Antonella festejó los 15 años rodeada de sus afectos

La jovencita Antonella Scel-zi Orihuela cumplió quince años motivo por el cual sus padres José y Analia junto a su hermano José Ignacio ofrecieron una divertida reunión juvenil para agasajarla en Casino de Oficiales en Arenitas Blancas.
Hasta el salón se llegaba pasando un camino delineado con velones encendidos, los árboles que rodean la casona fueron iluminados con guías de luces, en el recibidor se ubicaron dos enormes ánforas con plantas muy verdes y dentro del salón el techo fue casi cubierto con globos azules y blancos que en los laterales formaban flores uniendo bando de telas.
Los invitados fueron ubicados en el salón y terraza en torno a mesas tendidas  con manteles en composée, lucían al medio floreros de vidrio con lirios en ambos colores y paja mansa dándole altitud al conjunto.
La quinceañera llegó acompañada de su tío Matías Orihuela, la recibieron sus padres y hermano, también los abuelos Miguel Orihuela y Mary Moreira, Shirley Lima de Scelzi y el padrino Daniel Rodríguez.
Antonella desbordó simpatía mostrando su belleza juvenil vistiendo modelo de baile blanco, el corset realizado en gasa bordada con hilos plateados, canutillos y mostacillas nacaradas, amplia falda con efecto de campana compuesta por varias capas de tules, cubrió su peinado con coqueta capellina, más tarde al iniciar el vals con su papá se la cambió por una tiara de strass.
Acompañó en elegancia su mamá, vistió solera de satén azul, ancha guarda bordada en mostacillas al tono señala el talle imperio, desde allí se extiende la falda corta de suave movimiento.
Llegada la media noche con su papá comenzó el vals, esta danza se extendió por varios minutos con otros familiares y amistades, posteriormente se pusieron en el aire ritmos de moda que  fueron aprovechados por los alegres bailarines, sobre la madrugada se repartió el cotillón.
Durante la cena una amiga de la familia Agustina Urioste deleitó a los presentes con un variado repertorio de canciones escogidas por la agasajada.
Llegado el momento de elevar las copas en el brindis compartido tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de cumpleaños compuesta de dos pisos redondos ubicados en desnivel, bañadas de blanco donde se posaban mariposas azules de azúcar, acompañaba el árbol de la vida con las quince velas blancas encintadas de azul.
Recibió esta jovencita innumerables y finos obsequios siendo estos otro motivo de alegría.

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