Los 15 años de Lucía promovieron destacada reunión juvenil

Días pasados la jovencita Ana Lucía Bicker Olivera cumplió quince años. Sus padres Richard y María Esther ofrecieron una hermosa fiesta en su honor, de la que participaron familiares más allegados, compañeros de estudios y amistades, los que pasaron gratas horas de sociabilidad y diversión. El local fue destacado con detalles decorativos en blanco, lila y rosa, guirnaldas de globos y telas se veían en lugares estratégicos. En armonía se cubrieron las mesas donde fueron deferentemente atendidos los invitados, los centros eran esferas con marmolina blanca y velas flotantes alternando el color.
La quinceañera llegó al salón con su tío Antonio Olivera, fue recibida por su hermano Carlos Alberto quien la condujo hasta donde la esperaban sus padres. Lucía pasó por un sendero rojo delineado con fanales de velones encendidos, realzó su juventud vistiendo modelo de baile, corsage de escote straples con el bustier recubierto de encaje, esta pieza baja al frente, teniendo los laterales de tul laminado drapeado, desde el esbelto talle nace la amplia falda de suave movimiento. Luego de saludar a la familia con su papá comenzó el vals, luego cambió parejas por varios minutos, posteriormente ritmos de moda pusieron la nota de alegría y color, en la madrugada se repartió el cotillón con la presencia de una conocida batucada.
Durante la velada la quinceañera y compañeras de danza realizaron un show de bailes árabes. Una mesa muy visitada fue la de los dulces, estos fueron dispuestos de forma muy llamativa y tentadora, también acompañaba la barra de tragos. Antes del amanecer tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de cumpleaños, tres pisos muy bien decorados en los colores de la fiesta, para culminar con ramillete de flores de azúcar, a su lado estaban las quince velas del centro de la felicidad, sostenidos en espigado candelabro, ellas fueron sopladas mientras le cantaban el feliz cumpleaños. Antes de retirarse los invitados recibieron los souvenirs consistentes en margaritas de porcelana fría donde se adhería la tarjetita de agradecimiento por haberla acompañado en su noche de fiesta.

Días pasados la jovencita Ana Lucía Bicker Olivera cumplió quince años. Sus padres Richard y María Esther ofrecieron una hermosa fiesta en su honor, de la que participaron familiares más allegados, compañeros de estudios y amistades, los que pasaron gratas horas de sociabilidad y diversión. El local fue destacado con detalles decorativos en blanco, lila y rosa, guirnaldas de globos y telas se veían en lugares estratégicos. En armonía se cubrieron las mesas donde fueron deferentemente atendidos los invitados, los centros eran esferas con marmolina blanca y velas flotantes alternando el color.

La quinceañera llegó al salón con su tío Antonio Olivera, fue recibida por su hermano Carlos Alberto quien la condujo hasta donde la esperaban sus padres. Lucía pasó por un sendero rojo delineado con fanales de velones encendidos, realzó su juventud vistiendo modelo de baile, corsage de escote straples con el bustier recubierto de encaje, esta pieza baja al frente, teniendo los laterales de tul laminado drapeado, desde el esbelto talle nace la amplia falda de suave movimiento. Luego de saludar a la familia con su papá comenzó el vals, luego cambió parejas por varios minutos, posteriormente ritmos de moda pusieron la nota de alegría y color, en la madrugada se repartió el cotillón con la presencia de una conocida batucada.

Durante la velada la quinceañera y compañeras de danza realizaron un show de bailes árabes. Una mesa muy visitada fue la de los dulces, estos fueron dispuestos de forma muy llamativa y tentadora, también acompañaba la barra de tragos. Antes del amanecer tomó relevancia la mesa principal donde estaba la torta de cumpleaños, tres pisos muy bien decorados en los colores de la fiesta, para culminar con ramillete de flores de azúcar, a su lado estaban las quince velas del centro de la felicidad, sostenidos en espigado candelabro, ellas fueron sopladas mientras le cantaban el feliz cumpleaños. Antes de retirarse los invitados recibieron los souvenirs consistentes en margaritas de porcelana fría donde se adhería la tarjetita de agradecimiento por haberla acompañado en su noche de fiesta.