Tras cinco días en libertad un conocido delincuente de La Tablada volvió a prisión, cometió dos rapiñas en pocas horas

Tras cinco días en libertad un conocido delincuente de La  Tablada volvió a prisión, cometió dos rapiñas en pocas horas
Cinco días duró en libertad un conocido delincuente del barrio La Tablada. En ese lapso cometió al menos dos rapiñas con pocas horas de diferencia. Esto le valió su rápido reintegro a la cárcel local y esta vez por un delito de rapiña especialmente agravado, lo que lo mantendrá al menos tres años tras las rejas.
Se trata de un hombre joven, pero con profusos antecedentes delictivos como menor infractor, y al menos un procesamiento anterior cuando apenas cumplió su mayoría de edad. El joven además, es adicto a la pasta base y participó junto a su grupo de amigos en reiterados hechos delictivos, por los cuales muchos de ellos también están presos, aunque ahora, al menos dos también están en libertad.
Uno, tiene una citación policial porque ya se lo involucra a otro caso que se viene investigando, porque además, su historial delictivo es tan extenso como el de su compañero ahora vuelto a la cárcel.
El otro, es mayor que éstos y cuenta también con una serie interminable de causas judiciales. Logró la libertad en los últimos días luego de algunos años en prisión, pero debe permanecer en la seccional policial de su barrio, durante los fines de semana, como medida sustitutiva.
Se trata de una camada de jóvenes que se criaron en el barrio La Tablada, en momentos sociales muy complejos, con situaciones personales muy particulares y que ameritó que toda ese grupo de personas, que actualmente ronda entre los 19 y los 32 años de edad, se hayan dedicado a la delincuencia.
CINCO DÍAS
Lamentablemente no se trata de un récord ni nada parecido, pero sí de una situación que sorprende y causa alarma porque traduce que hay una parte de la sociedad a la que debe ponerse especial atención.
Tras poco más de un año en prisión, un joven delincuente del barrio La Tablada, conocido por su apodo que es el de un experiente jugador de fútbol argentino, salió en libertad el pasado martes. Con él lo hicieron otros dos, uno de ellos con el apodo en diminutivo de su nombre y otro con el de un color determinado.
Pero el primero de estos, el del apodo igual al apellido del futbolista, no se aguantó y no pasaron dos días de su liberación que cometió dos rapiñas a pocas cuadras de su casa. No contaba con ser claramente reconocido y que al día siguiente la Policía lo detendría y lo llevaría ante la justicia penal.
El primero de los hechos ocurrió a las 2:30 de la madrugada del miércoles 29, cuando cinco adolescentes cruzaban por la calle 19 de Abril y Reyles camino a sus respectivas casas. Allí se les apersonó este personaje y exhibiendo un cuchillo les exigió a uno de ellos que le entregara su campera. Tras esto, obligó a todos a ingresar una cuadra hacia adentro de ese mismo barrio para ver qué más les podía robar, haciendo que uno de ellos se descalzara y le entregara un par de championes.
Pero en determinado momento los cinco jóvenes se separaron y corrieron en distintas direcciones, desconcertando al delincuente que se quedó con una campera en una mano y un cuchillo en la otra, quienes al huir hicieron la denuncia policial correspondiente. Pero horas después, un joven familiarizado con uno de los adolescentes rapiñados, logró recuperar la campera al enfrentar a este individuo.
Unas cuatro horas más tarde de cometida la rapiña, el sujeto se apareció en una casa que está ubicada en la misma esquina donde cometió el primer delito, 19 de Abril y Reyles. Allí este sujeto se acercó a una casa donde vio que una mujer salía en auto de su casa, ya que iba camino al Hospital.
Cuando la mujer salía de su casa, éste le pidió un vaso de agua, a lo que la dueña de casa accedió y al regresar le solicitó si le además le daba algunas “monedas”, a lo cual la generosa vecina no ofreció reparos. Pero al encender el automóvil y dirigirse a su destino, el sujeto, que se había escondido se abalanzó hacia el interior del coche y manoteó la cartera de la mujer, huyendo hacia el interior del barrio La Tablada.
La vecina tuvo una crisis nerviosa y llamó a la policía que recorrió el lugar encontrando la cartera sin 100 dólares que estaban en su interior, las llaves de la casa y un par de lentes.
El viernes por la mañana la Policía recibe información que este mismo delincuente se encontraba en la casa de un familiar, por lo cual efectivos de la Patrulla Civil de la Seccional Segunda, llegaron hasta el lugar junto a un equipo de apoyo, rodeando el lugar y logrando capturar a este sujeto al que trasladaron de inmediato hacia la unidad policial de marras.
Luego de ser comunicada la jueza penal de 2º Turno, Ivón Olivera sobre este asunto, la misma dispuso que el individuo fuera conducido el viernes por la tarde a la sede judicial para tomar cartas en el asunto. Tras varias horas de actuaciones, ese mismo día al filo de la medianoche, dictó el procesamiento y prisión de esta persona, por el delito de rapiña especialmente agravada.
El sujeto fue reintegrado a la cárcel departamental donde deberá pasar una prisión preventiva de algunos años, ya que se trata de uno de los delitos más graves previstos por el Código Penal.

Cinco días duró en libertad un conocido delincuente del barrio La Tablada. En ese lapso cometió al menos dos rapiñas con pocas horas de diferencia. Esto le valió su rápido reintegro a la cárcel local y esta vez por un delito de rapiña especialmente agravado, lo que lo mantendrá al menos tres años tras las rejas.

Se trata de un hombre joven, pero con profusos antecedentes delictivos como menor infractor, y al menos un procesamiento anterior cuando apenas cumplió su mayoría de edad. El joven además, es adicto a la pasta base y participó junto a su grupo de amigos en reiterados hechos delictivos, por los cuales muchos de ellos también están presos, aunque ahora, al menos dos también están en libertad.

Uno, tiene una citación policial porque ya se lo involucra a otro caso que se viene investigando, porque además, su historial delictivo es tan extenso como el de su compañero ahora vuelto a la cárcel.

El otro, es mayor que éstos y cuenta también con una serie interminable de causas judiciales. Logró la libertad en los últimos días luego de algunos años en prisión, pero debe permanecer en la seccional policial de su barrio, durante los fines de semana, como medida sustitutiva.

Se trata de una camada de jóvenes que se criaron en el barrio La Tablada, en momentos sociales muy complejos, con situaciones personales muy particulares y que ameritó que toda ese grupo de personas, que actualmente ronda entre los 19 y los 32 años de edad, se hayan dedicado a la delincuencia.

CINCO DÍAS

Lamentablemente no se trata de un récord ni nada parecido, pero sí de una situación que sorprende y causa alarma porque traduce que hay una parte de la sociedad a la que debe ponerse especial atención.

Tras poco más de un año en prisión, un joven delincuente del barrio La Tablada, conocido por su apodo que es el de un experiente jugador de fútbol argentino, salió en libertad el pasado martes. Con él lo hicieron otros dos, uno de ellos con el apodo en diminutivo de su nombre y otro con el de un color determinado.

Pero el primero de estos, el del apodo igual al apellido del futbolista, no se aguantó y no pasaron dos días de su liberación que cometió dos rapiñas a pocas cuadras de su casa. No contaba con ser claramente reconocido y que al día siguiente la Policía lo detendría y lo llevaría ante la justicia penal.

El primero de los hechos ocurrió a las 2:30 de la madrugada del miércoles 29, cuando cinco adolescentes cruzaban por la calle 19 de Abril y Reyles camino a sus respectivas casas. Allí se les apersonó este personaje y exhibiendo un cuchillo les exigió a uno de ellos que le entregara su campera. Tras esto, obligó a todos a ingresar una cuadra hacia adentro de ese mismo barrio para ver qué más les podía robar, haciendo que uno de ellos se descalzara y le entregara un par de championes.

Pero en determinado momento los cinco jóvenes se separaron y corrieron en distintas direcciones, desconcertando al delincuente que se quedó con una campera en una mano y un cuchillo en la otra, quienes al huir hicieron la denuncia policial correspondiente. Pero horas después, un joven familiarizado con uno de los adolescentes rapiñados, logró recuperar la campera al enfrentar a este individuo.

Unas cuatro horas más tarde de cometida la rapiña, el sujeto se apareció en una casa que está ubicada en la misma esquina donde cometió el primer delito, 19 de Abril y Reyles. Allí este sujeto se acercó a una casa donde vio que una mujer salía en auto de su casa, ya que iba camino al Hospital.

Cuando la mujer salía de su casa, éste le pidió un vaso de agua, a lo que la dueña de casa accedió y al regresar le solicitó si le además le daba algunas “monedas”, a lo cual la generosa vecina no ofreció reparos. Pero al encender el automóvil y dirigirse a su destino, el sujeto, que se había escondido se abalanzó hacia el interior del coche y manoteó la cartera de la mujer, huyendo hacia el interior del barrio La Tablada.

La vecina tuvo una crisis nerviosa y llamó a la policía que recorrió el lugar encontrando la cartera sin 100 dólares que estaban en su interior, las llaves de la casa y un par de lentes.

El viernes por la mañana la Policía recibe información que este mismo delincuente se encontraba en la casa de un familiar, por lo cual efectivos de la Patrulla Civil de la Seccional Segunda, llegaron hasta el lugar junto a un equipo de apoyo, rodeando el lugar y logrando capturar a este sujeto al que trasladaron de inmediato hacia la unidad policial de marras.

Luego de ser comunicada la jueza penal de 2º Turno, Ivón Olivera sobre este asunto, la misma dispuso que el individuo fuera conducido el viernes por la tarde a la sede judicial para tomar cartas en el asunto. Tras varias horas de actuaciones, ese mismo día al filo de la medianoche, dictó el procesamiento y prisión de esta persona, por el delito de rapiña especialmente agravada.

El sujeto fue reintegrado a la cárcel departamental donde deberá pasar una prisión preventiva de algunos años, ya que se trata de uno de los delitos más graves previstos por el Código Penal.