Los 15 años de Agustina y Juan Marcos

Los esposos Carlos Benítez y Elena Cantos ofrecieron una recepción en honor a sus hijos Juan Marcos y Agustina al cumplir quince años.
El salón de la chacra Le Park se vistió de fiesta para recibir a familiares y amigos de ambos, compartieron una noche espléndida donde la alegría no decayó nunca, de esta velada conservarán el mejor de los recuerdos.
Los colores bordó y plata con un toque de blanco fueron los que predominaron en todos los detalles de la esmerada decoración, desde el exterior conducía hasta la entrada un camino destacado con fanales blancos unidos por cintas bordó para culminar casi sobre la puerta de acceso al salón con columnas de piedra tono marfil donde se posaban bouquet de hortensias deshidratadas en contraste, sobre la puerta se ubicaron ramos de paja seca separados simulando abanicos y decorados con frescas flores en los dos tonos elegidos.
En el recibidor lucían globos  en composée unidos a telas blancas, algunas de ellas rodeaban las columnas allí existentes, acompañaban caireles en bordó y plateado difusamente iluminados para darle un efecto muy especial.
La quinceañera llegó al lugar acompañad de su padrino Jorge Menoni, la esperaba su hermano y ambos llegaron hasta donde estaban sus padres aguardándoles. Agustina vistió solero en piel de ángel blanco, corset de talle largo delineado con bordados en pailletes bordo y plata, una cinta de gasa bordó señalaba el corte imperio, amplia y larga falda de caída natural, al llegar se abrigó con torerita de piel color champagne, su hermano Juan Marcos vistió traje negro, camisa blanca y corbata rosa.
Con las notas del vals los cumpleañeros y sus padres comenzaron el baile, luego se intercambiaron parejas, para continuar luego con otros familiares y amigos, posteriormente ritmos de moda inundaron la sala invitando a todos a participar del animado baile y reparto de colorido cotillón junto a la actuación de una conocida batucada. Durante la velada se pudo disfrutar de la actuación de una cuerda de candombe y sus cimbreantes bailarinas morenas.
Llegado el momento del brindis la familia rodeó la mesa principal donde estaban las dos tortas de cumpleaños, la de la jovencita decorada de blanco con detalles de cinta color bordó y como adorno una máscara veneciana decorada con plumas al tono. La torta de Juan Marcos igualmente decorada de blanco con detalle de cinta plateada y como detalle una galera negra decorada con plumitas blancas. Acompañaba sobre esta mesa bellísimo arreglo de flores naturales, y desde el piso se elevaba el árbol de la vida diseñado por el papá en cuyos brazos se posaban copas de cristal de fino pie en los colores bordó, dorado y en otras transparentes, con sales de color y quince veloncitos que fueron soplados al unísono mientras les cantaban el feliz cumpleaños.
En un sitio al costado sobre caballete de pintor estaban las fotos destinadas a recoger las firmas de cuantos les acompañaron en su noche de fiesta.
Otras dos mesas fueron decoradas muy coquetas, una era la de las golosinas, muy visitada por los jóvenes y la otra era donde estaban los souvenirs con los cuales agradecieron la infinidad de lindos obsequios recibidos.
Los numerosos invitados fueron deferentemente atendidos por sus anfitriones ubicados en torno a mesas tendidas con manteles color natural y otro bordó, al centro se apreciaba una copa de porcelana con dos cabezas de leones sosteniendo un arreglo floral consistente en hortensias deshidratadas al tono y bordó, varas de sauce eléctrico de donde colgaban caireles de cristal y en la base una galera y un antifaz.
Los jóvenes tuvieron un sector al estilo pub con sillones y puf blancos y negros, mesas bajas y barra de tragos, enmarcados en lo alto con cuadrante donde colgaban bolas espejadas de colores cambiantes con las luces de la discoteca.
Entre las elegantes de la noche recordamos a su mamá, vistió solero largo de línea suelta realizado en satén color ámbar dorado revestido de gasa, corsage drapeado y retomado al frente con importante broche de piedras al tono.
Al finalizar la reunión los quinceañeros repartieron a sus amigos los souvenirs consistentes en galeras y máscaras venecianas, decoradas ambos con plumitas bordó y blancas, donde se adherían las tarjetitas de agradecimiento, una creación de la abuela Rayo. Para acompañarlos llegaron familiares de Montevideo y Buenos Aires.