Policía teme por brote de tuberculosis en la cárcel

Policía teme por brote de tuberculosis en la cárcel

Un caso comprobado de tuberculósis disparó la alarma en la Carcel Departamental y ayer por la mañana, un importante contingente de reclusos bajo fuertes medidas de seguridad, fueron trasladados por la guardia policial de esa unidad hacia el Hospital local, con la finalidad de ser evaluados por los médicos y así saber si existe una epidemia de esta enfermedad en el recinto carcelario o si sólo estaban ante un caso aislado.
El hecho ocurrió cuando un recluso, que justo ayer salió en libertad y que se encontraba alojado en el pabellón Nº7, junto a otras 30 personas, presentó síntomas de esta enfermedad y al ser visto por un médico, le diagnosticaron tuberculosis.
En ese sentido, la Policía tomó los recaudos para evitar que se expanda esta enfermedad, considerada como altamente contagiosa, y tras la revisión de los internos que compartían prisión con la persona enferma, seguirán todos los funcionarios policiales de la cárcel y luego se hará una evaluación al resto de la población reclusa.
Asimismo, según pudo saber EL PUEBLO habría un funcionario policial que presenta síntomas de tuberculosis y que en este momento está siendo evaluada por los médicos, para saber si posee la misma enfermedad que el recluso. Aunque por el momento, la Policía no quiere dar señales de alerta, ya que además posee una población reclusa muy superior a la capacidad locativa y se encuentran en estado de hacinamiento.
TUBERCULO LIBRE
A un recluso que estaba alojado en el pabellón Nº 7 de la cárcel local, le diagnosticaron tuberculosis. Si bien esta enfermedad es altamente contagiosa, el riesgo que se presenta ahora es aún mayor, ya que en el estado de hacinamiento y superpoblación en el que se encuentra el recinto carcelario local, el problema de que haya una epidemia complejiza aún mucho más el asunto tanto para los presos como para la guardia carcelaria y sus familias, generándose una cadena que puede ocasionar un desastre si no se corta a tiempo.
Según informó a EL PUEBLO el jefe de Policía de Salto, el inspector general retirado Carlos Ayuto, el recluso al que le fue detectada la enfermedad, salió ayer 27 de marzo en libertad, porque así lo tenía previsto. Sin embargo, el problema persiste y ahora los reclusos y la policía teme un posible contagio y trabaja para evitar un problema aún mayor.
La primera decisión que se tomó fue trasladar al Hospital a todos los reclusos que compartían el mismo pabellón con la persona enferma. “Quiero dejar claro que era una sola persona y no es una epidemia. Por eso, para evitarla, ordené una coordinación con Salud Pública para que a los presos que compartían la celda con el enfermo se les hicieron los controles corresondientes”, adujo el jerarca.
En ese sentido, un contingente de policías y reclusos con mascarillas y guantes, y bajo fuertes medidas de seguridad fueron trasladados hasta el Hospital local, donde se les realizó el análisis que determina la presencia del virus.
“Después que pasen estas personas, solicité que fuera el personal de la cárcel el que se haga el chequeo médico que corresponda para determinar si fueron contagiados con esta enfermedad y luego de ellos, solicité que los controles se expandieran hacia toda la población reclusa”, indicó Ayuto.
SUPERPOBLACIÓN
“El problema que tenemos es la superpoblación carcelaria que tenemos, lo que genera un riesgo aún mucho mayor. El estado de hacinamiento de las personas presas es algo que aún no hemos logrado descomprimir, y en este caso, si ocurriera una situación como esta, el problema se agravaría mucho más”, informó el jefe de Policía de Salto a este diario.
La cárcel departamental cuenta actualmente con 272 reclusos, cuando fue construida para albergar a  unos 80 presos. En el pabellón Nº7, donde estaba alojado el recluso con tuberculosis, quien desde hoy se encuentra en libertad, hay cerca de 30 personas presas, todas con riesgo de haber contaído la enfermedad.
PEOR LAS MUJERES
No obstante, la situación de las mujeres, que también están bajo el mismo riesgo que los demás de haber contraído la enfermedad, es caótica. Actualmente son 32 las mujeres presas, en un local construido para entre 4 y 8 personas. Además de estas mujeres, son alrededor de ocho los niños que están allí junto a sus madres. En la actualidad, la Policía viene construyendo desde hace un tiempo un nuevo espacio para poder albergar a las reclusas mujeres y cambiarlas desde el actual pabellón a unidades de reclusión más cómodas y espaciosas.
Ayuto confirmó que para esto, vienen trabajando en conjunto con la Intendencia de Salto, la que “colabora con materiales, máquinas y mano de obra con la finalidad de poder sacar a las mujeres presas de esta situación y trasladarlas a un espacio mejor”, dijo.
Señaló que la construcción de la obra está a cargo de los propios reclusos, funcionarios policiales y de personal de la Intendencia de Salto “la que ha dispuesto de todo, para que podamos salir de esta situación”.
Asimismo, el jerarca policial dijo que al nuevo local que será para realojar a las mujeres presas, solamente “le falta la instalación eléctrica y el cerco perimetral, el cual debe ser colocado y la instalación llevarla a cabo cuanto antes”, explicó Ayuto.







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