Los quince años de Florencia

Días pasados los esposos Héctor Rivas y Nilsa Osés ofrecieron una divertida reunión juvenil agasajando a su hija María Florencia al cumplir quince años.
Llegó al salón acompañada por sus hermanos mayores Mauricio y Nicolás, fue recibida por su sobrino  Mauro Rivas y los primos Ezequiel y Manuel Osés, quienes le entregaron pimpollos de rosas blancas.
En el recibidor decorado con hermosas plantas la esperaban sus padres y los restantes hermanos: Leonardo, Lucas, José y Claudia, también se acercaron los abuelos Omar Osés, Luisa Rivas y Atahualpa de Paula. En este sitio estaba el cuadro con su foto destinado a recoger las firmas de cuantos la acompañaron en su noche de fiesta, al ingresar al salón estaba la mesa de las variadas y vistosas golosinas, le acompañaba una gigantografía con la foto de la quinceañera.
La quinceañera realzó su prestancia y juventud vistiendo modelo de baile  de línea solera realizada de tul blanco, la parte superior totalmente drapeada en diagonal  para culminar sobre el lateral con enorme flor con centro bordado en pailletes y strass, desde el talle largo nace amplia falda compuesta por cuatro vuelos de tul, destacó el peinado con tiara de strass.
Los invitados fueron deferentemente atendidos por sus anfitriones ubicados en torno a mesas tendidas con manteles blancos y senderos intercalados en fucsia y plata, lucían al centro candelabros de dos brazos patinados de color grafito con veloncitos fucsia y bouquet de flores naturales en dos tonos de rosa y follaje. Es de destacar que los laterales del salón fueron destacados con columnas de globos, los que fueron soltados al momento de repartir el cotillón.
El baile dio comienzo con el tradicional vals en brazos de su papá, luego cambió parejas con sus hermanos, los abuelos, tíos, primos y amigos, posteriormente la danza continuó muy alegre por toda la madrugada disfrutando jóvenes y mayores de los ritmos puestos al aire por una conocida discoteca, el reparto del coloridos cotillón y el juego de espuma y serpentinas.  Llegado el momento de elevar las copas en el brindis compartido tomó mayor relevancia la mesa principal  donde estaba la torta de dos pisos juntos y otro separado por columnas, formaban flores con sus bordes redondeados,  bañadas de fondant blanco y detalles de guías de flores rosadas y fucsia con hojitas muy verdes, acompañaba el árbol de la vida creado al igual que los candelabros de las mesas por su papá, patinado de color grafito con quince veloncitos cuadrados de color fucsia, en dos recipientes circulares de cristal estaban los souvenirs, unos eran chocolatines envueltos con papeles impresos con su foto y otro flores caritas de porcelana fría donde se les adhería la tarjetita de agradecimiento por haberla acompañado en su día feliz. Entre las elegantes de la noche recordamos a su mamá, vistió  solera larga de tafetas color uva, con el escote y los breteles recubiertos de pailletes y lentejuelas al tono y dorado, su hermana Claudia vistió solera corta de línea straples realizada en gasa color salmón, señala el talle cinta y flor de satén. Para acompañarlos llegaron hermanos, tíos y abuelos de Tacuarembó y Montevideo.