Boda Fernando Pintos – Sofía Narbondo


Dias pasados en el local del Salto Polo Club firmaron el acta que acredita su matrimonio Fernando Andrés Pintos Sosa y Sofía Narbondo Allende, viéndose acompañados por familiares y amistades quienes con su presencia les testimoniaron su afecto.

En el parque debajo de un gazebo se improvisó el despacho del Juez decorado con destacado arreglo floral de liliums blancos y rosas té, en este sitio Juan Beriau realizó la ceremonia la que fue seguida atentamente por todos los presentes.

Fueron testigos por ambos contrayentes: Ignacio Narbondo Allende, Santiago Narbondo Hernández, hermano y primo de la novia, Gisell Osés y Dany Samit.

La novia llegó del brazo de su hermano Ignacio Narbondo, realzó su prestancia vistiendo modelo de gasa blanco, corsage drapeado de breteles al cuello con detalles dorados, falda de suave movimiento y cola separada con idénticos detalles, en el peinado lució original tocado combinando ambas telas y galón dorado con algo de cristales tono ámbar, el ramo de novia lo constituían rosas color té.

Fue recibida por el novio y Guadalupe, la hija de ambos, vistió modelito de crep blanco, con transparencia en el talle y coronita de flores en el peinado, también estaba Juan Ignacio Pintos con la canastilla de los anillos.

En los primeros asientos se encontraban los padres de ambos, Laura Allende, Juan Pintos y Liliam Sosa.

Posteriormente se realizó la fiesta celebrando el acontecimiento, para ello los invitados tomaron asiento en torno a mesas ubicadas en el parque muy bien iluminado, lucían mantelería de color terracota y senderos tono natural, llevando al medio transparencias conteniendo nido de raíces y vara de lilium blanco.

En el salón se ubicó la pista de baile destacada con secuencia de globos espejados, en un sitio especialmente decorado con telas en los dos colores de la fiesta se tendió la mesa del brindis donde estaba la torta de bodas de forma oval bañada de fondant blanco y adornada con pequeñas rositas, acompañaba destacado arreglo con liliums blancos y rosas té, en otra mesa se encontraba la variedad de postres y helados los que fueron saboreados con copas de champagne en el brindis compartido.

El baile comenzó con el tradición vals iniciado por los noveles esposos, luego alternaron con otros familiares y amigos, posteriormente el baile se generalizó disfrutando todos de la alegría la que fue mayor al llegar una conocida batucada y con sus ritmos calientes del Brasil se procedió al reparto del colorido cotillón.

Recibió esta pareja múltiples y prácticos obsequios que pasaron alhajar el nuevo hogar.