino y llegar más rápido a destino, tampoco lo hacían para evitar algún control de tránsito que estuviera cerca y que como carecían de la documentación adecuada resolvieron fugarse.
Sino que lo hacían para poder cometer un delito casi sin ser vistos. Los sujetos se acercaron a la mujer, le arrebataron violentamente la cartera que llevaba colgada contra su hombro, tanto así, que la misma cayó al suelo y se lastimó tremendamente una de sus vistas y gran parte de su cara. También se golpeó fuertemente la cadera, quedó tendida en el suelo y herida, mientras los despreciables sujetos fugaban raudamente en su motocicleta.
“Cuando miré, corrimos gritándoles a estos cobardes pero no atinamos a seguirlos porque con mi compañero, lo primero que hicimos, fue asistirla a la vecina, porque estaba caída en el suelo y lastimada. Estaba en realidad bastante lastimada y nos asustamos, pero además cuando levantamos la vista para ver dónde estaban los chorros, ya iban doblando la esquina para abajo (señalándome con el dedo índice la esquina de 18 de Julio y Andrés Latorre, donde tomaron esta última hacia el este) y no podíamos hacer nada”, comentó el servicial verdulero que atendió a la mujer y llamó a la Policía de inmediato.
Dijo no haber retenido en su memoria la descripción física exacta de los dos malhechores pero por lo que vio “algo se acuerda”, aunque señaló que como los dos sujetos llevaban cascos al menos su vestimenta y su color de piel, además de su complexión física pudo decirle a los policías que acudieron al lugar.
“Pero en realidad no es un dato que ayude mucho. Lo que me parece es que no se puede seguir así y hay que tomar medidas, porque es lamentable lo que está pasando. No podemos permitir que este tipo de situaciones se sigan dando. Hay cada vez más delitos violentos, están asaltando comercios a mano armada, por lo que hoy en día, tener un comercio en Salto y trabajarlo en la noche, se ha vuelto un trabajo de alto riesgo”, comentó el verdulero a este diario.
OLA DE ARREBATOS
Son entre 20 y 30 los casos mensuales de arrebatos que se denuncian ante la Policía de Salto, dando cuenta así de que este tipo de hechos delictivos están instalados en nuestra sociedad desde hace tiempo.

Víctima de motochorros a las dos de la tarde se quejó por la demora en denuncia ante la Policía

“Fue todo tan rápido que quedás como confundida y no podés entender lo que pasa. Quedé con la espalda y la cadera toda raspada y un dolor en todo el cuerpo, porque al cincharme la cartera me volcaron y me arrastraron con la moto. Por suerte no tuve ningún tipo de fractura ni me pasó algo peor. Lo que me acuerdo es que llegué a casa caminando con unos vecinos que me ayudaron y otro de ellos me trajo la moto de tiro porque yo estaba muy dolorida”, recordó Lía Cardozo, otra de las víctimas de los últimos delitos en nuestra ciudad.
La joven escribana y funcionaria judicial regresaba de su trabajo a eso de las dos de la tarde en un día de mucho calor donde no había mucha gente en la calle. Fue el 20 de febrero, en la zona de la escuela Nº 9 por calle Morquio entre Corrientes y Cuareim cuando unos motochorros le robaron la cartera y la volcaron de la moto produciéndole lesiones varias y hematomas en varias partes de su cuerpo.
“Yo venía en la moto, despacio y veo que una moto pasa al lado mío con dos tipos que me empiezan a tironear la cartera. Yo trato de mantener el equilibrio en la moto hasta que me empujan y me pegan un tirón tan grande de la cartera que me caigo al piso con la moto. Fue rapidísimo, apenas unos segundos y quedé muy conmocionada, por eso no me acuerdo como era la moto ni los tipos y mucho menos la matrícula. Los vecinos que sintieron el ruido por mi caída en la moto enseguida salieron a ayudarme y llamaron al 911, pero hasta ahora nunca atraparon a los tipos y tampoco recuperaron mi cartera ni los documentos, nada”, comentó Cardozo.
La joven se quejó por las demoras que le insumió la denuncia policial. “El problema fue la cantidad de tiempo que perdí entre exámenes en el Centro Médico y en la Policía con la denuncia. Estuve desde las dos de la tarde hasta las nueve de la noche en la vuelta. Primero con los exámenes médicos y todo eso, después tuve que ir a declarar a la policía y volví a las nueve de la noche a mi casa. Yo ya estaba que no daba más, muy dolorida por el golpe y las heridas y lo único que quería era irme a mi casa. Fue una incomodidad horrible”, señaló.
La víctima, manifestó que le robaron una cartera de cuero de color marrón que contenía un monedero con documentos varios, libreta de conducir, tarjetas de crédito, un celular y cerca de dos mil quinientos pesos, entre otros efectos personales.
“Yo llevaba la cartera colgada en el hombro y esa fue una imprudencia mía y que además la cometen otras mujeres. Yo soy muy de usar carteras grandes y llevar cosas de más, pero a partir de ahora voy a tratar de mantener el baúl de mi moto desocupado y llevar la cartera ahí. Pero todo cuidado es poco, el tema es que uno no se tenga que limitar por estos tipos, porque uno tiene que seguir su vida, trabajar, estudiar, pasear y no podemos amedrentarnos por esto”, concluyó.

 







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...