Aniversario de Bodas

SLos esposos Juan Pedro Pajoluk y Luisa Chumachenko celebraron cincuenta años de casados o sea celebraron las bodas de oro matrimoniales, reunidos con familiares y amigos que les prodigaron afecto y amistad.

El sitio elegido fue el hermoso salón de reuniones del Hotel Los Cedros el cual fue decorado con muy buen gusto con cortinados y telas blancos y dorados, se sumaban mariposas doradas.

La feliz pareja llegaron juntos, siendo recibidos con aplausos y la canción “Dos manos unidas delante del Señor” cantada por varios integrantes del coro que les cantaron el día de su casamiento, ellos viajaron expresamente desde la capital, Paysandú, Young y Mercedes. Luego el Pastor de la Iglesia Evangélica Juan Francisco Saravia les impartió una bendición y oración especial, posteriormente el esposo  y su amigo íntimo Sergio Obrusnik, que en su momento fue el padrino de bodas, le cantaron a doña Luisa la canción “Cuan felices fuimos”. 

Todo esto se vivió con mucha emoción de los agasajados y los presentes que disfrutaron de la reunión, entre ellos recordamos a los hijos de ambos. Tomás y su esposa Ana María Félix y sus hijas Tatiana y Alina. Leticia, llegada de E.E.U.U. junto a su esposo Jorge Dagys y sus hijos Natacha y Alexei. Tamila junto a su esposo Alejandro Pajich y sus hijos Alan e Ian.

La señora agasajada vistió elegante modelo confeccionado por ella misma de color dorado opaco, el corsage de talle largo con bordes en ondas y mangas ¾ realizado en organza de seda natural francesa con delicados bordados de flores en hilos de satén y centros de perlitas doradas, salpicaban flores de gasa en un tono más oscuro con centros perlas doradas más diminutas agrupadas, las mismas se repetían en los bordes del escote cuadrado,  señalaba el talle faja de igual tela con una flor de pétalos sueltos y caída drapeada que se extendía por sobre la falda acampanada con sobrefaldas más cortas de crep italiano y viso de satén.

Las mesas fueron tendidas con mantelería blanco, senderos de lamé dorados y pétalos de igual tonalidad esparcidos por la mesa, cada comensal tenía el souvenirs, eran copones de vidrio con gemas doradas donde se apoyaba un fanal de vidrio con una vela encendida, los centros de mesas eran suspiros con hortensias y varas de alelíes color champagne y follaje, las flores traídas especialmente por su hija de California (E.E.U.U.), armaban el ramo moño doble de organza blanco y lamé dorado.

La reunión se prolongó por varias horas disfrutando de la amabilidad de los anfitriones un grupo importante de amigos, hermanos y sobrinos. Llegado el momento del brindis tomó relevancia la mesa principal tendida con mantel blanco, drapeados al frente retomados con mariposas doradas, encima se lucían las tres tortas realizadas al igual que los postres por la señora. Eran tres almohadones decorados con diferentes diseños y los bordes delineados con cordones y borlas de cortinados dorados, acompañaba alto suspiro con flores doradas y follaje. Como final de fiesta todos juntos cantaron “Como no creer en Dios”.

Para acompañarlos llegaron de California su hija y flía. , familiares y amigos de Buenos Aires y sobrinos de España.

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Juan Pedro Pajoluk – Luisa Chumachenk  junto a su familia  (Foto E.Lagos)