Motonetistas coparon una gestoría a mano armada y la emprendieron a fierrazos buscando “dinero grande”

Motonetistas coparon una gestoría a mano armada y la emprendieron a fierrazos buscando “dinero grande”

Feroz intento de atraco

Descartaron los 9.000 pesos que tenía en esos momentos el titular de la Gestoría. Reacción de las víctimas frustró la rapiña.

Aún alterado por los difíciles momentos vividos y la gravedad del hecho que pudo haber tenido otras consecuencias, José Luis Raffo Samit, joven contador y asesor contable de la Junta Departamental, accedió en la mañana anterior a dialogar con EL PUEBLO sobre los pormenores del  feroz intento de atraco armado de que fuera víctima él y sus padres en el estudio profesional de calle Larrañaga, entre Rivera y Varela.

ENTRÓ A LOS FIERRAZOS

Aún con las huellas de la lucha que sostuviera con uno de los delincuentes “para defenderme de los fierrazos que me estaba pegando…” y que determinaron que fuera llevado al Centro de Asistencia Médica para ser sometido a curación, Raffo relató los hechos registrados en la tarde del jueves último a partir de las 13,45 aproximadamente.

“Yo estaba trabajando en mi estudio, ubicado al fondo de una largo pasillo en la gestoría que tienen mis padres, en Larrañaga 237 y de pronto ingresó una persona con casco de motonetista y armado con un fierro, con el que sin más comienza a golpearme en la cabeza y me obligó a tirarme al suelo.

El fierro era una especie de palanca de la que usan los gomeros para desenllantar, pero en la punta tenía filo, y cada vez que pegaba, además me cortaba, dice Raffo.

LE DI LA BILLETERA, PERO BUSCABAN CAJA FUERTE

Yo no entendía nada, intenté resistirme, más que nada para  defenderme del tipo que vino directamente a pegarme. No  atendió cuando le dije que no había  caja fuerte, que era lo que buscaban. Le di la billetera en la que tenía unos 3.000 pesos, algo en plata  argentina, documentos y tarjetas de crédito, pero él me seguía pegando y exigiéndome que le indicara donde estaba la caja fuerte.

A todo esto, otro cómplice también de casco tenía encañonada en el pasillo a mi madre y lo mismo hizo con mi padre que en ese momento salía del baño. Este intentó hablarle, le ofreció los casi 9 mil pesos que tenía en esos momentos en el bolsillo, pero el delincuente no los aceptó. Insistían en la caja fuerte, mientras iba y venía nervioso.

En determinado momento mi padre se hizo la idea de que no estaban decididos a tirar y le manotea el revólver, trabándose en lucha con este delincuente. Al ver esto – prosigue el Cr. Raffo – yo también me levanto y me trenzo con el del fierro, pero cada vez que tomaba el fierro, me cortaba con el filo de  la punta.

PERDIÓ EL CASCO Y SE ASUSTÓ

En esta lucha, uno de los delincuentes perdió el casco y como que los dos se asustan cuando le vimos la cara, se les cayó el fierro y el revólver, pero levantaron el arma y salió corriendo, dejando en el lugar un casco y el fierro.

Alcanzamos a ver que se fueron en una moto chica, negra, y sin chapa matrícula….

Conocían el lugar

Evidentemente los atracadores tenían alguna información sobre el lugar – yo en determinado momento creí que se habían confundido– pero evidentemente no era así. Estaban convencidos de que había dinero, cuando acá lo que se recibe se deposita inmediatamente, nunca hay dinero, por eso tampoco hay caja fuerte.

Ellos sabían también que se trabaja de corrido, porque es una empresa familiar, almorzamos en el lugar y seguimos de corrido…, expresó Raffo.

La víctima de los fierrazos recibidos, debió ser curado en el Centro Médico de golpes y heridas en la cabeza y en el brazo, felizmente sin que hubiera resultado con fracturas, aunque en un dedo de la mano derecha tenía un moretón de importantes dimensiones y algunos cortes, producidos al forcejear con quien le golpeaba.

CORTES Y GOLPES EN LA CABEZA

Una vez que escaparon los delincuentes los vecinos se comunicaron con la policía y una emergencia médica que trasladó al lesionado hasta la mutualista médica.

“Si bien afortunadamente salimos bien de esta, las consecuencias podrían haber sido otras, porque el individuo que me golpeaba con el fierro evidentemente estaba drogado. En ningún momento me dijo nada, ni siquiera el clásico “esto es una asalto”. Entró directamente a golpearme y exigirme que le dijera donde estaba la plata… Yo estaba ensangrentado en el suelo, pero él seguía golpeándome con ferocidad.

La policía se llevó los elementos incautados y chequea alguna información en referencia al hecho, detalles llamativos, como ser el hecho de que evidentemente se asustaron cuando uno de ellos perdió el casco y su rostro quedó al descubierto, quizás temiendo ser reconocido.

También señalaron que rato antes un cliente había llevado una suma de dinero importante. Estos  y otros detalles interesaron a la investigación policial.