Boda Malvasio Legnazzi – Corva Courdin

El pasado 10 de octubre, en el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio Domingo Malvasio Legnazzi y Valeria Eloísa Corva Courdin, siendo acompañados por familiares y amistades más allegadas. Firmaron como testigos de ambos contrayentes: Elvira Follin, Antonella Ibáñez, Gonzalo Pajoluk y Andrés Perdomo.
Al otro día en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen fue bendecida la boda, viéndose las naves del templo colmadas de familiares y amistades de ambos los que admiraron la fina decoración en base a macizos de liliums y gerberas blancas junto a cascada de follaje, estas flores se repetían en ramilletes más pequeños cada tanto en los bancos que dan hacia el sendero principal cuyos bancos se unían por medio de gasas blancas.
A la hora señalada y mientras José P. Huvatt interpretaba una melodía escogida ingresó la novia del brazo de su papá Horacio Corva, se adelantaron a su paso llevando las alianzas para ser bendecidas, la niña Franchesca Corva, le acompañaban esparciendo pétalos Alfonsina Courdin Lencina y Gerónimo Malvasio Echagüe.
La novia destacó vistiendo modelo de satén revestido de organza de seda natural  blanco, escote corazón velado destacando las cisas con delicadas guías de flores bordadas, una guía de estas se deslizaba en diagonal por el corsage trabajado en parte con drapeados, luego rodeaba el talle para luego continuar por la falda de suave movimiento la que se extendía en breve traine, guarda de flores bordadas destacaba el zócalo. En el peinado recogido como tocado lució tiara compuesta de dos hilos de strass que usara su madre el día de su casamiento. El ramo de novia lo constituían rosas nieve.
En el altar esperaban el novio junto al sacerdote oficiante Fernando Pigurina y los restantes padrinos, Marina Courdin, la mamá y hermano del novio Agueda Legnazzi y Luis Pedro Malvasio.
Durante la ceremonia los momentos más importantes fueron señalados por interpretaciones de Huvatt, la lectura del evangelio la realizó Sofía Belgeri, siendo acompañada por grupo de familiares y amigos íntimos en realizar las peticiones. Finalizado el ritual la gentil pareja fue saludada en el atrio, posteriormente con una recepción fue celebrado el acontecimiento.
El local fue profusamente decorado en color marfil y algo de blanco, en el parque se ubicaron grandes sombrillas y gacebos, sillones, puff y hamacas de jardín, barra de tragos y varias islas con bocaditos fríos y calientes, en este sitio se dio la bienvenida a los invitados y esperaban la llegada de los novios departiendo amablemente al ir encontrando amistades que también participaron del festejo. Algo muy novedoso que se le ocurrió a la novia fue que a la entrada del salón se ubicaron dos atriles con paneles donde se podían ver los números de las mesas y los nombres de sus integrantes. Las mismas fueron cubiertas con manteles tono marfil, lucían al centro altos candelabros sosteniendo fanales de parafina, se intercalaban otros arreglos logrados con rosas blancas, ilusión y follaje, un arreglo similar donde se unían ambos elementos se ubicaron sobre la barra de tragos interna y al centro de las dos mesas de postres.
El techo del salón fue recubierto con bando de telas al igual que las columnas iluminadas desde adentro, sobre la pista de baile se veían infinidad de globos espejados y varios sectores con lluvia de caireles transparentes.
Al llegar los noveles esposos bailaron el vals, intercambiaron parejas y luego ritmos de moda pusieron la nota de alegría disfrutando del animado baile iniciado por los novios al bailar un enganche de cumbia, rock y chamamé. Luego de la cena hubo un show en vivo, en la madrugada se repartió el cotillón haciendo uso las damas de las zapatillas de colores que fueron entregadas en las mesas envueltas en bolsitas de tul.
Los novios se ubicaron en una mesa especial junto a diez amigos íntimos, del lado contrario se ubicó la mesa principal cubierta con fino mantel bordado a mano perteneciente al casamiento de su abuela Lucía Facciolo de Courdin.
Como muestra de afecto y amistad recibieron múltiples y finos obsequios los que pasaron alhajar el nuevo hogar.

El pasado 10 de octubre, en el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio Domingo Malvasio Legnazzi y Valeria Eloísa Corva Courdin, siendo acompañados por familiares y amistades más allegadas. Firmaron como testigos de ambos contrayentes: Elvira Follin, Antonella Ibáñez, Gonzalo Pajoluk y Andrés Perdomo.

Al otro día en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen fue bendecida la boda, viéndose las naves del templo colmadas de familiares y amistades de ambos los que admiraron la fina decoración en base a macizos de liliums y gerberas blancas junto a cascada de follaje, estas flores se repetían en ramilletes más pequeños cada tanto en los bancos que dan hacia el sendero principal cuyos bancos se unían por medio de gasas blancas.

A la hora señalada y mientras José P. Huvatt interpretaba una melodía escogida ingresó la novia del brazo de su papá Horacio Corva, se adelantaron a su paso llevando las alianzas para ser bendecidas, la niña Franchesca Corva, le acompañaban esparciendo pétalos Alfonsina Courdin Lencina y Gerónimo Malvasio Echagüe.

La novia destacó vistiendo modelo de satén revestido de organza de seda natural  blanco, escote corazón velado destacando las cisas con delicadas guías de flores bordadas, una guía de estas se deslizaba en diagonal por el corsage trabajado en parte con drapeados, luego rodeaba el talle para luego continuar por la falda de suave movimiento la que se extendía en breve traine, guarda de flores bordadas destacaba el zócalo. En el peinado recogido como tocado lució tiara compuesta de dos hilos de strass que usara su madre el día de su casamiento. El ramo de novia lo constituían rosas nieve.

En el altar esperaban el novio junto al sacerdote oficiante Fernando Pigurina y los restantes padrinos, Marina Courdin, la mamá y hermano del novio Agueda Legnazzi y Luis Pedro Malvasio.

Durante la ceremonia los momentos más importantes fueron señalados por interpretaciones de Huvatt, la lectura del evangelio la realizó Sofía Belgeri, siendo acompañada por grupo de familiares y amigos íntimos en realizar las peticiones. Finalizado el ritual la gentil pareja fue saludada en el atrio, posteriormente con una recepción fue celebrado el acontecimiento.

El local fue profusamente decorado en color marfil y algo de blanco, en el parque se ubicaron grandes sombrillas y gacebos, sillones, puff y hamacas de jardín, barra de tragos y varias islas con bocaditos fríos y calientes, en este sitio se dio la bienvenida a los invitados y esperaban la llegada de los novios departiendo amablemente al ir encontrando amistades que también participaron del festejo. Algo muy novedoso que se le ocurrió a la novia fue que a la entrada del salón se ubicaron dos atriles con paneles donde se podían ver los números de las mesas y los nombres de sus integrantes. Las mismas fueron cubiertas con manteles tono marfil, lucían al centro altos candelabros sosteniendo fanales de parafina, se intercalaban otros arreglos logrados con rosas blancas, ilusión y follaje, un arreglo similar donde se unían ambos elementos se ubicaron sobre la barra de tragos interna y al centro de las dos mesas de postres.

El techo del salón fue recubierto con bando de telas al igual que las columnas iluminadas desde adentro, sobre la pista de baile se veían infinidad de globos espejados y varios sectores con lluvia de caireles transparentes.

Al llegar los noveles esposos bailaron el vals, intercambiaron parejas y luego ritmos de moda pusieron la nota de alegría disfrutando del animado baile iniciado por los novios al bailar un enganche de cumbia, rock y chamamé. Luego de la cena hubo un show en vivo, en la madrugada se repartió el cotillón haciendo uso las damas de las zapatillas de colores que fueron entregadas en las mesas envueltas en bolsitas de tul.

Los novios se ubicaron en una mesa especial junto a diez amigos íntimos, del lado contrario se ubicó la mesa principal cubierta con fino mantel bordado a mano perteneciente al casamiento de su abuela Lucía Facciolo de Courdin.

Como muestra de afecto y amistad recibieron múltiples y finos obsequios los que pasaron alhajar el nuevo hogar.