Reunión familiar

Con motivo de cumplir ochenta años el Sr. Lidio Blanco, en su honor la familia realizó una cálida reunión social, disfrutando el homenajeado de largas horas con demostraciones de afecto y atenciones.
Le acompañaron su esposa Adela Fraga, los hijos Leticia, Mary, Martha, Lidia, Omar, Janet y Daniela, también los dieciocho nietos y bisnietos, otros familiares y amigos más allegados de la familia.
El salón de reuniones del Club Saladero se vistió de fiesta para recibirlos, los nietos mayores lo decoraron felices con detalles de globos y guirnaldas azules y blancos, colores que armonizaban con la presentación de las mesas cuyos centros eran artísticos arreglos con flores multicolores y follaje natural, obra de una de sus hijas.
El homenajeado llegó con siete de sus nietos más pequeños, cuando ingresaba se escuchó música folklórica que le recordaba su vida en el campo. Fue recibido con mucho cariño y admiración al ver lo bien que se encuentra, luego de saludar a los presentes se sirvió el lunch, luego las notas de un vals marcó el inicio del baile donde se pasó música de todos los tiempos, para que todos se divirtieran ya que había de varias generaciones.
La cena fue muy ponderada al igual que la exquisita torta de cumpleaños que se cortó cuando se realizó el brindis compartido, acompañaban diversos postres.
Al finalizar la fiesta se repartieron los souvenirs, eran fotos del homenajeado enmarcadas en rústico. Para estar presentes llegaron algunos de sus hijos con sus respectivas familias desde Montevideo y Buenos Aires.

Con motivo de cumplir ochenta años el Sr. Lidio Blanco, en su honor la familia realizó una cálida reunión social, disfrutando el homenajeado de largas horas con demostraciones de afecto y atenciones.

Le acompañaron su esposa Adela Fraga, los hijos Leticia, Mary, Martha, Lidia, Omar, Janet y Daniela, también los dieciocho nietos y bisnietos, otros familiares y amigos más allegados de la familia.

El salón de reuniones del Club Saladero se vistió de fiesta para recibirlos, los nietos mayores lo decoraron felices con detalles de globos y guirnaldas azules y blancos, colores que armonizaban con la presentación de las mesas cuyos centros eran artísticos arreglos con flores multicolores y follaje natural, obra de una de sus hijas.

El homenajeado llegó con siete de sus nietos más pequeños, cuando ingresaba se escuchó música folklórica que le recordaba su vida en el campo. Fue recibido con mucho cariño y admiración al ver lo bien que se encuentra, luego de saludar a los presentes se sirvió el lunch, luego las notas de un vals marcó el inicio del baile donde se pasó música de todos los tiempos, para que todos se divirtieran ya que había de varias generaciones.

La cena fue muy ponderada al igual que la exquisita torta de cumpleaños que se cortó cuando se realizó el brindis compartido, acompañaban diversos postres.

Al finalizar la fiesta se repartieron los souvenirs, eran fotos del homenajeado enmarcadas en rústico. Para estar presentes llegaron algunos de sus hijos con sus respectivas familias desde Montevideo y Buenos Aires.