Boda Silveira – Pereira

SOCIALES.

l pasado viernes 14 de febrero en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen fue bendecida la boda de los jóvenes Cristian Daniel Silveira Acosta y Analía Dayana Pereira Oyhanarte, viéndose acompañados por múltiples familiares y amistades que se hallaban presentes.
El templo lució una delicada decoración en base a rosas y liliums blancos con algo de follaje ubicado en un ángulo del altar, en los primeros y últimos bancos se colgaron baldecitos cubiertos de astromelias blancas.
A la hora señalada bajó del Ford T verde que la condujo hasta allí, del brazo de su papá Milton Pereira ingresó al templo la desposada, vistió modelo de raso blanco, la parte superior straples drapeado con guarda en diagonal sube desde el talle hasta formar un solo bretel de tul bordado en cristales, falda larga de suave movimiento se extiende en breve traine, en la mano llevó bouquet de pimpollos blancos e ilusión.
Se le adelantaron a su paso llevando las alianzas para ser bendecidas los niños  Irina Silveira Verdala, Laura Alves Chaves y Santino Bueno Motta.
En el altar la esperaban el novio y el Diácono Juan Raúl Silvestri quien condujo la ceremonia, acompañaban los restantes padrinos, el tío y la mamá del novio, Javier Acosta y María Isabel Acosta, vistió modelo corto de raso color champagne revestido de encaje verde oscuro, señala el talle faja drapeada de raso para culminar en moño chato y lazo suelto, y la mamá de la novia Teresita Oyhanarte, lució vestido corto de raso color grafito con detalles de flores de organza negro en un lateral.
Durante la ceremonia el celebrante leyó un pasaje de Libro de San Mateo versan

El pasado viernes 14 de febrero en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen fue bendecida la boda de los jóvenes Cristian Daniel Silveira Acosta y Analía Dayana Pereira Oyhanarte, viéndose acompañados por múltiples familiares y amistades que se hallaban presentes.

El templo lució una delicada decoración en base a rosas y liliums blancos con algo de follaje ubicado en un ángulo del altar, en los primeros y últimos bancos se colgaron baldecitos cubiertos de astromelias blancas.

A la hora señalada bajó del Ford T verde que la condujo hasta allí, del brazo de su papá Milton Pereira ingresó al templo la desposada, vistió modelo de raso blanco, la parte superior straples drapeado con guarda en diagonal sube desde el talle hasta formar un solo bretel de tul bordado en cristales, falda larga de suave movimiento se extiende en breve traine, en la mano llevó bouquet de pimpollos blancos e ilusión.

Se le adelantaron a su paso llevando las alianzas para ser bendecidas los niños  Irina Silveira Verdala, Laura Alves Chaves y Santino Bueno Motta.

En el altar la esperaban el novio y el Diácono Juan Raúl Silvestri quien condujo la ceremonia, acompañaban los restantes padrinos, el tío y la mamá del novio, Javier Acosta y María Isabel Acosta, vistió modelo corto de raso color champagne revestido de encaje verde oscuro, señala el talle faja drapeada de raso para culminar en moño chato y lazo suelto, y la mamá de la novia Teresita Oyhanarte, lució vestido corto de raso color grafito con detalles de flores de organza negro en un lateral.

Durante la ceremonia el celebrante leyó un pasaje de Libro de San Mateo versando en él su homilía , luego se acercaron familiares y amigos más allegados para leer las peticiones augurando un hogar feliz.

Finalizado el ritual la gentil pareja en el atrio recibió las felicitaciones, posteriormente con una recepción fue celebrado el acontecimiento, el salón fue decorado con muchas flores en los colores blanco, natural y naranja unidos a follaje.

Las mesas de los invitados lucieron centros rústicos logrados con tramas entrecruzadas donde se apoyaba bouquet de rosas, liliums y gerberas con escapes de paja mansa. El salón vip con la barra de tragos, living y medios barriles con almohadones en composición en los colores de la fiesta, en las mesas bajas había igual detalle pero con gerberas y cañas bambú con algo de follaje, arreglos muy originales y vistosos realizados por Olga, amiga de la familia. A todo esto se sumaba bando de telas y faroles de piso en la entrada y la terraza haciendo conjunto con los faroles más pequeños y colgantes.

La velada transcurrió muy animada, los novios al llegar bailaron el vals, luego de alternar las parejas con sus invitados, música moderna puso la nota de color y diversión que se extendió por toda la madrugada. Al momento del brindis tomó relevancia la mesa principal con la torta de bodas y mesas de postres.

Como muestra de afecto recibieron múltiples y prácticos obsequios que pasaron alhajar el nuevo hogar.