Los quince años de Carolina Soledad

Días pasados los esposos Luciano Ibarra y Rosario de los Santos ofrecieron una hermosa fiesta agasajando a su hija Carolina Soledad al cumplir quince años.
Hasta el salón de Paseo Alemán fueron llegando familiares, amigos y compañeros de estudios los que compartieron una linda velada con una destacada decoración lograda en los colores blanco, rosa y negro, alusivos a notas musicales, cortinados de voile con pentagramas y guitarras haciendo alusión a su preferencia a este instrumento musical el cual practica.
Cerca de la media noche llegó al salón a bordo de un Mercedes Benz cabriolet de los años 50, la acompañaba su prima Candela Azambuja y su amiga Lucía Lapeyra, la recibió su tío Felipe Ibarra, quien la condujo hasta donde estaban sus hermanos Agustín y Santiago, luego de saludarlos ellos la condujeron hasta el centro de la pista de baile donde estaban sus padres y familiares más directos, luego de saludarlos las notas de un vals marcó el inicio de la alegría y diversión. Cambió parejas por varios minutos luego ritmos de moda fueron toda una invitación a la danza.
Carolina realzó su prestancia y juventud vistiendo modelo de baile blanco, corset de tafetas finamente bordado en un lateral con guías de canutillos y cristalitos rosados suave representando la Clave de Sol,  señala el escote fina puntilla y en el talle faja drapeada culmina en flor de pétalos sueltos, amplia falda acampanada formada por varias capas de tul, en el peinado lució tiara de strass.
Una muy bien provista mesa de dulces fue habilitada para los jóvenes, dos coquetas mesas decoradas con arreglos florales y frutas tropicales exhibían los platos fríos y calientes, luego se cubrió con una variedad de exquisitos postres.
Los invitados se ubicaron en torno a mesas dispuestas con manteles en armonía de colores de la decoración, los centros de mesas eran esferas con flores artesanales realizadas en goma eva, del centro se elevaba una nota musical. Los jóvenes disfrutaron de un sector de living y pub, barra de tragos y batidos de frutas, todo ambientado con cortinados de caireles transparentes iluminados con led de colores cambiantes. La quinceañera en un momento de la fiesta obsequió a las personas más allegadas quince cajitas de madera patinadas de rosado, contenía un pergamino con un mensaje alusivo a sus recuerdos de niñez y al entregarlas dedicó emotivas palabras hacia los destinatarios.
Luego de la cena en un pantalla se pasaron secuencias de fotos y videos en la historia de su vida, incluyendo la pintada de calle del día anterior, en la madrugada se repartió el cotillón luego del brindis y de cortar la torta de cumpleaños mientras le cantaban el feliz cumpleaños mientras soplaba las quince velas, eran notas musicales en un soporte de Clave de Sol.
Al finalizar la fiesta a cada uno de sus invitados Carolina les obsequio los souvenirs, eran  para los mayores preciosas guitarritas de madera y para los jóvenes bases con guitarras más pequeñas y una flor decorada con plumitas.
Entre las elegantes de la noche recordamos a la mamá,  lució solero de falda larga color verde esmeralda, con detalles de galón bordado en pedrería señalando el talle y los breteles. La acompañaron en su fiesta, entre otros el grupo de familiares más allegados, las abuelas Emilia Piñeiro e Irma Galmarini, los padrinos Miguel Gutiérrez y Rosana García, también viajaron de Montevideo, Canelones y Paysandú.
Como muestra de afecto recibió la jovencita múltiples y finos obsequios.

Días pasados los esposos Luciano Ibarra y Rosario de los Santos ofrecieron una hermosa fiesta agasajando a su hija Carolina Soledad al cumplir quince años.

Hasta el salón de Paseo Alemán fueron llegando familiares, amigos y compañeros de estudios los que compartieron una linda velada con una destacada decoración lograda en los colores blanco, rosa y negro, alusivos a notas musicales, cortinados de voile con pentagramas y guitarras haciendo alusión a su preferencia a este instrumento musical el cual practica.

Cerca de la media noche llegó al salón a bordo de un Mercedes Benz cabriolet de los años 50, la acompañaba su prima Candela Azambuja y su amiga Lucía Lapeyra, la recibió su tío Felipe Ibarra, quien la condujo hasta donde estaban sus hermanos Agustín y Santiago, luego de saludarlos ellos la condujeron hasta el centro de la pista de baile donde estaban sus padres y familiares más directos, luego de saludarlos las notas de un vals marcó el inicio de la alegría y diversión. Cambió parejas por varios minutos luego ritmos de moda fueron toda una invitación a la danza.

Carolina realzó su prestancia y juventud vistiendo modelo de baile blanco, corset de tafetas finamente bordado en un lateral con guías de canutillos y cristalitos rosados suave representando la Clave de Sol,  señala el escote fina puntilla y en el talle faja drapeada culmina en flor de pétalos sueltos, amplia falda acampanada formada por varias capas de tul, en el peinado lució tiara de strass.

Una muy bien provista mesa de dulces fue habilitada para los jóvenes, dos coquetas mesas decoradas con arreglos florales y frutas tropicales exhibían los platos fríos y calientes, luego se cubrió con una variedad de exquisitos postres.

Los invitados se ubicaron en torno a mesas dispuestas con manteles en armonía de colores de la decoración, los centros de mesas eran esferas con flores artesanales realizadas en goma eva, del centro se elevaba una nota musical. Los jóvenes disfrutaron de un sector de living y pub, barra de tragos y batidos de frutas, todo ambientado con cortinados de caireles transparentes iluminados con led de colores cambiantes. La quinceañera en un momento de la fiesta obsequió a las personas más allegadas quince cajitas de madera patinadas de rosado, contenía un pergamino con un mensaje alusivo a sus recuerdos de niñez y al entregarlas dedicó emotivas palabras hacia los destinatarios.

Luego de la cena en un pantalla se pasaron secuencias de fotos y videos en la historia de su vida, incluyendo la pintada de calle del día anterior, en la madrugada se repartió el cotillón luego del brindis y de cortar la torta de cumpleaños mientras le cantaban el feliz cumpleaños mientras soplaba las quince velas, eran notas musicales en un soporte de Clave de Sol.

Al finalizar la fiesta a cada uno de sus invitados Carolina les obsequio los souvenirs, eran  para los mayores preciosas guitarritas de madera y para los jóvenes bases con guitarras más pequeñas y una flor decorada con plumitas.

Entre las elegantes de la noche recordamos a la mamá,  lució solero de falda larga color verde esmeralda, con detalles de galón bordado en pedrería señalando el talle y los breteles. La acompañaron en su fiesta, entre otros el grupo de familiares más allegados, las abuelas Emilia Piñeiro e Irma Galmarini, los padrinos Miguel Gutiérrez y Rosana García, también viajaron de Montevideo, Canelones y Paysandú.

Como muestra de afecto recibió la jovencita múltiples y finos obsequios.