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Robaron todos los artículos de oro y plata de una talabartería por un valor superior a 10.500 dólares

Una talabartería ubicada frente al hospital público de la ciudad fue víctima de robo en la mañana de la víspera. Los ladrones fueron selectivos y se llevaron sólo los artículos de oro y plata, valuándose el material sustraído en más de 10.500 dólares.
“Se ve que estos delincuentes sabían lo que venían a buscar, porque se llevaron todo lo de mayor valor y no tocaron nada de lo menos costoso”, confesó el dueño del establecimiento a EL PUEBLO. Con un dejo de resignación, el damnificado añadió que es la sexta vez que lo roban: tres en su comercio y las otras tres en su domicilio particular. Por dicho motivo, decidió contratar un sereno para que cuidara la talabartería por las noches. Pero los “amigos de lo ajeno” esperaron que éste se retirara -hecho que ocurrió cerca de las 5.30 de ayer-, y tras romper un candado y violentar la puerta de ingreso al comercio, ingresaron al mismo y se llevaron los artículos ya mencionados.
“Este es el país de los bobos: nosotros seguimos trabajando para que el sistema siga fomentando el sinvergüencismo”, concluyó el desolado comerciante.
RECIBIÓ
CARTA FALSA
Un hecho insólito le sucedió a un hombre de 62 años, quien recibió una extraña carta redactada en una hoja membretada con el logo de la Intendencia de Salto.
La misiva rezaba textualmente: “La Intendencia de Salto notifica al Sr. X. X., domiciliado en X. X. del barrio Artigas, que por razones del sector de ordenamiento y obras públicas, basados en la ley 14/5891-5 de limpieza de terrenos y baldíos, le exige al propietario de la vivienda total limpieza del terreno y árboles por higiene. La Intendencia le otorga un plazo de 48 horas a partir de la fecha, sino será sancionado con una multa de 15 unidades reajustables, equivalente a 10.468 pesos uruguayos. De lo contrario, la Intendencia tomará medidas más drásticas o judiciales. Firma: funcionario 12/8744”.
El hombre encontró la carta en cuestión en el portón de su casa a las siete de la mañana del sábado 22 de enero, y como no realizó la limpieza “solicitada” por la Intendencia en el plazo exigido, concurrió a las oficinas de la comuna para cerciorarse de que aún estaba a tiempo de poner en orden su predio. Pero allí le informaron que dicha notificación no había sido emitida por la Intendencia y que el número de funcionario que la firmó no correspondía a esa dependencia.
El incrédulo señor realizó la denuncia en la seccional correspondiente, donde admitió que su predio estaba  “un poco descuidado”, agregando que al recibir la notificación su esposa sufrió una descompensación “a raíz de los nervios”, debiendo ser internada por 24 horas.
Quizás si la pareja hubiese visto con detenimiento la carta y se hubiese percatado de los horrores ortográficos que la misma contenía (caso de “hobras”, “cector”, “vasados” y “equibalente”), se hubiese ahorrado más de un dolor de cabeza.

Una talabartería ubicada frente al hospital público de la ciudad fue víctima de robo en la mañana de la víspera. Los ladrones fueron selectivos y se llevaron sólo los artículos de oro y plata, valuándose el material sustraído en más de 10.500 dólares.

“Se ve que estos delincuentes sabían lo que venían a buscar, porque se llevaron todo lo de mayor valor y no tocaron nada de lo menos costoso”, confesó el dueño del establecimiento a EL PUEBLO. Con un dejo de resignación, el damnificado añadió que es la sexta vez que lo roban: tres en su comercio y las otras tres en su domicilio particular. Por dicho motivo, decidió contratar un sereno para que cuidara la talabartería por las noches. Pero los “amigos de lo ajeno” esperaron que éste se retirara -hecho que ocurrió cerca de las 5.30 de ayer-, y tras romper un candado y violentar la puerta de ingreso al comercio, ingresaron al mismo y se llevaron los artículos ya mencionados.

“Este es el país de los bobos: nosotros seguimos trabajando para que el sistema siga fomentando el sinvergüencismo”, concluyó el desolado comerciante.

RECIBIÓ

CARTA FALSA

Un hecho insólito le sucedió a un hombre de 62 años, quien recibió una extraña carta redactada en una hoja membretada con el logo de la Intendencia de Salto.

La misiva rezaba textualmente: “La Intendencia de Salto notifica al Sr. X. X., domiciliado en X. X. del barrio Artigas, que por razones del sector de ordenamiento y obras públicas, basados en la ley 14/5891-5 de limpieza de terrenos y baldíos, le exige al propietario de la vivienda total limpieza del terreno y árboles por higiene. La Intendencia le otorga un plazo de 48 horas a partir de la fecha, sino será sancionado con una multa de 15 unidades reajustables, equivalente a 10.468 pesos uruguayos. De lo contrario, la Intendencia tomará medidas más drásticas o judiciales. Firma: funcionario 12/8744”.

El hombre encontró la carta en cuestión en el portón de su casa a las siete de la mañana del sábado 22 de enero, y como no realizó la limpieza “solicitada” por la Intendencia en el plazo exigido, concurrió a las oficinas de la comuna para cerciorarse de que aún estaba a tiempo de poner en orden su predio. Pero allí le informaron que dicha notificación no había sido emitida por la Intendencia y que el número de funcionario que la firmó no correspondía a esa dependencia.

El incrédulo señor realizó la denuncia en la seccional correspondiente, donde admitió que su predio estaba  “un poco descuidado”, agregando que al recibir la notificación su esposa sufrió una descompensación “a raíz de los nervios”, debiendo ser internada por 24 horas.

Quizás si la pareja hubiese visto con detenimiento la carta y se hubiese percatado de los horrores ortográficos que la misma contenía (caso de “hobras”, “cector”, “vasados” y “equibalente”), se hubiese ahorrado más de un dolor de cabeza.