Para la Policía en marzo hubo cifra exitosa de procesados, para la cárcel esto supone superpoblación y hacinamiento

Para la Policía en marzo hubo cifra exitosa de procesados, para la cárcel esto supone superpoblación y hacinamiento

Jefatura dijo que el último mes hubo 45 procesados, pero en una cárcel para 100 personas hay más de 350

Fueron 45 las personas procesadas el último mes de marzo en Salto por la justicia penal del departamento, según informa el sitio web de la propia Jefatura de Policía local.
Entre este número de personas, se encuentran las personas procesadas que causaron conmoción en los últimos días de marzo por mantener, casi todos ellos, un enfrentamiento a balazos en plena calle. Aunque si bien a los mismos no se los pudo procesar por el delito que se los investigaba, terminaron cometiendo otros actos delictivos cuya responsabilidad generó su encarcelamiento.
Para las nuevas autoridades policiales esta situación genera cierto júbilo por el hecho de que han podido marcar terreno y recuperar en cierta medida, la fuerza que entendían estaba perdiendo la Policía frente a la delincuencia. Sin embargo, muchos de los casos obedecen además a que el nuevo Comando de la Jefatura, desde que asumió el pasado 6 de marzo sus funciones, encabezado por el comisario general retirado Oldemar Avero, realizó diversos cambios en sus mandos medios y en el plan táctico para patrullar la ciudad. En ese sentido, los nuevos jerarcas también advirtieron fallas en la unidad de investigaciones, por lo que llevaron adelante determinados relevos y traslados de unidad a algunos efectivos, con el fin de generar otra dinámica en algunas áreas, que por el tiempo que a veces llevan trabajando en el lugar, se terminan “contaminando” con ciertos vicios propios del trabajo y eso termina pesando a la hora de querer encontrar resultados, dijo a EL PUEBLO una alta fuente policial en la pasada jornada.
DECENAS
En ese sentido, fueron decenas de personas las que resultaron relevadas de sus puestos hacia otras unidades. Según lo que admitieron las fuentes consultadas a este diario, serían cerca de 68 las personas que fueron relevadas de sus puestos desde el 6 de marzo.
Esto habría generado en cierta medida una señal de sacudón interno para los distintos mandos medios de la Policía local, obligando a los jerarcas a buscar nuevas estrategias para obtener mayores resultados.
En tal sentido, es que la Policía difunde que ha logrado capturar a quienes por momentos generaron conmoción social con sus acciones, así como también a otros que venían asolando la ciudad con sus robos.
Por ejemplo, uno de los cambios más relevantes fue el ocurrido días pasados cuando el Director de Coordinación Ejecutiva, Comisario Mayor, Luis Carlos Monge impuso en el cargo de Jefe de División V al subcomisario Mario César Dos Santos Suárez, cesando en el mismo al Comisario Mayor, Miguel Ángel Moreira, quien continuará desempeñándose como Jefe del Estado Mayor y referente de la policía de Salto ante el CECOED. Asimismo, habrían relevado a varios oficiales y a personal subalterno, con un corrimiento hacia distintas seccionales y renovación del personal en otras unidades, como la de Investigaciones.
BOOMERANG
Aunque en cierta medida lo que por un lado para la Policía, estos números son celebrados por las autoridades como un logro, porque en el correr de un mes pudieron aclarar tantos casos y en ese tren procesar a tantas personas, para el centro penitenciario local el tema se vuelve un drama, ya que las condiciones de hacinamiento en el lugar se recrudecen. Según confirmaron fuentes policiales a este diario, el número de personas recluidas supera las 350, ya que si bien el total sería de 366 personas que están confinadas a ese recinto, algunas de ellas lo hacen con prisión domiciliaria. En tanto, otras tienen salidas laborales por lo cual su sanción la pagan prácticamente en la calle estando en su lugar de trabajo y fuera del recinto carcelario. Pero la mayor parte de los procesados con prisión son alojados en ese lugar y en ese aspecto, es que el número de reclusos sigue aumentando, generando una situación bien compleja de convivencia en el lugar, que determina focos de violencia entre los internos y que además complejiza el cumplimiento de las medidas de rehabilitación que intenta tener esa institución, ya que ese es el cometido de su existencia.
Además, con todo esto, a las autoridades de la Unidad Nº20 del Centro de Rehabilitación local encabezadas por el comisario Miguel Ángel Catelotti, se les presentan determinados problemas, ya que se trata de un recinto con un nivel medio de seguridad, con escasos recursos humanos y materiales como para hacer la tarea de vigilancia de los internos a cabalidad, pero sobre todas las cosas porque empiezan a escasear desde los colchones para los reclusos, hasta los alimentos y los elementos de sanidad, ya que si bien no hay una policlínica en ese lugar, sí hay una sala de enfermería que cuenta con elementos básicos para la atención de los procesados.
Por lo tanto, lo que por un lado se transforma en un resultado positivo para la administración policial que debe limpiar las calles de la delincuencia y realiza una andanada de procesamientos, por otro lado el incremento de presos en una cárcel con bastantes problemas estructurales y que originalmente tenía capacidad para 80 reclusos, ahora cuenta con un drama de superpoblación y hacinamiento con más de 350 personas allí alojadas.