Boda Morales Bentancour – Rodríguez Castro

El pasado sábado  9 de marzo, en la Catedral San Juan Bautista fue bendecida la boda del Dr. Nicolás Morales Bentancour y la Ing. Lucila Rodríguez Castro, siendo acompañados por múltiples familiares y amistades que colmaron las naves del templo y admiraron la decoración realizada por la familia.
En el altar sobre un costado se ubicó secuencias de transparencias de diferentes alturas conteniendo variedad de pequeñas hortalizas verdes y en otras, hojas de distintos follajes, en el lado contrario había guirnalda de camelias blancas, follaje natural y cinco velones blancos, el primer tramo de bancos fue delineado cada tanto con grandes faroles metalizados blancos y velones encendidos.
La ceremonia fue presidida por el Diácono Jorge Noboa, amigo de la familia quien viajó expresamente desde la capital.
El coro de padres del Colegio Salesianos interpretó bellas melodías mientras iban llegando los invitados. Al momento de ingresar la novia con su papá Juan Rodríguez se escuchó la marcha nupcial. Lucila realzó su prestancia y juventud vistiendo modelo de ceremonia realizado en organza nacarada, el corsage straples recamado en perlas de distintos colores hasta salpicar con el cobre, cruza en diagonal dos paneles de gasa drapeados , amplia y larga falda se extiende en traine. En el peinado lució tocado artesanal confeccionado con dos piezas de cobre de tradición en la familia enlazadas con perlas formando original corona, desde la parte posterior se desprendía el importante velo de novia que se extendía por el sendero. Se adelantaron a su paso  dos niñas llevando las alianzas para su bendición, fueron ellas Julieta Bentancour González y Oriana Bentancour Sosa, ambas vistieron soleros de organza blanco, falda corta y talle señalado con ancha faja de igual tela trabajada con flores en distintos tonos de rosa.
En el altar esperaban el novio junto a los restantes padrinos, Fernando Morales y Sonia Bentancour, lució  solero largo de seda natural tono naranja suave, ancho bretel recamado con piedras plateadas, sostiene en el hombro panel flotante y envolvente de gasa, corsage drapeado y falda de suave movimiento. María Elvira Castro vistió modelo de gasa tono verde india, corsage trabajado en filigrana con piedras verdes y cadenitas plateadas, delineando el escote y luego se extiende, en la parte posterior dos paneles sueltos daban mayor importancia al atuendo. En el peinado recogido llevó tocado realizado con pieza antigua de bronce trabajado en iguales piedras.
Al iniciar la ceremonia el coro interpretó algunas canciones, el Ave María al momento de bendecir las alianzas de boda la efectuó la mamá de la novia, más tarde ella mismo junto a Aníbal Lequini y Yanet Kraus cantaron “Hasta el final”para acompañar la salida de la iglesia. Durante la ceremonia se vivieron momentos muy emotivos, uno de ellos fue cuando los novios se consagraron a la Virgen de Schoenstatt y el oficiante los rodeó con un rosario traído de Méjico por la familia de la desposada.
Finalizado el ritual en el atrio fueron saludados, posteriormente con una recepción en Hotel Quiroga fue celebrado el acontecimiento. El salón principal y rodeando la piscina se ubicaron los invitados, la decoración realizada por las tías de Lucila, en el más moderno estilo Liberty, flores artesanales en los tonos amarillos, lilas y violetas daban realce al follaje natural de los grandes topiarios, intercalaban faroles y candelabros con velas. Las mesas principales donde se servían los platos fríos y variedad de postres, fueron tendidos con manteles españoles de color natural  bordados en cintas de colores. En una carpa estaba la pista de baile donde la juventud disfrutó hasta el amanecer de la diversión, en este ambiente llegó la mañana, se sirvió el desayuno a elegir, el tradicional, con helados o chivitos, y variedad de cup cakes.
Los esposos disfrutan su luna de miel visitando Disney World y playa del Carmen, a su regreso fijan residencia en Montevideo donde ambos desempeñan sus actividades.

El pasado sábado  9 de marzo, en la Catedral San Juan Bautista fue bendecida la boda del Dr. Nicolás Morales Bentancour y la Ing. Lucila Rodríguez Castro, siendo acompañados por múltiples familiares y amistades que colmaron las naves del templo y admiraron la decoración realizada por la familia.

En el altar sobre un costado se ubicó secuencias de transparencias de diferentes alturas conteniendo variedad de pequeñas hortalizas verdes y en otras, hojas de distintos follajes, en el lado contrario había guirnalda de camelias blancas, follaje natural y cinco velones blancos, el primer tramo de bancos fue delineado cada tanto con grandes faroles metalizados blancos y velones encendidos.

La ceremonia fue presidida por el Diácono Jorge Noboa, amigo de la familia quien viajó expresamente desde la capital.

El coro de padres del Colegio Salesianos interpretó bellas melodías mientras iban llegando los invitados. Al momento de ingresar la novia con su papá Juan Rodríguez se escuchó la marcha nupcial. Lucila realzó su prestancia y juventud vistiendo modelo de ceremonia realizado en organza nacarada, el corsage straples recamado en perlas de distintos colores hasta salpicar con el cobre, cruza en diagonal dos paneles de gasa drapeados , amplia y larga falda se extiende en traine. En el peinado lució tocado artesanal confeccionado con dos piezas de cobre de tradición en la familia enlazadas con perlas formando original corona, desde la parte posterior se desprendía el importante velo de novia que se extendía por el sendero. Se adelantaron a su paso  dos niñas llevando las alianzas para su bendición, fueron ellas Julieta Bentancour González y Oriana Bentancour Sosa, ambas vistieron soleros de organza blanco, falda corta y talle señalado con ancha faja de igual tela trabajada con flores en distintos tonos de rosa.

En el altar esperaban el novio junto a los restantes padrinos, Fernando Morales y Sonia Bentancour, lució  solero largo de seda natural tono naranja suave, ancho bretel recamado con piedras plateadas, sostiene en el hombro panel flotante y envolvente de gasa, corsage drapeado y falda de suave movimiento. María Elvira Castro vistió modelo de gasa tono verde india, corsage trabajado en filigrana con piedras verdes y cadenitas plateadas, delineando el escote y luego se extiende, en la parte posterior dos paneles sueltos daban mayor importancia al atuendo. En el peinado recogido llevó tocado realizado con pieza antigua de bronce trabajado en iguales piedras.

Al iniciar la ceremonia el coro interpretó algunas canciones, el Ave María al momento de bendecir las alianzas de boda la efectuó la mamá de la novia, más tarde ella mismo junto a Aníbal Lequini y Yanet Kraus cantaron “Hasta el final”para acompañar la salida de la iglesia. Durante la ceremonia se vivieron momentos muy emotivos, uno de ellos fue cuando los novios se consagraron a la Virgen de Schoenstatt y el oficiante los rodeó con un rosario traído de Méjico por la familia de la desposada.

Finalizado el ritual en el atrio fueron saludados, posteriormente con una recepción en Hotel Quiroga fue celebrado el acontecimiento. El salón principal y rodeando la piscina se ubicaron los invitados, la decoración realizada por las tías de Lucila, en el más moderno estilo Liberty, flores artesanales en los tonos amarillos, lilas y violetas daban realce al follaje natural de los grandes topiarios, intercalaban faroles y candelabros con velas. Las mesas principales donde se servían los platos fríos y variedad de postres, fueron tendidos con manteles españoles de color natural  bordados en cintas de colores. En una carpa estaba la pista de baile donde la juventud disfrutó hasta el amanecer de la diversión, en este ambiente llegó la mañana, se sirvió el desayuno a elegir, el tradicional, con helados o chivitos, y variedad de cup cakes.

Los esposos disfrutan su luna de miel visitando Disney World y playa del Carmen, a su regreso fijan residencia en Montevideo donde ambos desempeñan sus actividades.