Los once años de Federico y María Andrea

Días pasados los mellizos  Federico y María Andrea Iracce Pereira cumplieron once años, sus padres Joaquín y Andrea se los festejaron en un salón comunal cercano a su domicilio, el mismo fue separado en dos partes, uno para los amigos del niño basándose la decoración en los colores celeste, azul y blanco, el costado de los amigos de la niña decorado en los colores rosa, fucsia y verde manzana. Los globos formaban trenzas en lo alto, las mesas tendidas con mantelería blanco y  servilleteros y carameleras decoradas con la foto de los cumpleañeros.
En un sitio junto a la estufa a leña se ubicaron los mayores, dos largas mesas donde disfrutaron largas horas de sociabilidad, mientras los adolescentes bailaban, rompieron las piñatas dejando caer lluvia de golosinas. La mamá y las tías organizaron juegos de ingenio y competencias de canto y baile, con obsequios especiales.
Llegado el momento de cantarles el feliz cumpleaños al fondo del salón estaban las dos tortas hermosamente decoradas en merengue celeste y blanco para Federico y rosa y verde manzana para Andrea, cada una con las velitas Nº11 que fueron sopladas mientras los amigos les cantaban y aplaudía. Fue una tarde plena de alegría y diversión, quienes participaron de ella la recordaran por mucho tiempo. Ambos niños recibieron lindos obsequios, siendo estos otro motivo de alegría.

Días pasados los mellizos  Federico y María Andrea Iracce Pereira cumplieron once años, sus padres Joaquín y Andrea se los festejaron en un salón comunal cercano a su domicilio, el mismo fue separado en dos partes, uno para los amigos del niño basándose la decoración en los colores celeste, azul y blanco, el costado de los amigos de la niña decorado en los colores rosa, fucsia y verde manzana. Los globos formaban trenzas en lo alto, las mesas tendidas con mantelería blanco y  servilleteros y carameleras decoradas con la foto de los cumpleañeros.

En un sitio junto a la estufa a leña se ubicaron los mayores, dos largas mesas donde disfrutaron largas horas de sociabilidad, mientras los adolescentes bailaban, rompieron las piñatas dejando caer lluvia de golosinas. La mamá y las tías organizaron juegos de ingenio y competencias de canto y baile, con obsequios especiales.

Llegado el momento de cantarles el feliz cumpleaños al fondo del salón estaban las dos tortas hermosamente decoradas en merengue celeste y blanco para Federico y rosa y verde manzana para Andrea, cada una con las velitas Nº11 que fueron sopladas mientras los amigos les cantaban y aplaudía. Fue una tarde plena de alegría y diversión, quienes participaron de ella la recordaran por mucho tiempo. Ambos niños recibieron lindos obsequios, siendo estos otro motivo de alegría.