Boda Rivero – Pintos

Días pasados en el Juzgado de Paz de Salto firmaron el acta que acredita su matrimonio Leonardo Fabián Rivero Bueno y Analía Pintos Negrín.

Firmaron como testigos por ambos contrayentes: Luciano Pacheco, Javier Pintos, Nancy Pintos y Marcelo Rivero.

Al otro día en Chapicuy (Paysandú) se realizó la ceremonia religiosa y el festejo, pare ello en el predio de la cancha de fútbol se dispuso una carpa decorada con telas de colores lilas y blancos, faroles chinos y sobre la pista de baile secuencia de globos espejados, delimitaban el escenario hojas de palmeras, telas y dos media columnas con capiteles de flores, variado follaje y espigas.

En el exterior casi sobre la entrada al predio se improvisó un altar donde el Pastor de la Iglesia Evangélica Valdense les impartió la bendición y condujo una  emotiva ceremonia de la que participaron múltiples familiares y amigos los que tomaron asiento en ambos costados del sendero tapizado de rojo delineado con cordones sostenidos en medias columnas coronadas de arreglos florales combinando naturales y follaje secos, intercalados con altos candelabros de velones encendidos y base recubierta de flores y fino follaje.

Con los acordes de la marcha nupcial del brazo de su papá Oscar Pintos ingresó la desposada, vistió modelo de ceremonia confeccionado en tafetas blanco, corsage drapeado de un solo bretel y corte imperio destacados ambos con guarda de encaje bordado en canutillos y perlitas, espalda baja igualmente cruzada con guías de encaje las que se extendían por la amplia traine de la falda de suave movimiento, complementó su atuendo nupcial con tocado de flores y perlas ubicados en un costado del peinado enmarcando el rostro y ramo de novia con gerberas blancas e ilusión.  En el altar esperaban el novio junto a Catalina la hija de ambos y los restantes padres que oficiaron de padrinos, fueron ellos Mireya Negrín de Pintos, vistió modelo largo de satén rojo y torerita negro con destellos. Jorge Rivero y Shirley Bueno, lució vestido de gasa azul, falda larga y corsage bordado en pailletes al tono.

Luego de recibir los saludos de sus amistades pasaron a  la carpa donde se desarrolló el festejo, fueron deferentemente atendidos por los anfitriones ubicados en torno a mesa tendidas con mantelería blanco, alternaban senderos lilas y negros, lucían al centro suspiros con flores flotantes y coronado con espigas secas, alternaban en otras mesas transparencias rectangulares con separadores donde flotaban velones y margaritas blancas y lilas.

La fiesta se desarrolló muy divertida comenzando el baile con el tradicional vals de los novios, luego de alternar parejas, ritmos de moda se pusieron al aire disfrutando todos de la alegría máxime cuando ingresó a la sala una orquesta que animó la velada y acompañó con ritmos cariocas el reparto del cotillón.

Al momento del brindis tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de bodas compuesta de tres pisos cuadrados ubicados juntos, decorados en filigrana blanco y cinta lila envolviendo, llevando en lo alto la parejita de novios, el vestido con equipo de fútbol, ella de novia con velo largo llevando en los brazos a la bebé, acompañaba destacado arreglo floral.

La feliz pareja recibió múltiples y prácticos obsequios que pasaron alhajar el nuevo hogar.