Los quince años de Stefani Cardoso Márquez

Al cumplir quince años Stefani Cardoso Márquez, sus padres Alejandro y Sonia ofrecieron una linda fiesta en su honor, de la que participaron familiares y amigos.
El lugar elegido fue el club Náutico en Bella Unión, cuyas instalaciones fueron tapizadas con telas de colores tierra y elementos decorativos indígenas, homenajeando al abuelo paterno, un conocido coleccionista que tiene un museo arqueológico en su domicilio y gusta recorrer las orillas del Río Uruguay y Cuareim buscando piezas indígenas contando hasta el momento con cerca de 3.000 piezas.
En el recibidor se ubicó un panel con la foto de una pareja de indios donde los invitados colocaban el rostro para las fotos, del lado contrario en un atril se veía la foto de Stefani vestida con atuendo indígena en cuyos bordes los invitados dejaron sus firmas y mensajes. Es de destacar que todo el salón parecía una carpa blanca con el techo tapizado de enormes piezas de telas en los colores terracota, beige y chocolate, debajo en diferentes sitios había bancos de madera rústica donde se exhibían piezas indígenas únicas del museo, tales como puntas de flechas, arcos, morteros, boleadoras, varias herramientas indias, mientras que en lo alto descolgaban enormes atrapa sueños con su historia escrita en papel madera, iguales diseños pero más pequeños eran los souvenirs.
En este entorno tan original se lució la quinceañera vistiendo solero straples blanco, señalada la línea del escote guarda de cruny, señalaba el talle ancha faja drapeada de color salmón de donde nacía la amplia falda de satén opaco.
Cuando ya todos estaban en la sala y llegada la media noche con su papá comenzó el vals dando por inaugurada la fiesta que se prolongó por toda la madrugada, contando con la actuación de un grupo en vivo, para el momento de repartir el cotillón con motivos indígenas elaborado por la familia, la jovencita cambió su atuendo por uno corto de india, de color marrón con flecos y tocado de plumas de faisán como las de un cacique.
Los invitados disfrutaron de la fiesta ubicados en torno a mesas tendidas con generosos manteles blancos, se alternaban senderos rústicos de arpilleras y otros animal print, realzaban los centros de mesa que eran soportes con velones cuadrados recubiertos con cáscaras de madera seca, semillas y flores nativas. Los jóvenes disfrutaron del encuentro ubicados en el sector de puff con iguales centros de mesas y en las paredes  colgaban originales cuadros artesanales  logrados con idénticos elementos, entre atrapa sueños se ubicó la mesa de los dulces y la barra de tragos.
Al momento del brindis tomó relevancia la mesa principal, pie de madera rústica y tapa de cristal donde se apoyaba la torta de cumpleaños muy original, varias piezas parecían piedras bañadas de fondant beige y marrón marmoladas, acompañaban las quince velas redondas ubicadas en un candelabro rústico realizado en un tronco seco recogido en orillas del río, en una mesa adicional estaban los variados postres y dulces caseros, decoraban varios canastos tejidos con raíces conteniendo ramos de flores del campo ubicados sobre la mesa y abajo en diferentes planos entre arpilleras y piedras. Fue una fiesta muy original, atípica en su decoración y por demás divertida, que todos los que pudieron disfrutar de ella la recordarán por largo tiempo. Muchas elegantes se dieron cita esa noche, entre ellos recordamos a la mamá, vistió solero corto de láme dorado revestido con solero largo de generoso escote realizado en gasa imprimée de colores terracota, marrón choco y pinceladas doradas, su hermanita vistió modelo estilo princesa de color rojo con algo de brillo en el talle y terminaciones de las manguitas bullonée y escote.
La quinceañera tuvo la dicha de contar entre los invitados con la presencia de su hermana Candela, los abuelos Julio C. Cardoso, Dora Cabrera, Clara Sampayo y Alcides Márquez, los padrinos Leonardo Carrión y Araceli Cardoso.
Recibió la jovencita múltiples y finos obsequios, muestra fiel del afecto que cuenta entre su grupo de amistades.

Al cumplir quince años Stefani Cardoso Márquez, sus padres Alejandro y Sonia ofrecieron una linda fiesta en su honor, de la que participaron familiares y amigos.

El lugar elegido fue el club Náutico en Bella Unión, cuyas instalaciones fueron tapizadas con telas de colores tierra y elementos decorativos indígenas, homenajeando al abuelo paterno, un conocido coleccionista que tiene un museo arqueológico en su domicilio y gusta recorrer las orillas del Río Uruguay y Cuareim buscando piezas indígenas contando hasta el momento con cerca de 3.000 piezas.

En el recibidor se ubicó un panel con la foto de una pareja de indios donde los invitados colocaban el rostro para las fotos, del lado contrario en un atril se veía la foto de Stefani vestida con atuendo indígena en cuyos bordes los invitados dejaron sus firmas y mensajes. Es de destacar que todo el salón parecía una carpa blanca con el techo tapizado de enormes piezas de telas en los colores terracota, beige y chocolate, debajo en diferentes sitios había bancos de madera rústica donde se exhibían piezas indígenas únicas del museo, tales como puntas de flechas, arcos, morteros, boleadoras, varias herramientas indias, mientras que en lo alto descolgaban enormes atrapa sueños con su historia escrita en papel madera, iguales diseños pero más pequeños eran los souvenirs.

En este entorno tan original se lució la quinceañera vistiendo solero straples blanco, señalada la línea del escote guarda de cruny, señalaba el talle ancha faja drapeada de color salmón de donde nacía la amplia falda de satén opaco.

Cuando ya todos estaban en la sala y llegada la media noche con su papá comenzó el vals dando por inaugurada la fiesta que se prolongó por toda la madrugada, contando con la actuación de un grupo en vivo, para el momento de repartir el cotillón con motivos indígenas elaborado por la familia, la jovencita cambió su atuendo por uno corto de india, de color marrón con flecos y tocado de plumas de faisán como las de un cacique.

Los invitados disfrutaron de la fiesta ubicados en torno a mesas tendidas con generosos manteles blancos, se alternaban senderos rústicos de arpilleras y otros animal print, realzaban los centros de mesa que eran soportes con velones cuadrados recubiertos con cáscaras de madera seca, semillas y flores nativas. Los jóvenes disfrutaron del encuentro ubicados en el sector de puff con iguales centros de mesas y en las paredes  colgaban originales cuadros artesanales  logrados con idénticos elementos, entre atrapa sueños se ubicó la mesa de los dulces y la barra de tragos.

Al momento del brindis tomó relevancia la mesa principal, pie de madera rústica y tapa de cristal donde se apoyaba la torta de cumpleaños muy original, varias piezas parecían piedras bañadas de fondant beige y marrón marmoladas, acompañaban las quince velas redondas ubicadas en un candelabro rústico realizado en un tronco seco recogido en orillas del río, en una mesa adicional estaban los variados postres y dulces caseros, decoraban varios canastos tejidos con raíces conteniendo ramos de flores del campo ubicados sobre la mesa y abajo en diferentes planos entre arpilleras y piedras. Fue una fiesta muy original, atípica en su decoración y por demás divertida, que todos los que pudieron disfrutar de ella la recordarán por largo tiempo. Muchas elegantes se dieron cita esa noche, entre ellos recordamos a la mamá, vistió solero corto de láme dorado revestido con solero largo de generoso escote realizado en gasa imprimée de colores terracota, marrón choco y pinceladas doradas, su hermanita vistió modelo estilo princesa de color rojo con algo de brillo en el talle y terminaciones de las manguitas bullonée y escote.

La quinceañera tuvo la dicha de contar entre los invitados con la presencia de su hermana Candela, los abuelos Julio C. Cardoso, Dora Cabrera, Clara Sampayo y Alcides Márquez, los padrinos Leonardo Carrión y Araceli Cardoso.

Recibió la jovencita múltiples y finos obsequios, muestra fiel del afecto que cuenta entre su grupo de amistades.