Luciana Daniela cumplió quince años

Días pasados cumplió quince años Luciana Daniela Cardozo Nan, motivo por el cual sus padres Daniel y María Teresa ofrecieron una linda fiesta en su honor.
Llegada las 23 hr. llegó con su hermano mayor, vistió elegante modelo de baile, la parte superior era un corset de raso negro, con el borde del escote corazón delineada con lentejuelas al tono, falda ampulosa y larga de satén fucsia revestida de tul nacarado al tono, sus largos cabellos peinados al natural lucieron tiara de strass.
Fue recibida por sus padres y hermanos: Angelo, Carlos, Maximiliano y Sra. Paola Torres y su pequeño hijo Alfredo, llegaron de la capital Jhony y Sandra Prado con su hija Julieta, también se acercó la madrina Mirta Nan.
Las notas de un vals marcaron el inicio al baile, Luciana lo hizo en primer lugar con su papá, luego continuó con otros familiares, amigos y compañeros de clase, más tarde ritmos de moda fueron toda una invitación a la alegría, sobre la madrugada se repartió el colorido cotillón.
Los colores de la decoración fueron el fucsia y blanco, en la entrada enmarcaba arco de globos, los invitados al llegar dejaban estampadas sus firmas en los bordes del cuadro de firma, decorado con ramillete de frescas flores naturales y moño de raso.
En el salón el aljibe interior fue decorado en su base con fresias de diferentes colores, estas se agrupaban en un enorme ramo colgante,  por detrás destacaba el antiguo espejo.
En diferentes sitios había mesas bajas con jarrones conteniendo rosas rojas, amarillas, anaranjadas unidas a ilusión y leve follaje.
En lo alto había trenzas de globos blancos y fucsia, en armonía con los cortinados que cubrían los amplios ventanales y la mantelería de las mesas, cuyos centros eran candelabros con la letra L sosteniendo una velita fucsia y ramillete de flores.
En un lugar destacado con cortinados de espejos a su frente se tendió la mesa del brindis portando la hermosa torta de cumpleaños, de dos pisos separados por columnas, bellamente decorada en filigrana blanco, acompañaba bouquet de flores de donde emergían las quince delgadas velitas del centro de la felicidad.  Un momento de la noche la quinceañera realizó la ceremonia de las velas, entregando quince de ellas a personas y familias más allegadas y queridas en reconocimiento al cariño y dedicación.
Como muestra de afecto y amistad recibió muy lindos obsequios.

Días pasados cumplió quince años Luciana Daniela Cardozo Nan, motivo por el cual sus padres Daniel y María Teresa ofrecieron una linda fiesta en su honor.

Llegada las 23 hr. llegó con su hermano mayor, vistió elegante modelo de baile, la parte superior era un corset de raso negro, con el borde del escote corazón delineada con lentejuelas al tono, falda ampulosa y larga de satén fucsia revestida de tul nacarado al tono, sus largos cabellos peinados al natural lucieron tiara de strass.

Fue recibida por sus padres y hermanos: Angelo, Carlos, Maximiliano y Sra. Paola Torres y su pequeño hijo Alfredo, llegaron de la capital Jhony y Sandra Prado con su hija Julieta, también se acercó la madrina Mirta Nan.

Las notas de un vals marcaron el inicio al baile, Luciana lo hizo en primer lugar con su papá, luego continuó con otros familiares, amigos y compañeros de clase, más tarde ritmos de moda fueron toda una invitación a la alegría, sobre la madrugada se repartió el colorido cotillón.

Los colores de la decoración fueron el fucsia y blanco, en la entrada enmarcaba arco de globos, los invitados al llegar dejaban estampadas sus firmas en los bordes del cuadro de firma, decorado con ramillete de frescas flores naturales y moño de raso.

En el salón el aljibe interior fue decorado en su base con fresias de diferentes colores, estas se agrupaban en un enorme ramo colgante,  por detrás destacaba el antiguo espejo.

En diferentes sitios había mesas bajas con jarrones conteniendo rosas rojas, amarillas, anaranjadas unidas a ilusión y leve follaje.

En lo alto había trenzas de globos blancos y fucsia, en armonía con los cortinados que cubrían los amplios ventanales y la mantelería de las mesas, cuyos centros eran candelabros con la letra L sosteniendo una velita fucsia y ramillete de flores.

En un lugar destacado con cortinados de espejos a su frente se tendió la mesa del brindis portando la hermosa torta de cumpleaños, de dos pisos separados por columnas, bellamente decorada en filigrana blanco, acompañaba bouquet de flores de donde emergían las quince delgadas velitas del centro de la felicidad.  Un momento de la noche la quinceañera realizó la ceremonia de las velas, entregando quince de ellas a personas y familias más allegadas y queridas en reconocimiento al cariño y dedicación.

Como muestra de afecto y amistad recibió muy lindos obsequios.