Boda Zorrilla – Pereira

En el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio los jóvenes  Hugo Zorrilla Pintos y Juliana Pereira Ferreira, siendo acompañados por múltiples familiares y amistades. Fueron sus testigos, Diego Pereira Ferreira, Sandra Suárez, Denis Zorrilla y Hernán Zorrilla Pintos.
En horas de la noche en la Catedral San Juan Bautista fue bendecida la boda, actuaron de padrinos los padres de ambos Raúl Pereira y Lourdes Ferreira, lució solero largo de raso color rubí de estilo sirena, amplio escote espejo y falda adherente para continuar luego en godets aportando movimiento, señala el talle faja bordada en pedrería al tono. Hugo Zorrilla y Bibiana Pintos, vistió solero de satén revestido de gasa color verde agua, la parte superior hasta el talle largo y mangas cortas en transparencia de gasa bordada en pedrería.
A la hora señalada y mientras se escuchaba la marcha nupcial vimos pasar un grupo de niñas esparciendo pétalos de rosas y luego el almohadón con las alianzas de boda, fueron ellas Lucía Andiarena Efimenko, Luciana y Mariana Ferreira Da Cruz.
Del brazo de su papá les seguía Juliana, vistió solero de breteles finitos y corsage drapeado cruzado de satén color natural, señala el talle faja decorada con flores aplicadas y bordadas en pedrerías y perlas,  este detalle se extiende a la traine de la falda larga de suave movimiento. En sus largos cabellos peinados ensortijados lució el tocado de casamiento de su mamá, realizado con tul, azahares y miosotos con sus centros de perlas, el ramo de novia lo constituían flores naturales.
La ceremonia presidida por el sacerdote oficiante se desarrolló muy emotiva contando con la participación de amistades y familiares en la lectura bíblica.
Finalizado el ritual en el atrio la pareja recibió las felicitaciones, posteriormente con una fiesta fue celebrado el acontecimiento, el salón del Salto Polo Club fue decorado con telas y faroles blancos y verde manzana, alternaban con flores calas que se iban alternando entre naturales y de porcelana realizadas por la novia.
En la entrada afuera se ubicaron dos pedestales sosteniendo altos suspiros de cristal con estas flores, acompañaban estructuras blancas, grupos de fardos de alfalfa y faroles de piso con velones encendidos, este conjunto rústico le aportó un toque de intimidad al ambiente donde un grupo importante de familiares y amistades disfrutaron buena parte de la noche.
Las mesas y sillas fueron vestidas de blanco con lazos y senderos verdes, en cuyo centro habían rodajas de madera  recubiertas de calitas en porcelana fría.
El baile comenzó cuando ingresó al salón la novel pareja y comenzaron el vals, posteriormente cambiaron parejas por varios minutos, posteriormente ritmos de moda fueron toda una invitación a la alegría y diversión, en la madrugada se repartió el cotillón bajo cortina de humo.
Más tarde la canción La Familia marcó el momento del brindis ubicándose la familia detrás de la mesa principal donde estaba la torta de bodas, compuesta  de tres pisos juntos bañada de fondant blanco y detalles en los bordes recubiertos de calitas para culminar en lo alto con la parejita de novios en actitud jocosa, acompañaba sobre esta mesa dos  importantes arreglos florales, eran suspiros sosteniendo bouquet de calas, lilums e ilusión con algo de follaje.
Para todos los presentes fue una noche inolvidable, por su parte los noveles esposos recibieron múltiples y prácticos obsequios, estos pasaron alhajar el nuevo hogar.

En el Juzgado de Paz firmaron el acta que acredita su matrimonio los jóvenes  Hugo Zorrilla Pintos y Juliana Pereira Ferreira, siendo acompañados por múltiples familiares y amistades. Fueron sus testigos, Diego Pereira Ferreira, Sandra Suárez, Denis Zorrilla y Hernán Zorrilla Pintos.

En horas de la noche en la Catedral San Juan Bautista fue bendecida la boda, actuaron de padrinos los padres de ambos Raúl Pereira y Lourdes Ferreira, lució solero largo de raso color rubí de estilo sirena, amplio escote espejo y falda adherente para continuar luego en godets aportando movimiento, señala el talle faja bordada en pedrería al tono. Hugo Zorrilla y Bibiana Pintos, vistió solero de satén revestido de gasa color verde agua, la parte superior hasta el talle largo y mangas cortas en transparencia de gasa bordada en pedrería.

A la hora señalada y mientras se escuchaba la marcha nupcial vimos pasar un grupo de niñas esparciendo pétalos de rosas y luego el almohadón con las alianzas de boda, fueron ellas Lucía Andiarena Efimenko, Luciana y Mariana Ferreira Da Cruz.

Del brazo de su papá les seguía Juliana, vistió solero de breteles finitos y corsage drapeado cruzado de satén color natural, señala el talle faja decorada con flores aplicadas y bordadas en pedrerías y perlas,  este detalle se extiende a la traine de la falda larga de suave movimiento. En sus largos cabellos peinados ensortijados lució el tocado de casamiento de su mamá, realizado con tul, azahares y miosotos con sus centros de perlas, el ramo de novia lo constituían flores naturales.

La ceremonia presidida por el sacerdote oficiante se desarrolló muy emotiva contando con la participación de amistades y familiares en la lectura bíblica.

Finalizado el ritual en el atrio la pareja recibió las felicitaciones, posteriormente con una fiesta fue celebrado el acontecimiento, el salón del Salto Polo Club fue decorado con telas y faroles blancos y verde manzana, alternaban con flores calas que se iban alternando entre naturales y de porcelana realizadas por la novia.

En la entrada afuera se ubicaron dos pedestales sosteniendo altos suspiros de cristal con estas flores, acompañaban estructuras blancas, grupos de fardos de alfalfa y faroles de piso con velones encendidos, este conjunto rústico le aportó un toque de intimidad al ambiente donde un grupo importante de familiares y amistades disfrutaron buena parte de la noche.

Las mesas y sillas fueron vestidas de blanco con lazos y senderos verdes, en cuyo centro habían rodajas de madera  recubiertas de calitas en porcelana fría.

El baile comenzó cuando ingresó al salón la novel pareja y comenzaron el vals, posteriormente cambiaron parejas por varios minutos, posteriormente ritmos de moda fueron toda una invitación a la alegría y diversión, en la madrugada se repartió el cotillón bajo cortina de humo.

Más tarde la canción La Familia marcó el momento del brindis ubicándose la familia detrás de la mesa principal donde estaba la torta de bodas, compuesta  de tres pisos juntos bañada de fondant blanco y detalles en los bordes recubiertos de calitas para culminar en lo alto con la parejita de novios en actitud jocosa, acompañaba sobre esta mesa dos  importantes arreglos florales, eran suspiros sosteniendo bouquet de calas, lilums e ilusión con algo de follaje.

Para todos los presentes fue una noche inolvidable, por su parte los noveles esposos recibieron múltiples y prácticos obsequios, estos pasaron alhajar el nuevo hogar.