SALTO GRANDE 1979 – 21 DE JUNIO – 2019 CUARENTA AÑOS DE SUEÑOS Y REALIDADES

Préstamo no reembolsable del BID de 1.300.000 dólares permitió hacer el diagnóstico
Se estudia “hoja de ruta” para el recambio del equipamiento que cumple 40 años

Estimado en 1.000 millones de dólares el reequipamiento de Salto Grande está actualmente a estudio. Es este un tema de permanente preocupación en el organismo que piensa en el avance de la tecnología en este aspecto, manifestó el presidente de la CTM (Uruguaya), Ing. Gabriel Rodríguez.
-En relación al equipamiento que cumple cuarenta años de funcionamiento ¿está previsto un recambio?
-Si efectivamente dentro de los proyectos que hemos encarado durante estos 15 años, ese es el más importante y está aprobado en varias etapas alcanza a los 1.000 millones de dólares entre los dos países según la estimación realizada en el año 2016. Es un trabajo que va a permitir revisar completamente no sólo la central sino también el cuadrilátero dIMG_0427e trasmisión de las cuatro estaciones, que están dos en Uruguay y dos en Argentina.
-Lo que se hizo primero fue que a través de una cooperación técnica del BID se consiguió un préstamo no reembolsable por 1.350.000 dólares se firmó en el año 2014 con el objetivo de contratar empresas de primer nivel internacional que nos ayudaran, junto a los técnicos de Salto Grande a realizar un diagnóstico integral de todo el complejo, desde el equipamiento auxiliar hasta las turbinas propiamente dicho y a partir de ese diagnóstico realizar un plan a largo plazo. Vale decir tener una hoja de ruta que nos defina con bastante certeza cual tiene que ser el camino a seguir en cuanto a las inversiones. Es decir, ver como está la central – aunque sabíamos que está muy bien pero era bueno una mirada externa – y saber que tengo que hacer para asegurarme otros 40 años en igual o mejores condiciones a la que se encuentra hoy. Eso nos dio un plan de inversiones a largo plazo que ha sido estructurado en tres etapas. La primera es la que estamos empezando este año, que cuesta 80 millones de dólares y que tiene financiación del BID que terminará en el 2023 y costará 40 millones de dólares a cada país y ya está firmado por parte de los dos gobiernos. Cada una de estas etapas requiere una financiación, pero tendremos que ir viendo cómo se va financiando.
-La segunda etapa costará más de 100 millones de dólares y la tercera etapa que está estimada en 800 millones de dólares. Cada una insumirá unos 5 años y luego en los 20 años restantes tendremos que ver si esto se mantiene. No va a aumentar la potencia de la central, pero si puede aumentar la producción en un pequeño porcentaje lo que requiere un cambio de turbinas. Eso se va a estudiar en el segundo período de 5 años. Después se haría una etapa de tres a cinco años para verificar que esto funciona y después se haría el trabajo. Eso sería en el mejor de los casos. En el “peor” de los casos se haría el cambio de las turbinas actuales por otras exactamente iguales que nos van a dar la misma producción que la actual. Para nadie es desconocido lo que ha avanzado el conocimiento y el desarrollo tecnológico. Hoy por hoy estamos trabajando con la tecnología de los años 70 y como impacto en algunas áreas que tiene que ver con la producción y la digitalización. Uno tiene todo un sistema que monitorea “on line” la turbina, el generador, distintos aspectos de las turbinas, el transformado etc. y puede gestionar a través de distintos mecanismos de software, de computadoras que deberían permitirle al personal de mantenimiento tomar las decisiones en tiempo y forma. O sea se espera que la renovación de los equipos también impacte en lo que es la gestión del mantenimiento y la planificación de otras inversiones, optimizando a que bajen los costos, a que podamos obtener lo mismo con costos óptimos y beneficiará a los dos países. Es un plan que va a impactar en todo lo que es infraestructura de la central y de las estaciones, de las líneas de trasmisión y obviamente también de la gestión humana porque vamos a tener que pensar en qué tipo de recursos humanos vamos a necesitar para trabajar en esta nueva central Salto Grande dentro de 10 ó 15 años y cuando lleguemos al final del período dentro de 30 años seguramente ya estemos pensando en la nueva renovación de Salto Grande porque la tecnología tiene esa contracara. Hoy la represa está en muy buenas condiciones. Estamos tomando estas decisiones en el tiempo justo.
-¿No hay urgencia ninguna…?
-No hay urgencia y además hay que evitar que la demora nos lleve a tener que tomarlas en forma urgente Por eso nos parece que este es el camino adecuado porque estamos haciendo las cosas con anticipación suficiente, poniendo personal uruguayo y argentino a trabajar en todo lo que es la ingeniería, de manera que cuando haya que dar el paso del cambio estemos parados sobre una buena base.