Abogados y escribanos eran el 60% de la clase política en comienzos del siglo XX; pero ahora solamente son el 14%

Expresidente Sanguinetti (abogado y periodista) lamentó la baja

La abogacía y escribanía siguen siendo las ocupaciones principales de los políticos uruguayos. Sin embargo, la representación de estos profesionales entre los gobernantes viene en picada. Mientras en la época batllista, a comienzos del siglo XX, los diplomados en Derecho eran más del 60% de los cargos del gabinete y del Legislativo, en la última década pasaron a ser el 14%. «Qué podés esperar de la historia de un país que nació entre abogados y doctores. Qué podés esperar de la cultura de un país que gobiernan abogados y doctores. Qué podés esperar del deporte de un país que comentan abogados y doctores», bromeaba la murga La Mojigata en 2002. Y su cuplé estaba fundamentado en que también los presidentes posteriores a la dictadura y hasta la fecha del libreto eran abogados. De hecho, exceptuando a José Mujica, todos los mandatarios de Uruguay desde 1985 son doctores, en Derecho o en Medicina, profesiones que juntas implican la cuarta parte de los políticos.
El expresidente Julio María Sanguinetti lamentó la baja de estos profesionales en la política: «La presencia de abogados es importante, sobre todo en el partido de gobierno, que es quien más redacta normas, porque son quienes entienden de leyes y la Constitución». Aunque las estadísticas muestran que los economistas, los profesionales de Ciencias Sociales, docentes y sindicalistas son los que más les han quitado espacio a los egresados de Derecho, hay otra ocupación que viene tomando impulso: la de empresario. Uno de cada cinco integrantes de las elites políticas tiene un emprendimiento productivo como primera o segunda ocupación. Al menos es el promedio en los primeros 15 años de este siglo, según una investigación de Miguel Serna y Eduardo Bottinelli, ambos del Departamento de Sociología de UdelaR. La representación de los empresarios está «apenas por debajo» del promedio regional (25%), pero aun así es una «sobrerrepresentación» si se lo compara con el porcentaje que son en la sociedad, dijo Serna. En las últimas dos décadas la participación activa de los empresarios en los partidos políticos se ha incrementado. Por eso Serna interpretó que Uruguay no es ajeno al proceso que se está dando en otros países, como Estados Unidos o Argentina, que ya tienen a empresarios de presidentes. Y «el caso más destacado es la aparición de (Edgardo) Novick».
En este sentido, los sociólogos distinguieron el crecimiento de empresarios que «no son los que tradicionalmente» ocupaban cargos políticos. Si bien los productores rurales siguen siendo la mayoría, con el 8,5%, vienen en ascenso los gerentes».
El Partido Nacional es el que, porcentualmente, más empresarios tiene entre sus dirigentes (32,3%). Le sigue el Partido Colorado (22,4%) y atrás está el Frente Amplio (13,9%).
En los cuatro períodos de gobierno analizados por Bottinelli y Serna, entre los blancos hubo una tendencia al aumento de empresarios, mientras que entre los colorados y frentistas fue más oscilante.
A principios del siglo XXI, el empresariado representaba el 26% de la clase política del Partido Nacional. Tras la elección de 2015, la cifra superó el 34%.
El Partido Colorado tuvo un pico máximo en el período analizado de 24% y un piso mínimo del 17%. En el oficialismo, fluctuó entre el 14% y el 16,5%.
A los autores les «sorprendió» la preeminencia de los empresarios en el Partido Nacional, porque «en la década del 90 el Partido Colorado estaba más cercano al mundo empresarial», dijo Serna a La Diaria.
Según Sanguinetti, la incorporación de «gente de la actividad empresarial no ha respondido a orientaciones políticas generales, sino circunstanciales». En algunos momentos de la historia, recordó, «se ha exagerado con eso» (refirió a la administración de Jorge Pacheco).
Un ejemplo de empresario que por esa época adquirió relieve fue Jorge Sapelli. El político colorado que ocupó la vicepresidencia bajo el mandato de Juan María Bordaberry, es recordado por haberse negado a asumir la presidencia del Consejo de Estado (el Parlamento de la dictadura). Pero más allá del gesto, Sapelli ha dirigido la empresa familiar de cerámicas.
Para los autores de «Los empresarios en la política en Uruguay en tiempos de cambio (2000-2015)», como se titula la investigación, su trabajo es una primera aproximación a las nuevas elites empresariales y su contacto con los partidos. En una siguiente etapa, se inten-tará comprender si existe un vínculo entre los intereses empresariales y las políticas.
Ruralistas son mayoría en los blancos.
Aquella antigua división de los partidos fundacionales, entre el campo y la ciudad, parece seguir vigente. El 57% de los empresarios que integran el Partido Nacional son productores rurales; mientras que en el Partido Colorado son el 30%. A la inversa, los empresarios urbanos son el 41% entre los colorados y caen al 16% entre los blancos.
También sucede que los directores de empresas tienen mayor peso en el Partido Colorado (17%) que en el Partido Nacional (3%). Y los pequeños comerciantes son más significativos entre los blancos (17%) que entre los colorados (12%).
Pero esta es una verdad a medias. Según el sociólogo Miguel Serna, en una perspectiva histórica se está «notando un corrimiento». Y la irrupción del Frente Amplio da cuenta de ello. Entre los empresarios que integran la actual fuerza de gobierno, uno de cada tres (36%) son productores rurales. Y el mismo porcentaje son empresarios de ciudad. En el partido que preside Javier Miranda, por ejemplo, tienen más peso los directores empresariales que en el Partido Nacional.
El estudio del Departamento de Sociología de UdelaR demostró que «perfiles de políticos con mayor grado de profesionalización política y más alto capital económico se encuentran más próximos a posiciones políticas ideológicas identificadas al centro derecha y la derecha».
Por el contrario, «perfiles de políticos con mayor capital cultural se encuentran más próximos a posiciones de centro-izquierda y dirigentes políticos con ocupaciones más tribunicias se encuentran cercanos a las posiciones ideológicas más a la izquierda».
Dicho de otro modo: los perfiles de políticos de mayor capital económico (como empresarios, productores rurales y relacionistas públicos) y los profesionales (como abogados, escribanos y médicos) se ubican más próximos al Partido Nacional y al Partido Colorado. En el Frente Amplio, en cambio, se identifican dos grupos de dirigentes políticos. «Por un lado, perfiles de políticos más vinculados a profesiones universitarias de alto capital cultural se encuentran más próximos del espacio ideológico de centro izquierda». Es el ejemplo de ingenieros, sociólogos, egresados de Humanidades y Química. «Por otro lado, políticos provenientes de ocupaciones más plebeyas y tribunicias están más próximos a los sectores identificados a la izquierda». Sucede con maestros, profesores y trabajadores no calificados.
(EL PAIS)