Boda Da Silva – Rodríguez

El pasado 20 de Abril en el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio, los jóvenes Guillermo Da Silva Oliva y Lucía Rodríguez Alves, motivo por el cual fueron acompañados por familiares y amistades más allegadas.
Firmaron como testigos por ambos contrayentes: Alma Irace, Lía Cardozo, Elizabeth Durán, Ricardo Alves, Santiago Blanc y José Pedro Da Silva.
Al otro día en horas de la noche en la Catedral San Juan Bautista fue bendecida la boda en ceremonia dirigida por el sacerdote Guillermo Buzzo. El templo lució una sobria decoración en base a bouquet de frescas flores blancas y algo de follaje, sobre el altar, decorando el ambón y un costado del presbiterio ubicado sobre alto pedestal. A la hora señalada y mientras se escuchaba la marcha nupcial ingresaron al templo en primer lugar las niñas llevando los anillos y esparciendo pétalos de rosas. Fueron ellas Julieta Alves y Victoria Derrégibus, ambas lucieron primorosos vestidos de organza blanco y cinta señalando el talle imperio. Unos pasos más atrás del brazo de su papá Oscar Rodríguez les seguía la novia, vistió elegante modelo de ceremonia color marfil, corsage straples de corte imperio ricamente bordado en pailletes, larga falda de suave movimiento, en el peinado lució tocado de joyería contemporánea en forma de media luna trabajado con perlitas y cristales ubicado sobre un costado enmarcando el rostro, el ramo de novia lo constituyeron rosas rojas y liliums blancos, complementó su atuendo con alhajas de oro muy antiguas.
En el altar esperaban el novio junto a los restantes padrinos: Guillermo Da Silva y Diana Oliva, vistió modelo largo de satén color champagne con el corsage revestido de gasa estampada en colores tierra. Silvia Alves lució vestido largo de color gris plata, corsage straples de escote corazón revestido de encaje cruny, faja de satén con flor lateral de donde nace la falda recta de igual tela.
Durante la ceremonia el coro Fratelli D`Italia interpretó melodías acordes al acontecimiento que se vivía. La lectura bíblica la efectuó Paula Rodríguez Alves y una reseña de la personalidad de cada uno de los contrayentes realizada por Lía Cardozo en representación de sus amigos más allegados.
Finalizado el ritual la gentil pareja en el atrio recibió las felicitaciones, posteriormente con sus invitados se trasladaron a un salón donde se festejó el acontecimiento.
El local fue decorado en los colores rojos, negros y blancos, en el recibidor había plantas de helechos, algunos colgados y otros ubicados sobre columnas blancas.
Los manteles fueron tendidos con manteles negros y cubre rojos, al centro floreritos con una rosa roja.
El techo fue decorado con telas blancas sobre la pista de baile cuadrante con secuencias de globos espejados y luces de colores.
Al llegar la pareja comenzaron con el vals, luego intercambiaron parejas con familiares y amigos, posteriormente ritmos de moda fueron toda una invitación a la danza y alegría que se prolongó por toda la madrugada. Al momento de elevar las copas en el brindis compartido los noveles esposos y sus padres se ubicaron junto a la mesa principal donde estaba la torta de bodas compuesta de tres pisos ubicados en desniveles bañadas de blanco y cinta roja en el contorno, arriba ramitos de mini pimpollos rojos y espárragos. Como muestra de afecto y amistad recibieron múltiples y prácticos obsequios que pasaron alhajar el nuevo hogar.

El pasado 20 de Abril en el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio, los jóvenes Guillermo Da Silva Oliva y Lucía Rodríguez Alves, motivo por el cual fueron acompañados por familiares y amistades más allegadas.

Firmaron como testigos por ambos contrayentes: Alma Irace, Lía Cardozo, Elizabeth Durán, Ricardo Alves, Santiago Blanc y José Pedro Da Silva.

Al otro día en horas de la noche en la Catedral San Juan Bautista fue bendecida la boda en ceremonia dirigida por el sacerdote Guillermo Buzzo. El templo lució una sobria decoración en base a bouquet de frescas flores blancas y algo de follaje, sobre el altar, decorando el ambón y un costado del presbiterio ubicado sobre alto pedestal. A la hora señalada y mientras se escuchaba la marcha nupcial ingresaron al templo en primer lugar las niñas llevando los anillos y esparciendo pétalos de rosas. Fueron ellas Julieta Alves y Victoria Derrégibus, ambas lucieron primorosos vestidos de organza blanco y cinta señalando el talle imperio. Unos pasos más atrás del brazo de su papá Oscar Rodríguez les seguía la novia, vistió elegante modelo de ceremonia color marfil, corsage straples de corte imperio ricamente bordado en pailletes, larga falda de suave movimiento, en el peinado lució tocado de joyería contemporánea en forma de media luna trabajado con perlitas y cristales ubicado sobre un costado enmarcando el rostro, el ramo de novia lo constituyeron rosas rojas y liliums blancos, complementó su atuendo con alhajas de oro muy antiguas.

En el altar esperaban el novio junto a los restantes padrinos: Guillermo Da Silva y Diana Oliva, vistió modelo largo de satén color champagne con el corsage revestido de gasa estampada en colores tierra. Silvia Alves lució vestido largo de color gris plata, corsage straples de escote corazón revestido de encaje cruny, faja de satén con flor lateral de donde nace la falda recta de igual tela.

Durante la ceremonia el coro Fratelli D`Italia interpretó melodías acordes al acontecimiento que se vivía. La lectura bíblica la efectuó Paula Rodríguez Alves y una reseña de la personalidad de cada uno de los contrayentes realizada por Lía Cardozo en representación de sus amigos más allegados.

Finalizado el ritual la gentil pareja en el atrio recibió las felicitaciones, posteriormente con sus invitados se trasladaron a un salón donde se festejó el acontecimiento.

El local fue decorado en los colores rojos, negros y blancos, en el recibidor había plantas de helechos, algunos colgados y otros ubicados sobre columnas blancas.

Los manteles fueron tendidos con manteles negros y cubre rojos, al centro floreritos con una rosa roja.

El techo fue decorado con telas blancas sobre la pista de baile cuadrante con secuencias de globos espejados y luces de colores.

Al llegar la pareja comenzaron con el vals, luego intercambiaron parejas con familiares y amigos, posteriormente ritmos de moda fueron toda una invitación a la danza y alegría que se prolongó por toda la madrugada. Al momento de elevar las copas en el brindis compartido los noveles esposos y sus padres se ubicaron junto a la mesa principal donde estaba la torta de bodas compuesta de tres pisos ubicados en desniveles bañadas de blanco y cinta roja en el contorno, arriba ramitos de mini pimpollos rojos y espárragos. Como muestra de afecto y amistad recibieron múltiples y prácticos obsequios que pasaron alhajar el nuevo hogar.