La oposición en Brasil admite que el domingo próximo sufrirá una derrota en la primera vuelta

La oposición en Brasil admite que el domingo próximo sufrirá una derrota en la primera vuelta

“En esta elección la ganadora será Dilma Rousseff”

Por segunda vez en la historia política que los “une”, el ex presidente Fernando Henrique Cardoso da por cerrada antes de tiempo la disputa entre su ex ahijado José Serra y el adversario. Primero fue en 2002, cuando anticipó que Lula da Silva saldría victorioso del enfrentamiento con el entonces también candidato tucano.

Y ahora, cuando sólo falta una semana para los comicios, acaba de proclamar que en esta elección la ganadora será Dilma Rousseff. Sus declaraciones reflejan una convicción de los brasileños. De acuerdo con la encuesta de Ibope publicada hoy, para 74% es la candidata triunfadora. En esa porción hay mayoría de oficialistas pero también buena parte de opositores que ya perdieron las esperanzas de ver a su postulante en el Planalto.

Por cierto, Cardoso expresa algo más que una simple constatación. Muestra el grado de tensión que existe dentro del partido tucano (PSDB) cuyo futuro estaría en juego en caso de fracasar en estas elecciones. Uno de sus más importantes dirigentes, el mineiro Aécio Neves, deslizó los trascendidos de que irá a desgajarse del tronco socialdemócrata con la creación de un nuevo partido.

Como las aguas están muy turbulentas, lo que queda del comando tucano busca trazar una estrategia que le permita llegar a la segunda vuelta y hacer menos dolorosa la derrota. Según el periodista Altamiro Borges (miembro del comité central del Partido Comunista do Brasil, una de las vértebras de la coalición oficial), el gran problema para los tucanos es que “el crecimiento experimentado por la candidatura de Dilma es que cambió la correlación de fuerzas en los estados provinciales.

Postulantes que son las estrellas del PSDB comienzan a perder aliento”. Las encuestas parecen darle la razón: según la última encuesta de Vox Populi, Geraldo Alkmin -que se presenta para gobernar San Pablo – tendría ahora apenas 40% de aprobación contra más del 50% que alcanzó en el pasado reciente. El ritmo de su desgaste fue acompañado por la suba de su adversario, el senador y dirigente del Partido de los Trabajadores Aloizio Mercadante.  En el escenario socialdemócrata nada sería más trágico que tener una segunda vuelta en su bastión tradicional: el estado paulista. Los cálculos indican que, si llega a materializarse ese fantasma, Alkmin podría sufrir un revés en el segundo turno. San Pablo, con sus 42 millones de habitantes y su PBI de más de US$ 300.000 millones, es la fuerza motora del capitalismo brasileño.

Si por acaso los socialdemócratas perdieran este estado clave, dejarán de disponer de una base y un poder que los amalgame . En esos términos, la oposición en Brasil se partiría en pedazos demasiado pequeños como para hacer frente a la onda expansiva del “lulismo” y del PT, que no son exactamente la misma cosa.

De allí el interés de la oposición por vehiculizar denuncias día a día. Esto serviría tal vez para no cerrar el capítulo electoral el 3 de octubre próximo. Pero la fuerza del embate está por verse. Ya causó algún impacto sobre la popularidad de Dilma, con una baja de la candidata de uno o dos puntos. Pero en el recuento de los votos válidos ella sigue 9 puntos delante lo que le garantizaría el pasaje a la presidencia ya dentro de una semana.