Boda Nan Sosa – Olguín Bentos Pereira

En el Juzgado de Paz firmaron el acta matrimonial los jóvenes Jonathan Nan Sosa y Estefani Noelia Olguín Bentos Pereira, siendo acompañados por familiares y amigos más allegados. Fueron testigos por ambos contrayentes: Robert Olguín, Estefanía Bentos Pereira, Ricardo Nan y Roxana Sosa. Al día siguiente en la Catedral San Juan Bautista fue bendecida la boda por el Diácono Fernando Rossi. Los acompañaron un grupo importante de personas, entre familiares y amistades, quienes ponderaron a la novia en su paso al altar.
Del brazo de su papá Miguel Olguín avanzó por el sendero alfombrado, vistió elegante modelo de ceremonia confeccionado en piel de ángel blanco, corset revestido de encaje guipiur bordado con cristales y perlas, falda de caía natural se extiende al dorso en traine, como tocado lució sobre un costado del peinado flores blancas, ilusión  y rosas amarillas formaban el ramo de novia. Se adelantaron a su paso llevando los anillos para ser bendecidos, las niñas Johana Fernández , Melina Ferreira y el pequeño Arian Olguín.
El altar se veía bellamente decorado con bouquet de frescas flores blancas y algo de follaje, este detalle se repetía sobre soportes en el presbiterio.
En este marco la esperaban el novio, el oficiante y los restantes padrinos que fueron, Ricardo Nan y Roxana Sosa, vistió modelo de color turquesa, corsage de breves mangas caídas de encaje y amplia falda de gasa. Estefanía Bentos Pereira, lució vestido largo de seda natural estampado en tonos pastel, acompañó con torerita de gasa.  La ceremonia muy emotiva contó con la participación de Fatíma Moreno en la lectura bíblica, fue secundada en las peticiones por Mónica Cicimbra, Elena Bueno, Noelia Alves, Andrea de los Santos, Soledad Cuello y Robert Olguín. Finalizado el ritual la gentil pareja recibió los saludos en el atrio, posteriormente con una recepción fue celebrado el acontecimiento. El local fue bellamente decorado con telas blancas y doradas, hacían conjunto varios arreglos florales en amarillo y blanco, ubicado sobre soportes altos, destacando diferentes sitios del salón.
En el recibidor había dos tacas cubiertas de plantas muy verdes un poco más adelante junto a traillage de telas estaba la gigantografía de ambos tomada el día anterior. Los invitados disfrutaron de la velada ubicados en mesas tendidas con manteles blancos y senderos dorados al igual que los moños de las sillas vestidas, los centros de mesas eran esferas de vidrio con marmolina y velón encendido, lo decoraban las iniciales de ambos en dorado y cintas al tono.
Los nuevos esposos al llegar  se dirigieron a la pista de baile pasando por un caminero alfombrado y delineado con volcanes que despedían sus luces de colores, con las notas del vals comenzaron a bailar, luego intercambiaron parejas con familiares y amistades, posteriormente ritmos de moda fueron toda una invitación a la alegría, con la llegada de una conocida batucada se repartió el cotillón.
En un momento dado todos fueron invitados a salir al exterior para disfrutar de un show de fuegos artificiales.
Llegado el momento del brindis compartido tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de bodas de tres pisos ubicados escalonados, decorados en blanco y dorado, dos de ellas con ramillete dorado y la restante más pequeña con una un auto y la parejita de novios, acompañaban varios postres y dos esferas de mayor tamaño con iguales flores adentro y la más pequeña un velón, en el otro extremo de  esta mesa estaban los souvenirs  con los cuales la pareja agradeció los hermosos y prácticos obsequios que pasaron alhajar el nuevo hogar.

En el Juzgado de Paz firmaron el acta matrimonial los jóvenes Jonathan Nan Sosa y Estefani Noelia Olguín Bentos Pereira, siendo acompañados por familiares y amigos más allegados. Fueron testigos por ambos contrayentes: Robert Olguín, Estefanía Bentos Pereira, Ricardo Nan y Roxana Sosa. Al día siguiente en la Catedral San Juan Bautista fue bendecida la boda por el Diácono Fernando Rossi. Los acompañaron un grupo importante de personas, entre familiares y amistades, quienes ponderaron a la novia en su paso al altar.

Del brazo de su papá Miguel Olguín avanzó por el sendero alfombrado, vistió elegante modelo de ceremonia confeccionado en piel de ángel blanco, corset revestido de encaje guipiur bordado con cristales y perlas, falda de caía natural se extiende al dorso en traine, como tocado lució sobre un costado del peinado flores blancas, ilusión  y rosas amarillas formaban el ramo de novia. Se adelantaron a su paso llevando los anillos para ser bendecidos, las niñas Johana Fernández , Melina Ferreira y el pequeño Arian Olguín.

El altar se veía bellamente decorado con bouquet de frescas flores blancas y algo de follaje, este detalle se repetía sobre soportes en el presbiterio.

En este marco la esperaban el novio, el oficiante y los restantes padrinos que fueron, Ricardo Nan y Roxana Sosa, vistió modelo de color turquesa, corsage de breves mangas caídas de encaje y amplia falda de gasa. Estefanía Bentos Pereira, lució vestido largo de seda natural estampado en tonos pastel, acompañó con torerita de gasa.  La ceremonia muy emotiva contó con la participación de Fatíma Moreno en la lectura bíblica, fue secundada en las peticiones por Mónica Cicimbra, Elena Bueno, Noelia Alves, Andrea de los Santos, Soledad Cuello y Robert Olguín. Finalizado el ritual la gentil pareja recibió los saludos en el atrio, posteriormente con una recepción fue celebrado el acontecimiento. El local fue bellamente decorado con telas blancas y doradas, hacían conjunto varios arreglos florales en amarillo y blanco, ubicado sobre soportes altos, destacando diferentes sitios del salón.

En el recibidor había dos tacas cubiertas de plantas muy verdes un poco más adelante junto a traillage de telas estaba la gigantografía de ambos tomada el día anterior. Los invitados disfrutaron de la velada ubicados en mesas tendidas con manteles blancos y senderos dorados al igual que los moños de las sillas vestidas, los centros de mesas eran esferas de vidrio con marmolina y velón encendido, lo decoraban las iniciales de ambos en dorado y cintas al tono.

Los nuevos esposos al llegar  se dirigieron a la pista de baile pasando por un caminero alfombrado y delineado con volcanes que despedían sus luces de colores, con las notas del vals comenzaron a bailar, luego intercambiaron parejas con familiares y amistades, posteriormente ritmos de moda fueron toda una invitación a la alegría, con la llegada de una conocida batucada se repartió el cotillón.

En un momento dado todos fueron invitados a salir al exterior para disfrutar de un show de fuegos artificiales.

Llegado el momento del brindis compartido tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de bodas de tres pisos ubicados escalonados, decorados en blanco y dorado, dos de ellas con ramillete dorado y la restante más pequeña con una un auto y la parejita de novios, acompañaban varios postres y dos esferas de mayor tamaño con iguales flores adentro y la más pequeña un velón, en el otro extremo de  esta mesa estaban los souvenirs  con los cuales la pareja agradeció los hermosos y prácticos obsequios que pasaron alhajar el nuevo hogar.