Boda Nan Sosa – Gallino Fernández

En la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, fue bendecida la boda de Sergio Nan Sosa y Andrea Gallino Fernández, siendo acompañados por múltiples amistades y familiares.
Una fina decoración en base a frescas flores blancas, amarillas y algo de follaje se veían sobre el altar y en los primeros bancos.
A la hora señalada se abrieron las puertas del templo ingresando en primer lugar tres sobrinos de los contrayentes llevando los anillos, unos pasos atrás del brazo de su papá les seguía la novia. Lució modelo de ceremonia blanco, corset revestido de tul bordado en pedrería, subía por el lateral formando un bretel, amplia falda de satén con pliegues retenidos en un costado del talle se extiende al dorso en traine, en el peinado atrás lució broche recamado de cristales y strass, en la mano llevó una vara de liliums. En el altar la esperaban el novio y el Padre Enrique Bisio quien condujo la ceremonia, contando con la participación de Verónica Gallino en la lectura bíblica.
Actuaron de padrinos, los padres de ambos, Heriberto Nan y Shirley Sosa, lució solero largo de crep satén tono azul, detalles en el canesú y falda portafolios. Daniel Gallino y Erihe Fernández, vistió elegante modelo de satén color coral, corsaje de breteles caídos totalmente drapeados retomados con broche de strass, falda con amplitud.
Finalizado el ritual la gentil pareja recibió las felicitaciones en el atrio, posteriormente con una reunión social fue festejado el acontecimiento.
Dos mimos haciendo piruetas recibían a los invitados y entregaban claveles a las damas, en la entrada junto a un juego de living esperaba una estatua viviente vestida de blanco, haciendo conjunto con dos pedestales portando destacados arreglos florales.
Los colores blanco y verde suave se veían  en la mantelería  y las telas que surcaban los espacios aéreos y torneando las columnas, los centros de mesas eran bases espejadas con veloncitos en los ángulos y al medio cilindro con flores y escapes verdes.
En una coqueta mesa estaba la torta de bodas de forma oval y varios postres.
El baile comenzó con el vals de los novios, luego de intercambiar parejas la pista se pobló de bailarines haciendo que la alegría reinara durante toda la velada, un grupo en vivo deleitó a la concurrencia, máxime cuando se repartió el cotillón.

En la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, fue bendecida la boda de Sergio Nan Sosa y Andrea Gallino Fernández, siendo acompañados por múltiples amistades y familiares.

Una fina decoración en base a frescas flores blancas, amarillas y algo de follaje se veían sobre el altar y en los primeros bancos.

A la hora señalada se abrieron las puertas del templo ingresando en primer lugar tres sobrinos de los contrayentes llevando los anillos, unos pasos atrás del brazo de su papá les seguía la novia. Lució modelo de ceremonia blanco, corset revestido de tul bordado en pedrería, subía por el lateral formando un bretel, amplia falda de satén con pliegues retenidos en un costado del talle se extiende al dorso en traine, en el peinado atrás lució broche recamado de cristales y strass, en la mano llevó una vara de liliums. En el altar la esperaban el novio y el Padre Enrique Bisio quien condujo la ceremonia, contando con la participación de Verónica Gallino en la lectura bíblica.

Actuaron de padrinos, los padres de ambos, Heriberto Nan y Shirley Sosa, lució solero largo de crep satén tono azul, detalles en el canesú y falda portafolios. Daniel Gallino y Erihe Fernández, vistió elegante modelo de satén color coral, corsaje de breteles caídos totalmente drapeados retomados con broche de strass, falda con amplitud.

Finalizado el ritual la gentil pareja recibió las felicitaciones en el atrio, posteriormente con una reunión social fue festejado el acontecimiento.

Dos mimos haciendo piruetas recibían a los invitados y entregaban claveles a las damas, en la entrada junto a un juego de living esperaba una estatua viviente vestida de blanco, haciendo conjunto con dos pedestales portando destacados arreglos florales.

Los colores blanco y verde suave se veían  en la mantelería  y las telas que surcaban los espacios aéreos y torneando las columnas, los centros de mesas eran bases espejadas con veloncitos en los ángulos y al medio cilindro con flores y escapes verdes.

En una coqueta mesa estaba la torta de bodas de forma oval y varios postres.

El baile comenzó con el vals de los novios, luego de intercambiar parejas la pista se pobló de bailarines haciendo que la alegría reinara durante toda la velada, un grupo en vivo deleitó a la concurrencia, máxime cuando se repartió el cotillón.