Boda Ruiz Amaral – Tognascioli Godoy

El pasado viernes 2 de mayo, en el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio los jóvenes Christopher Ruiz Amaral y María Natalia Tognascioli Godoy.
Fueron sus testigos: Carlos María Tognascioli, Andrea Suárez, Alejandro Díaz y María José Pereyra.
En horas de la noche en la Catedral Basílica San Juan Bautista se consagró la boda, en el altar se ubicó bouquet de flores blancas y cascada de follaje, en los primeros y últimos bancos se repetían estos arreglos mientras que los unían bando de telas blancas. A la hora señalada y mientras se oían los acordes de la marcha nupcial, del brazo de su papá Juan Carlos Tognascioli  ingresó al templo la desposada, vistió modelo de ceremonia realizado en tafetas blanco, corsage straples drapeado vertical el bustier, debajo el busto hasta el talle largo revestido en gasa bordada con cristales baja por un costado de la amplia falda para luego rodear el zócalo y la importante traine. El ramo de novia lo constituían  rosas rojas e ilusión blancas unidas a rosario de cristal, sus cabellos peinados semi recogidos lucieron pequeñas rositas de satén blanco. En el altar la esperaban el novio junto al sacerdote Dardo Carballo y los restantes padrinos Rumildo Ruiz y Eva Nilda Amaral, vistió elegante vestido largo de gasa negro, Rozzana Godoy lució vestido de gasa color morado, detalles bordado en pailletes al tono señalando el escote y talle imperio.
Durante la ceremonia al momento de las peticiones se acercaron al ambón varias amigas y familiares de la pareja para efectuarlas. Finalizado el ritual los noveles esposos fueron saludados en el atrio, posteriormente todos juntos se trasladaron hasta una casa quinta donde se festejó el acontecimiento. Allí se ubicaron mesas afuera rodeando la piscina en el parque y distribuidas en diferentes salas las que fueron decoradas con telas blancas, candelabros altos y otros colgantes con caireles rojos y cristalinos, la mantelería de las mesas en blanco y cubre rojos, lucían al centro bouquet de mini rosas rojas naturales y velas.
El baile comenzó cuando llegaron los novios con los giros del tradicional vals, intercambiaron parejas con sus amistades, posteriormente ritmos de moda fueron todo una invitación a la alegría y diversión, en la madrugada se repartió el cotillón. Llegado el momento del brindis compartido tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de bodas, eran tres pisos blancos ubicados en desnivel con ramillete de rosas rojas, sobre el coqueto mantel bordado estaba la pareja de novios.
Como muestra de afecto y amistad recibieron múltiples y prácticos obsequios los que pasaron alhajar el nuevo hogar.

El pasado viernes 2 de mayo, en el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio los jóvenes Christopher Ruiz Amaral y María Natalia Tognascioli Godoy.

Fueron sus testigos: Carlos María Tognascioli, Andrea Suárez, Alejandro Díaz y María José Pereyra.

En horas de la noche en la Catedral Basílica San Juan Bautista se consagró la boda, en el altar se ubicó bouquet de flores blancas y cascada de follaje, en los primeros y últimos bancos se repetían estos arreglos mientras que los unían bando de telas blancas. A la hora señalada y mientras se oían los acordes de la marcha nupcial, del brazo de su papá Juan Carlos Tognascioli  ingresó al templo la desposada, vistió modelo de ceremonia realizado en tafetas blanco, corsage straples drapeado vertical el bustier, debajo el busto hasta el talle largo revestido en gasa bordada con cristales baja por un costado de la amplia falda para luego rodear el zócalo y la importante traine. El ramo de novia lo constituían  rosas rojas e ilusión blancas unidas a rosario de cristal, sus cabellos peinados semi recogidos lucieron pequeñas rositas de satén blanco. En el altar la esperaban el novio junto al sacerdote Dardo Carballo y los restantes padrinos Rumildo Ruiz y Eva Nilda Amaral, vistió elegante vestido largo de gasa negro, Rozzana Godoy lució vestido de gasa color morado, detalles bordado en pailletes al tono señalando el escote y talle imperio.

Durante la ceremonia al momento de las peticiones se acercaron al ambón varias amigas y familiares de la pareja para efectuarlas. Finalizado el ritual los noveles esposos fueron saludados en el atrio, posteriormente todos juntos se trasladaron hasta una casa quinta donde se festejó el acontecimiento. Allí se ubicaron mesas afuera rodeando la piscina en el parque y distribuidas en diferentes salas las que fueron decoradas con telas blancas, candelabros altos y otros colgantes con caireles rojos y cristalinos, la mantelería de las mesas en blanco y cubre rojos, lucían al centro bouquet de mini rosas rojas naturales y velas.

El baile comenzó cuando llegaron los novios con los giros del tradicional vals, intercambiaron parejas con sus amistades, posteriormente ritmos de moda fueron todo una invitación a la alegría y diversión, en la madrugada se repartió el cotillón. Llegado el momento del brindis compartido tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de bodas, eran tres pisos blancos ubicados en desnivel con ramillete de rosas rojas, sobre el coqueto mantel bordado estaba la pareja de novios.

Como muestra de afecto y amistad recibieron múltiples y prácticos obsequios los que pasaron alhajar el nuevo hogar.