La Junta debatía esta madrugada sobre el problema del tránsito

La Junta debatía esta madrugada sobre el problema del tránsito

 

 Fueron horas de una sesión que tuvo de todo. Pero lo que al final dejó el debate de ayer en el seno de la Junta Departamental, no pasó de un cruce de acusaciones entre el oficialismo y la oposición, cuya línea argumental no condujo el debate hacia el aporte de soluciones concretas a los problemas del tránsito.

 

La actividad tuvo como principal espectador al intendente de Salto, Germán Coutinho y a la secretaria general de la comuna, Cecilia Eguiluz, quienes casi no tuvieron intervención, solamente lo hicieron para hacer saber de un paquete de medidas que harán llegar a la Junta Departamental para su tratamiento, donde proponen aumentar las multas a quienes conducen en estado de ebriedad o siendo menores de edad y causan un accidente de tránsito.

La sesión duró hasta entrada la madrugada de hoy, y nadie faltó a la cita. En las barras estaba la mayoría de los directores que integran el gobierno departamental, además de un grupo de militantes de Vamos Salto que acompañó la instancia y que aplaudió varias intervenciones de los ediles colorados, cuando defendían al gobierno.

Si bien todos lo que quisieron hablar lo hicieron, a excepción de los tres ediles blancos que no participaron del debate, dejando en claro que la polarización política en el departamento seguirá siendo la misma por mucho tiempo, y quienes hablaban le hacían saber al jefe comunal tanto su aprobación, en el caso del oficialismo, o su desaprobación a las políticas de tránsito, en el caso de la oposición, las ideas que se esgrimieron en sala, no generaron hechos nuevos.

 

NO FUE

APROVECHADO

 

Cuando comenzó a hablar el miembro interpelante del llamado a sala al intendente, el edil del Frente Amplio, Paulino Delsa, todos esperaban preguntas y cuestionamientos contundentes que ameritaran una respuesta de igual tenor por parte del jefe comunal, que asistió al lugar con proyectos y propuestas, pero sobre todo, aclaraba que lo hacía con la intención de escuchar y tal fue lo que pasó.

Delsa habló por más de una hora y expuso sobre la ley 18.191, que establece las normas del tránsito, el decreto departamental 206 del año 2010, que reglamenta el efecto de la ley en nuestro departamento, y lanzó el primer dardo cuando dijo casi a los gritos que “en Salto esa ley no se cumple y que el intendente está violando la Constitución”. Además de rechazar las manifestaciones de integrantes del gobierno que dijeron que el llamado a sala era “un manejo espurio y de falta de sensibilidad de la situación, sino que cumplimos nuestro rol como ediles de la oposición”.

Tras esto, el intendente dio su visión de los hechos, dijo que en Salto la ley se cumple, las fiscalizaciones se llevan a cabo y llevó un paquete de medidas que entiende puede contribuir a esta situación, para que sea debatido por la Junta Departamental.

Hasta ahí, hubo una primera parte que empezó yéndose por todos los rincones y aristas que puede tener el tema y con una contestación acorde al pragmatismo que caracteriza a la actual administración. Pero luego siguieron los fuegos de artificios, y tanto los ediles del oficialismo como de la oposición hicieron lo suyo.

Desde las bancadas del Partido Colorado y del Frente Amplio se escucharon encendidos elogios por parte de los primeros hacia la actual administración y fuertes cuestionamientos por parte de la oposición. Al punto que el edil Gabriel Duarte, terminó afirmando que las declaraciones del jefe comunal le parecieron “insatisfactorias” y calificó a las políticas de tránsito de la Intendencia como “un absoluto fracaso”.

Por otro lado, los ediles colorados respondían que si la ley 18.191 a la que tanto se hacía referencia era del año 2007, porqué “durante la administración del Frente Amplio, no se había reglamentado el tema e inhabilitado, por ejemplo, a los buses escolares que no cumplían con los requisitos”. Empero hicieron alusión que quienes “nada hicieron en su momento, ahora solo critican”.

Una sesión que terminó siendo un debate lírico, sin propuestas, que no afectó políticamente al intendente ni a su equipo de tránsito, solamente le endilgó responsabilidades y dejó más dividido el panorama político local. Pero igual la siguieron hasta la madrugada.